Fray Mauro – Una Nueva Visión –

Dios es Amor – Una nueva visión –

Cinco folletos de una visión de Dios

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Los siguientes folletos describen bajo aspectos distintos una nueva teología

Fray Mauro

Fray Mauro

Fray Mauro Iacomelli es un franciscano Italiano. Llegó a Centro América 1973; ya se siente centroamericano de alma y cuerpo. Desde la infancia sintió compasión hacia los oprimidos y los pobres; le dolía cuando oía decir que los pobres sufren por voluntad de Dios e inconscientemente siempre ha ido buscando otra explicación. Llegó a Nicaragua, desde Italia, el año sucesivo al terremoto de Managua; visitando los escombros, le llamó la atención que al Banco de América, de 12 pisos, no le había pasado nada.  Intuyó que miles de pobres habían muerto porque sus casas habían sido mal construidas, no por voluntad de Dios; que lo que mata no es el terremoto sino los edificios mal construidos.  Empezó a buscar más conscientemente por qué la gente sufre, especialmente por qué los pobres sufren.  Después de 40 años, siguiendo atentamente, además, los esfuerzos de liberación de estos pueblos, le parece haber encontrado muchas razones que disculpan a Dios e inculpan a hombres y mujeres con nombre y apellido; a veces, somos nosotros, nuestros familiares, nuestros antepasados, el cambio climático provocado por los seres humanos y otros. En los dos folletos que siguen, Fray Mauro expondrá muchas razones para sostener lo apenas dicho. 

FOLLETO 1

 

UNA NUEVA VISIÓN DE DIOS

Fray Mauro Iacomelli, ofm

 

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Primer Tema:

DIOS ES AMOR

  1. Dios es amor infinito, in-condicional, gratuito
  1. Todo lo bueno viene de Él
  1. Nada de lo malo … que atemoriza o hace sufrir viene de Él
  1. Nos ama aun cuando estamos pecando; aun cuando no nos arrepentimos, el amor de su perdón sigue fluyendo hacia nosotros.

¡ABRAMOS LA PUERTA A SU AMOR!

  1. Leamos algunos textos del Magisterio reciente de la Iglesia, muy significativos, acerca de la nueva imagen de Dios.

CELAM 1999, Año del Padre, en vista al año jubilar 2000.  “Que éste sea un año para espantar del alma humana esas caricaturas de Dios que tanto daño nos han hecho y nos hacen. La imagen de un Dios castigador, justiciero, antojadizo, arbitrario … una caricatura … Un ídolo”. ¡De verdad es un texto revolucionario!

Y el Papa San Juan Pablo II, en la audiencia semanal del 28 de julio del mismo año 1999, dijo lo siguiente: “El infierno no es un castigo de Dios sino el desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. (Y añadió) “Para describir esta realidad del infierno, la Sagrada Escritura utiliza un lenguaje simbólico, que se precisará progresivamente”. ¡Esto parece aún más revolucionario! El evangelista Juan, primera carta, en el cap. 4, 16-18 nos ayuda a entender con más facilidad los dos textos anteriores del Magisterio.

Leamos el texto: “Dios es amor … cuando el amor alcanza en nosotros su perfección, miramos con confianza al día del juicio … quien teme no conoce el amor perfecto”.

***¡Cuidado! El infierno existe, pero no lo hizo Dios. El castigo existe, pero no lo manda Dios, las enfermedades, las desgracias existen, pero no las manda Dios. Dios no quiere el mal ni lo permite sólo lo tolera, para respetar nuestra libertad

Segundo Tema:

TODO LO QUE HACE SUFRIR

Y MORIR NO VIENE DE DIOS

Gen. 1, 31 – 2, 2: “Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno. Día sexto. Al séptimo día, Dios hubo terminado su trabajo y descansó”. 

  1. Los sufrimientos vienen de nuestros des-ordenes; que Gen.3, 19: “comerás con el sudor de tu frente y morirás” sea un castigo de Dios es interpretación primitiva. Hoy, el Espíritu Santo actualiza la interpretación de este pasaje bíblico. Él, como se hace con un niño, profundiza y clarifica la interpretación de los pasajes bíblicos.

Hoy, la ciencia casi está eliminando el “sudor de la frente” en el trabajo, y la iglesia bendice estos logros. Lo que hace la ciencia y la Iglesia no va contra el Espíritu Santo, sino que colaboran con El para que se entienda a fondo el texto bíblico citado.

