Fray Mauro – Una Nueva Visión –

Dios es Amor – Una nueva visión –

Reflexión Teológica sobre el dolor (Falso/Verdadero)

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Querid@ teólog@, ¿Cierto o falso?

 1) “El Señor quiso triturar a su siervo con el sufrimiento” (Is. 53,10).  

FALSO. El Señor, por naturaleza, no quiere triturar a sus hijos.

2) ¿Es cierto que Dios castiga a los hijos por los pecados de los padres?

-FALSO. Dios non castiga ni se venga, mucho menos, de manera tan injusta.

3) ¿Es cierto que es Dios quien manda el sufrimiento, por castigo o por prueba?

-FALSO. Dios no castiga ni necesita poner pruebas porque lo sabe todo (Cfr. St.1, 12-18).

4) ¿Es cierto que Dios manda la muerte, fijando el día y la hora de la misma?

-FALSO. Dios no ha creado la muerte; ésta ha entrado en el mundo como consecuencia del pecado no como castigo del Creador (Cfr. Rom. 5,12).

5) ¿Es cierto que cuando uno sufre o muere eso es la voluntad de Dios?

-FALSO. Dios no ha creado el dolor ni la muerte y no  los quiere para nadie; éstos tienen siempre causa humana. No los quiere ni los permite, sólo los tolera porque respeta la libertad humana.

6) ¿Es cierto que cuando un niño se enferma de cáncer o de rotavirus y muere, hay que aceptarlo porque ésa es la voluntad de Dios?

-FALSO. Dios llora ante esta realidad, como lo hace siempre ante nuestro sufrimiento, porque el dolor y la muerte son fruto del pecado, su enemigo, y no quiere el sufrimiento de sus hijos.                                                                                                                                

7) ¿Es cierto que Dios quiso que Jesús muriera y muriera en una cruz?

– MUY FALSO. Los Sacerdotes y fariseos, los romanos y Pilato quisieron que Jesús muriera torturado y en una cruz. Dios, que es amor por naturaleza,quería sólo que Jesús quedara fiel en el amor. Que quedemos siempre fieles en el amor, ésta es la voluntad del Padre para cada uno de nosotros sus hijos, porque esto es lo que nos da vida. Jesús en esa fidelidad heroica produjo amor en tal “cantidad” (siendo hombre perfecto y Dios) que salvó a toda la humanidad, por todos los tiempos. Nos salvó el amor de Cristo Jesús, que no la cruz. Uno puede hacer muchos sacrificios pero si no tiene amor de nada le aprovechan (Cfr. 1Cor. 13).

8) ¿Es cierto que uno sufre porque es predilecto de Dios?

– FALSO. El enfermo sufre pero: no porque es predilecto de Dios, sino: ¡es predilecto de Dios porque sufre!

Entonces ¿Por qué se han dicho estas cosas por 2000 años y se siguen diciendo, incluso por sacerdotes?

Entonces ¿Qué quiso decir Jesús en el huerto del Getsemaní con el grito angustioso “…Si no es posible que pase este cáliz, QUE SE                                     HAGA, PADRE, TU VOLUNTAD”?

  ¿Qué dice la Biblia? El 28 de julio de 1999 (año del Padre, en preparación al jubileo 2000), Juan Pablo II, respecto a la interpretación de la Biblia, dijo lo siguiente: “La Revelación en la Biblia es progresiva  y su significado se irá precisando progresivamente”. El tema del dolor es un ejemplo de esta revelación y puntualización progresivas. Prácticamente, a partir de 800 años antes de Cristo, el tema del dolor se ha ido modificando cada 200-300 años, ante los golpes de la experiencia humana. Dios ha ido acompañando la experiencia humana dando respuesta progresiva. Además, hay que tener presente que en la cultura hebrea no se conocía el concepto de causa secunda (que es el ser humano, el cual puede hacer cosas contra la voluntad de Dios). Sólo conocían la causa primera (= Dios), que lo  hacía todo, mandaba también la muerte y hacía morir los niños…”El sabía por qué”