  1. En realidad, todo sufrimiento y la muerte dramática como la conocemos nosotros vienen de nuestros des-órdenes. Son consecuencias lógicas de nuestras decisiones ilógicas, es decir: son contrarias a la razón y a la Voluntad de Dios.
  1. Dios, pues, no manda ningún sufrimiento ni la muerte dramática: todo lo que hace sufrir y morir viene de nuestra libertad mal usada. En Sabiduría 1, 13, se dice así: “Dios no hizo la muerte y no le gusta que se pierdan los vivos … las especies que aparecen en la naturaleza son medicinales y no traen veneno de muerte”. Aquí no hay lugar para otra interpretación.
  1. El Apóstol Santiago, en el cap. 1, 12-18, dice de dónde vienen todos los sufrimientos y la muerte como la conocemos en su drama. Leamos:

“Cada uno es tentado por su propio deseo, que lo arrastra y lo seduce; el deseo entonces concibe y da a luz el pecado (que es el sí de la voluntad al deseo desordenado); el pecado crece y, al final, engendra la muerte”. Ben. XVI 02.FEB.2011: “Dios nos ha creado para la vida y la felicidad, sin embargo, la enfermedad y la muerte son consecuencia del pecado”.

  1. Y San Juan Pablo II, en el Mensaje del 1o de enero de 2005, se pregunta:

“¿Qué es el mal? El mal pasa por la libertad humana”, responde. Me impresiona el que este santo Papa ni siquiera nombra al diablo en este contexto tan significativo.

Quiere que no seamos víctimas de evasiones. Somos nosotros los responsables de todo el mal que se hace en el mundo. Nosotros, nuestros antepasados, las autoridades, el cambio climático. ¡Hay tan solo que investigar!

En suma: La muerte existe, pero no viene de Dios, viene de nosotros; el castigo existe, pero no viene de Dios, viene del mal uso de nuestra libertad; la muerte dramática, las enfermedades, las desgracias existen, pero no vienen de Dios sino del mal uso de nuestro libre albedrío.

Tercer Tema:

¿DE DONDE VIENE EL MAL QUE HAY EN EL MUNDO?

  1. ¿De dónde viene el mal? De nuestra libertad mal usada. Hemos leído lo que dice Juan Pablo II al respecto.
  2. Nosotros sí conocemos el concepto de causa segunda, que los hebreos del A T. no conocían; y podemos hacer también cosas malas contra la Voluntad de Dios. Tenemos el libre albedrío. ¿Por qué Dios nos ha dado el libre albedrío? Porque nos ha creado para que aprendiéramos a amar, y amar se puede sólo si somos libres, o sea, si la decisión de hacer el bien nace de nuestra iniciativa, de nuestro libre albedrío.
  3. Pensamos que libertad es igual a libertinaje, es decir: que uno haga lo que le viene en gana, por puro egoísmo. No es así. La verdadera libertad es hacer caso al Señor por decisión propia y originaria, como respuesta de amor al amor de Dios.
  4. El mal, o sea el des-orden viene de nosotros, como lo aclara el Apóstol Santiago en el cap. 1 de su carta, versículos 12-18. Volvamos a recordar también lo del Papa emérito Benedicto XVI, el 2 de febrero de 2011 y también la respuesta de san Juan Pablo II sobre el origen del mal (ver el segundo tema).

Cuarto Tema:

¿COMO TRATA LA BIBLIA

EL TEMA DEL ORIGEN DEL MAL?

  1. Especialmente en el Antiguo Testamento, el lenguaje es más bien ambiguo y contradictorio. Se dice que Dios es misericordioso y sin embargo decide crueldades contra su pueblo.

Escuchemos la siguiente página, del profeta Ezequiel, cap. 9, 1-2 y 5-6. El Profeta Ezequiel tiene una visión en la cual Yahvé le hizo ver todos los horrores cometidos por el pueblo de Dios. A un momento dado, Dios gritó: “¿Van a seguir enojándome? Pero esta vez se les pasó la medida. Voy a actuar con furor; no los perdonaré, y mi ojo será inclemente. Entonces, gritó con todas sus fuerzas en mis oídos: “¡Castigos de la ciudad, acérquense! (los 6 Castigos eran seis personajes castigadores). Recorran la ciudad y maten. No perdonen a nadie. Viejos, jóvenes, mujeres, niños, mátenlos a todos hasta acabar con ellos”.

  1. ¿Por qué la Biblia se expresa así? Si nos fijamos, el N.T. ya no se expresa así.

En el A.T. la Biblia se expresaba en términos de castigo por tres razones.

  1. * Para inculcar la soberanía de Dios.

* Para inculcar la obediencia a Dios.

* El pueblo hebreo todo lo atribuía a Dios, no tenía el concepto de “causa segunda” y todo lo atribuía a Dios, lo bueno y lo “malo”. ¡“Él sabe por qué”! decían cuando la cosa era demasiado repugnante.

La causa primera es Dios, la causa segunda es el ser humano

Quinto Tema:

PARÁBOLA DEL HIJO PRODIGO Lc. 15, 11-24

  1. Debería de llamarse: la parábola del padre amoroso, porque el protagonista es el padre lleno de comprensión y amor entrañable hacia el hijo rebelde que regresa a la casa.

Vamos a recordar esta parábola bellísima. Cuenta Jesús que un padre tenía dos hijos. El más joven exigió que el padre le diera dinero porque quería ir a probar fortuna y placeres. Se fue al extranjero. Pronto se le agotó el dinero y quiso encontrar un trabajo. Lo buscó desesperadamente. Le dieron un trabajo vergonzoso para un hebreo, el de cuidar cerdos. Llegó al colmo de morirse de hambre, porque ni siquiera podía comer la comida de los cerdos.

Fue cuando decidió volver a casa, donde su papá. Sabía que su papá era bueno, pero él estaba dispuesto a pedirle perdón de rodillas y a trabajar en su casa como un trabajador cualquiera.

Pensaba que se merecía todo tipo de castigo. Pero no contaba con el amor infinito, incondicional y gratuito del padre. El cual, al verlo de lejos, corrió a su encuentro, lo llenó de besos y echó la casa por la ventana, haciendo una gran fiesta, “Porque este hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida”, decía.

¡Así es el amor de Dios! ¡Infinito, incondicional, gratuito! El hijo razonaba según el metro de la justicia humana, el padre en cambio razonaba según el metro de la misericordia divina, que es infinita, incondicional y gratuita. ¿Por qué se descuidó esta parábola?

  1. En gran parte, por culpa del título equivocado que se le dio; entonces, en muchos siglos de predicación cristiana, se enfocó sólo al hijo pródigo que se convierte de sus pecados, muy poco el amor infinito, incondicional y gratuito del padre.
  1. Nos habíamos olvidado del amor de Dios, cultivando una espiritualidad pecado-céntrica y de temor y castigo.
  1. Pero los jóvenes necesitan que volvamos a la fuente refrescante del amor de Dios infinito, incondicional y gratuito. Conociendo esta premisa del amor de Dios inagotable, a las nuevas generaciones se les hace más fácil buscar a Dios y reconocerlo como la fuente de vida, de toda vida: esta vida terrenal y la eterna. Estos jóvenes, hoy, se mueren de hambre de Dios, aun sin saberlo; y no quieren volver a la “Casa del padre Dios” porque le hemos predicado a un Dios castigador, vengador, arbitrario, que manda al infierno cuando quiere, con rabia y con gusto. ¡Una verdadera caricatura de Dios!

 

RESUMIENDO BREVEMENTE LOS 5 TEMAS

  • Dios es amor infinito, in-condicional y gratuito.
  • Todo lo que hace sufrir y morir no viene de Dios.
  • El mal es responsabilidad humana, con nombre y apellido.
  • La Biblia habla como se le habla a un niño que está creciendo: se le revelan las cosas poco a poco; la humanidad en el A.T. era como niña.
  • Finalmente, la parábola del hijo pródigo, resume bien todo lo que hemos venido diciendo en estos primeros temas.