  1. 800 años a.c., se creía que “sobre esta tierra (ya que la resurrección era todavía desconocida) Dios bendecía a los buenos con una vida próspera y feliz, y castigaba a los malos con desgracias y sufrimientos”Cfr. 2 Cro. 1,11). Pero la experiencia a menudo decía otra cosa: los buenos sufrían y los malos gozaban. Los sabios hebreos buscaron otra explicación del dolor.
  2. 600 años a. c., para superar la creencia anterior se forjó otra que se llama responsabilidad corporativa; según la cual “Dios castigaba o premiaba a los hijos por los pecados o por la honestidad de los padres, respectivamente”. Había posibilidad de intercesión. (Cfr. Gen.6, 9 y 18,23-32). Pero pronto surgieron objeciones también a esta explicación. Eso es injusto, decían los profetas Jeremías (12,1) y Ezequiel (18,1-4; 34,23). “Es injusto que nuestros padres comieron uvas agrias y a nosotros se nos destemplan los dientes”. Entonces se forjó una idea revolucionaria: Todo es responsabilidad personal, cada quien paga por sus pecados. Sin embargo, también aquí la experiencia no concordaba: pues había personas claramente honestas que sufrían grandes calamidades.
  3. 400 años a.c. Es cuando algún Sabio, probablemente venido del destierro de Babilonia, produce la bella parábola del santo Job (9,22-24 y 19,25). Este personaje se queja con Dios de que es castigado sin merecerlo, pues él es hombre muy recto. Los amigos, convencido de la idea anterior, querían    convencer al amigo que le convenía admitir la verdad, es decir, de que algo                 grave había cometido. Pero Job, fuerte de su buena conciencia, sostenía su inocencia. Al final, Yavé da razón a Job. El es inocente, sin embargo “en el dolor hay algo misterioso y educativo que sólo Dios en su infinita sabiduría   conoce”. Más adelante, se podrá tener más luz.
  4. 33 años de Cristo. Su muerte y su resurrección hacen plena luz sobre el por qué y el final del dolor humano: “los seres humanos causan el dolor y la      muerte, pero Dios no está lejos e interviene para consolar, aliviar y resucitar del máximo dolor que es la muerte” (“Ustedes lo mataron, Dios lo resucitó”, San Pedro en Hechos 4,10).
  5. A este punto, todo tenía que estar claro, sin embargo, la fuerza de la cultura y de la tradición, al querer explicar el dolor y la muerte del justo Jesús, se dio una explicación-síntesis de todas las precedentes explicaciones, asumiendo algunos elementos de cada una. Y se explicó el todo de una forma hasta repugnante: ¡Dios, se ha argumentado, tenía que ser desagraviado por los pecados de los seres humanos, pero, éstos tenían que pagar con la sangre, y como la sangre humana no estaba a la altura de desagraviar a Dios, entonces el Hijo de Dios se hizo hombre para pagar con su sangre divina! Era una explicación tomada de la tradición judía y de la jurisprudencia romana.
  6. Hoy, “!a gracia del Espíritu Santo nos está conduciendo a la plena verdad!” (Cfr. Juan 16,12-13)
    1. La muerte de Jesús, el inocente por excelencia, no la quiso Dios sino los seres humanos, los Fariseos, los poderes romanos. Dios lloraba por la  muerte del Inocente Hijo.
    2. La voluntad de Dios era que Jesús quedara fiel en el amor; no la de que su Hijo muriera en la cruz; es lo que pide a todo ser humano. El es amor y no puede pedir otra cosa.
    3. Nos salvó el amor, la fidelidad al amor, no la cruz, o la muerte con sangre (Jesús habría podido morir de cansancio por buscar las ovejas perdidas).
    4. Dios no quiere nuestro dolor, quiere nuestra fidelidad en el amor porque ésta nos lleva a la felicidad.
    5. No es Dios quien nos manda el dolor y la muerte, pero El no se desentiende de nuestro dolor; El está presente, como una madre junto al hijo que se ha caído, para aliviarnos, consolarnos y enseñarnos para que tengamos siempre vida.
    6. En nuestro sufrimiento, tenemos que tener paciencia humilde y ponernos en las manos amorosas del Padre, como hizo Jesús en el huerto del Getsemaní. Entonces, estaremos produciendo amor valioso que, unido al de Jesús, contribuirá a salvar a nosotros y a aquellos por los cuales ofrecemos y sufrimos.

En estos últimos 20 años, a la luz del Vaticano II y bajo el impulso de las ciencias, de la literatura, de la cultura mundial, de la globalización, la alta Jerarquía católica ha hecho declaraciones muy nuevas y explícitas sobre el dolor y la muerte y otros temas relacionados, que nunca antes se habían oído. Juan Pablo II, el 28 de julio de 1999, al hablar del Infierno, decía: “El infierno no es un castigo de Dios inflingido desde el exterior, sino es el desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida…es la última consecuencia del pecado mismo que se vuelve contra quien lo ha cometido…la “condenación” no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso él no puede querer  sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad es la criatura que se cierra a su amor”.

El CELAM (= Consejo Episcopal Latino Americano), en el mismo año 1999 y por tratar el mismo tema del supuesto castigo divino (según la convicción y el lenguaje tradicionales), escribía“¡Qué don tan grande poder dedicar un año a su paternidad (de Dios) para espantar del alma humana las caricaturas de Dios que tanto daño nos hacen y nos han hecho! Un año para dejar de lado al Dios justiciero, vengativo, castigador…un Dios impredecible, arbitrario, antojadizo…una caricatura. Una simple mueca de una búsqueda sincera pero incompleta” (Hacia el tercer milenio. El año dedicado a Dios Padre, 1999). Y Benedicto XVI, el 11 de febrero de este año, a los enfermos que peregrinaban al santuario de Lourdes, dijo: “Dios creó al ser humano para la felicidad y para la vida, mientras que la enfermedad y la muerte entraron en el mundo a consecuencia (no como castigo inflingido desde afuera, diría Juan Pablo II) del pecado. Pero el Señor no nos ha abandonado a nosotros mismos. El, el Padre de la vida es el médico por excelencia del ser humano y no cesa de inclinarse con amor sobre la humanidad que sufre”.

Estas son declaraciones que conozco, suponiendo que habrá muchas otras que no conozco.

Ayuda mucho hacer el ejercicio de leer y analizar la parábola del Hijo pródigo (Lc.15, 11-32), y hacer el ejercicio de localizar quién causó los grandes problemas y sufrimientos del hijo que dejó la casa del padre. ¿Cómo reaccionó el padre ante la libertad del hijo? ¿Cómo lo acogió a su regreso? ¡No hay sombra de castigo!

Un abrazo,

Mauro

Written by Fray Mauro

December 12, 2011 at 4:47 pm

2 Responses

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  1. Creo que el dolor y el sufrimiento efectivamente son un misterio que puede irse conociendo en la medida que los tiempos cambian. Pensaba en la hermana muerte con una vision franciscana, de hecho vendra porque es parte del deterioro corporal y hayque aceptarla, pero Dios es vida y no puede contradecirse que tremendo fray mauro, espero que sus reflexiones teologicas no sean silenciadas por la institucion romana.
    Con afecto fraternal edgar renderos

    edgar renderos

    April 5, 2012 at 4:35 pm

  2. excelente su analisis Fray Mauro y todos esos datos que nos enseñan sobre el gran amor de Dios.

    angelina rubi

    May 14, 2012 at 2:17 pm


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