Somos afligidos, pues, por muchos males, que nosotros mismos, hemos causado. Pero, Jesucristo, imagen visible de Dios invisible, nos ha ofrecido la liberación total y definitiva con su amor, también infinito, incondicional y gratuito, expresado de forma extrema en la cruz. El Papa emérito Benedicto XVI tiene una expresión muy bella al respecto de todos estos temas (10.ENE.2010, comentando el segundo renglón del Credo “creo en Dios todopoderoso”): “Dios revela su fuerza amando a todos y a todo … y Jesús revela al mundo este amor del Padre, perdonando desde la cruz, respondiendo al mal con el amor … Es así como la muerte, la gran enemiga, es devorada y privada de su veneno.”

Fray Mauro Iacomelli, ofm

www.fraymauro.com

maurelivit@gmail.com

FOLLETO 2

 

LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN DE JESÚS NOS HAN SALVADO

¿CÓMO?

(La Semana Santa)

Fray Mauro Iacomelli, ofm

 

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Primera Parte:

  1. Algunos representantes religiosos del pueblo hebreo, con la complicidad de los Romanos, quisieron la muerte de Jesús. Los hebreos fueron los autores intelectuales de la muerte de Jesús; los Romanos fueron los ejecutores políticos y materiales.
  1. No fue un plan de Dios el que Jesús muriera crucificado para pagar la deuda de nuestros pecados, como se ha ido transmitiendo desde siglos. Dios no quiere la muerte de nadie, mucho menos la del ser humano más inocente. ¡La muerte es su enemiga! Dios nos ha creado con ternura para que viviéramos felices para siempre (cfr. Sab. 1, 12-15), y a Jesucristo lo ha creado para que tuviera vida en plenitud para Él y para todos y todo: “En El, por El y para El todo ha sido creado” (Ef. 1, 4-10 y Col. 1, 15-20). Dios no ha creado la muerte, como no ha creado el infierno. En los primeros seis días de la creación fueron creadas todas las cosas y la primera pareja humana; entonces, no existía la muerte, todo era vida y felicidad; la muerte, que es des-orden total y ausencia de vida, entró en el mundo por el pecado de Adán y Eva, es decir, por el trastorno causado por ellos, al querer tratar la creación no al modo de Dios, que la había hecho con sabiduría y amor, sino a modo de ellos, que no conocían las cosas en su estructura interna. Ese mal uso de la libertad los afectó profundamente a ellos y a sus descendientes. Constituyó el desorden original.
  1. La muerte, junto a todo lo que hace sufrir, es enemiga de Dios. Por las muchas citas bíblicas y del Magisterio, pongo aquí sólo una de San Pablo (I Cor. 15, 26 y 27): “Está dicho que (Cristo) debe ejercer el poder hasta que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies, y el último de los enemigos sometidos será la muerte”. Y, por el Magisterio ordinario de la Iglesia, pongo aquí lo que dijo el Papa emérito Benedicto XVI, el 30.ENE.2013, comentando el segundo renglón del Credo “Creo en Dios todopoderoso”; dijo así: “la omnipotencia de Dios (que es omnipotencia en el amor) al odio asesino responde con el amor … y así, la muerte (al final) será finalmente derrotada, la gran enemiga, será devorada y privada de su veneno “. Dios Padre, pues, no usó el servicio de su enemiga para implementar sus planes de amor y de vida.

Evidentemente, repugna a la razón el que la muerte de Jesús fuera planeada por Dios Padre. Es contradictorio exaltar el heroísmo del Hijo a costa de la crueldad del Padre (cfr. discurso de San Leonardo de Porto Mauricio, en: “Teología del gusano, autoestima y evangelio”, Cap. 3. José-Vicente Bonet. Ed. Sal Terrae). La Voluntad de Dios, siempre y para todos, es que amemos y quedemos fieles en el amor (no la de que Jesús muriera desangrado en la cruz). Esto es lo que decimos en el Padre nuestro; esto es lo que Dios pide a la pareja conyugal, al Religioso que hace los votos, a los padres y a los hijos. Este es el criterio para discernir la Voluntad de Dios en las varias circunstancias de la vida. Esto proclamó Jesús entre lágrimas de sangre en el huerto de Getsemaní. “Padre, si es posible, pase este cáliz, pero si no es posible, hágase tu voluntad”; lo que es legítimo interpretar de la siguiente manera: “Quiero hacer tu Voluntad, Padre, a pesar de mi temor y tristeza, quedando fiel en el amor, habiendo asumido en el Bautismo la tarea de implantar tu Reino, para salvación integral de la humanidad, la cual finalmente podrá saber dónde encontrar el camino, la verdad y la vida hacia tu Casa bendita” (cfr. El hijo pródigo).

  1. Entonces, si la manera con que nos ha salvado Jesús no fue la de pagar por nosotros al Padre ¿CÓMO NOS HA SALVADO JESÚS? Tiene sentido responder uniendo 5 modalidades:
  • Revelándonos y aplicándonos de forma visible la misericordia invisible del Padre, siendo Jesús la imagen visible del Padre invisible; de una forma análoga a la que Jesús contó en la parábola del Hijo pródigo. Es como cuando un acreedor le perdona la deuda a un deudor suyo, ¿cómo lo hace? Simplemente aplicándole su misericordia, perdonando la deuda con palabras como éstas: “Ya no tienes deuda conmigo, te la perdono porque te tengo un amor compasivo y misericordioso, y mi misericordia supera infinitamente la justicia humana”.

Es oportuno aclarar el significado de la palabra SALVAR. No es el de sacar a alguien por el pelo porque se está ahogando, sino que tiene el significado etimológico de SALUD-DAR; con el tiempo, la U se cambió en V (la u-ve), se quitó la ‘d’ por mejor sonido y quedó SALVAR (= LLENAR DE VIDA DIVINA y VOLVER A LLENAR DE VIDA DIVINA, cuando se haya perdido por el pecado). En adelante, la palabra salvación la usaremos con esta acepción etimológica. La Historia salutis empezó con la creación de la naturaleza humana de Jesús, en la cual se encarnó el Verbo, al inicio del mundo. En la persona de Jesús, por la cual persona y para la cual persona todos hemos sido creados y salvados, y redimidos (habiendo ocurrido el pecado). Redimidos = vueltos a ser llenados de vida, gratis, por pura gracia.

  • Jesús nos ha salvado también presentándose a la humanidad como CAMINO, VERDAD Y VIDA; el que lo sigue a Él encontrará la Casa del Padre y así se salvará.
  • Venciendo definitivamente la muerte, que nos había arrebatado la vida divina, por ser fruto del pecado y de sus consecuencias (cfr. St. 1, 12ss). La muerte ya no nos tendrá esclavos para siempre.
  • Otra forma de decir que Jesús nos ha salvado, con toda su vida y especialmente con su muerte y resurrección puede ser la siguiente: ¡Dónde hay amor, allí está Dios, porque Dios es amor! A más amor más presencia salvadora de Dios. El egoísmo mata y el amor salva. Poco egoísmo mata poco y poco amor salva poco; mucho egoísmo mata mucho y mucho amor salva mucho; el máximo egoísmo de los fariseos (que concentró y simbolizó todo el egoísmo humano) mató al mismo autor de la vida, pero el infinito amor de Jesús, hombre-Dios, salvó a toda la humanidad. En Jesús estaba presente el mismo Dios-Padre y el Espíritu Santo, con su amor infinito y gratuito; por eso, en las expresiones amorosas de Jesús, hombre-Dios, en toda su vida y más visiblemente en su pasión y muerte, estuvo presente Dios con todo su amor salvador. Todo lo que hizo Jesús durante su vida era signo de esta realidad de la salvación (cfr. Jn. 2, 11). ¡La humanidad, en Jesús, fue inundada por el infinito amor salvador de Dios! En la pasión amorosa de Jesús y en su resurrección, ¡el amor infinito y gratuito de Dios habló fuerte y definitivamente!

Y así, la humanidad, ¡por la muerte y resurrección de Jesús, estaba definitivamente salvada! (=llenada de nuevo de vida integral).

  • Finalmente, Jesús nos salvó haciendo brotar dentro de nosotros la Esperanza (cfr. Spe salvi, Benedicto XVI), dándonos la buena noticia (eu-angelion=evangelio) de que Dios es amor infinito, incondicional y gratuito (cfr. Parábola del Hijo pródigo, Lc. 15); y que los pobres son sus preferidos (cfr. Lc. 4, 16). Esta noticia invita a buscar al Padre, como el amor del padre de la parábola animó al hijo a volver. El amor de Jesús nos habría igualmente salvado muriendo de otra manera, por ejemplo, cayendo agotado de cansancio para ir anunciándonos el camino, la verdad y la vida. Pues, lo que nos ha salvado ha sido su amor; la crucifixión ha sido circunstancial.

*** Y así: ¡La salvación objetiva ya ocurrió! ¡Ya está! ¡La humanidad está salvada!

Lo que queda por hacer es que cada ser humano, para hacer suya la salvación, exprese su libre voluntad de querer recibir esa gracia salvadora, con las obras buenas, siempre, aún antes de la aparición visible de Jesús, y, después de su venida visible, también con los sacramentos, especialmente el de la Eucaristía. ¿Cómo expresar esta voluntad? ¡Viviendo con los mismos sentimientos de Jesucristo! Siguiendo al Señor, en todo nuestro camino (de conversión) hacia la “casa” del Padre (cfr. El hijo pródigo).

NOTA – Reconoceremos a Jesús salvador cuando se nos perdonen los pecados (=¡la gran deuda nuestra! – cfr. Jer 31, 34; Mt. 9, 2; Lc. 23, 43 y otros), es decir, cuando se nos aplica personalmente la misericordia del Padre (ver una vez más la parábola del Hijo pródigo. ¡El hijo de la parábola quiere primero “confesarse”!

  1. ¿Por qué ha llegado hasta nosotros la interpretación pecado-céntrica de que Jesús nos podía salvar solamente derramando su sangre y que así lo había planeado el Padre para que se le pagara la deuda? Porque fue una interpretación del siglo XII, de San Anselmo, obispo de Canterbury, Inglaterra; fue una interpretación que parecía resumir la interpretación tradicional de ciertas citas bíblicas y de cierta tradición. San Anselmo hizo el siguiente razonamiento: el ser humano ha pecado y por sus ofensas tiene que pagar un precio adecuado. Sin embargo, siendo limitado, ningún ser humano habría podido dar un pago satisfactorio a Dios; entonces, la única opción era que el Verbo se encarnara y que pagara Él el precio a Dios. De allí que se ha acostumbrado decir que Jesús pagó por nosotros el precio del pecado, derramando su sangre preciosa. Esta ha sido la interpretación anselmiana de la Encarnación y Redención, y la teología que ha sido hecha propia por el Magisterio en todos estos siglos. Sin embargo, no es la única interpretación posible. De hecho, con lo dicho anteriormente, se propone otra interpretación, que nos parece más acorde con la razón y con la Revelación interpretada en su conjunto; especialmente a la luz de la parábola del Hijo pródigo (del Padre amoroso). En ésta, aparece un padre (Dios) que no exige algún pago al hijo pecador; su amor es incondicional y gratuito. Salva al hijo simplemente aplicándole su incondicional amor, su misericordia (rahamim= amor de entrañas). De la misma manera, Dios nos salva, simplemente aplicándonos a cada creatura su amor gratuito, su misericordia. Lo hace mediante el amor visible de Jesucristo; que es el primer creado, la fuente de toda vida y el representante de toda la humanidad, nuestro pontífice (=puente entre Dios y nosotros). Él nos enseña el camino hacia el Padre, que es misericordia, amor gratuito. De esta manera, el ser humano obtiene la vida en plenitud, y la recupera cuando la pierda.

Segunda Parte:

INTERPRETACION ACTUALIZADA DE CONCEPTOS BIBLICOS SOBRE LA PASION Y LA MUERTE DE JESUCRISTO.       

  1. ¿Cómo interpretar ciertas citas bíblicas de la pasión? ¿Las cosas ocurren así porque la Biblia lo dice? O bien ¿La Biblia lo dice porque las cosas ocurren así?

Es necesario tener interpretaciones nuevas, que nos ayuden a leer los textos de la pasión con ojos nuevos. Interpretaciones fundamentadas sobre nuevos descubrimientos científicos literarios.

  1. 1er concepto: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?

¿Es ésta una expresión desesperada de Jesús sintiéndose abandonado física y psicológicamente por Dios? No. Jesús estaba orando con el salmo 21. Jesús estaba declarando que se estaba realizando en Él lo que está escrito en ese salmo. Los hebreos acostumbraban, para recordar todo un salmo, mencionar el inicio del salmo. El salmo 21 que Jesús estaba iniciando es el salmo del justo perseguido, que clama a Dios, pero, sin embargo, en medio de sus tribulaciones espera firmemente en Dios.

  1. 2do concepto: “Para que se cumplieran las Escrituras”.

Los evangelistas, al describir la pasión de Jesús, se preocupan de repetir una y otra vez esta frase. ¿Por qué? Significa que los evangelistas, para ser creíbles ante el pueblo judío se apoyan en el testimonio de la Sagrada Escritura, especialmente los salmos, que era la oración más conocida del pueblo. Citan 20 veces los salmos en este contexto de la Pasión. Es que ellos no tenían otro medio para convencer a los hebreos que el de recurrir a la autoridad de la Escritura. En efecto, el que moría en la cruz era maldito por Dios (“Maldito el que pende de un madero”, Dt. 21, 23).  Entonces, ¿Cómo era posible que ese Jesús fuera el Mesías? Además, Jesús estaba siendo juzgado y condenado por la máxima autoridad religiosa, representante de Yavé. Es más, el Mesías era considerado el libertador del pueblo hebreo. Entonces, ¿Cómo era posible que el libertador del pueblo hebreo haya sido vencido y crucificado por los enemigos de este pueblo?

¿Qué dicen pues los evangelios con la expresión “como dice la Escritura?”. En realidad, la Escritura está describiendo lo que le pasa al justo que quiere quedar fiel a Yavé; a todos los justos de todos los tiempos (Mons. Romero); con mayor razón, esto debía pasarle al más justo de los justos, que era el Mesías. De manera que: las cosas ocurren así, no porque lo dice la Escritura, sino: la Escritura lo dice porque las cosas ocurren así. Además, lo que dice la Escritura estaba simplemente ¡PREVISTO NO PLANEADO!

  1. 3er concepto: Ahora, la pregunta central es: ¿el que Jesús padeciera así y muriera así estaba planeado o sólo previsto por la Historia y por el Espíritu Santo que conoce la Historia? La respuesta coherente es que todo estaba sólo previsto, por Dios y la Historia. La frase “para que se cumpliera la Escritura” no significa la planeación de la pasión y muerte de Jesús de parte de Yavé, sino: la previsión de lo que le pasa al justo que quiere quedar fiel al amor, que es Dios. En ocasión de lo cual, Dios prepara su plan providencial
  1. 4to. concepto: ¿A quiénes achacamos la muerte de Jesús.?

A los Judíos y a los Romanos. Como dice tajantemente San Pedro, en Hechos de los Apóstoles 4,10 –“Ustedes los Judíos lo mataron y Yavé lo resucitó”.—“El mal pasa por la libertad humana”. Los responsables de toda injusticia tienen nombre y apellido humano (San J.P.II, el 01.01.2005). El Catecismo de la Iglesia Católica, al n.312, hablando del concepto de Divina Providencia, dice lo siguiente:”Del mayor mal moral que ha sido cometido jamás, que es el rechazo y la muerte del Hijo de Dios, causado por los pecados de todos los seres humanos, Dios, por la superabundancia de su gracia, sacó el mayor de los bienes: la glorificación de Cristo y nuestra Redención”.  Es con este concepto teológico que se puede entender esa frase de Hechos 3, 17: “y con eso se cumplió lo que Dios había establecido”.

NOTA: estas aclaraciones de los 4 conceptos han sido escritas en la Revista de Tierra Santa, por el franciscano biblista Fray Ariel Alvarez, argentino; si hubiesen sido interpretaciones erróneas habrían sido refutadas inmediatamente por Estudios bíblicos de otras Órdenes religiosas presentes en Tierra Santa.

Tercera Parte:

EL “NUDO” PASCUAL.

ASCENSION (tiempo de síntesis pascual).

Ascensión significa que Jesús asciende hacia lo alto. Ascender, subir hacia lo alto. En mi pueblo había la tradición de que grupos de amigos o familias en este día subían a alguna montaña o colina para festejar la Ascensión con una merienda.

Con este acontecimiento se termina el ciclo de las apariciones de Jesús a los Apóstoles. Estos ya tenían plena seguridad que Cristo había resucitado y estaba vivo en medio de ellos, aunque de forma invisible o en otra dimensión, como se dice.

La ascensión de Jesús es el cumplimiento de la victoria absoluta del Señor, a favor de la vida en plenitud y victoria sobre todos los males que se dan en la tierra; la Ascensión es también garantía de que nosotros también podremos ascender allá donde está nuestra cabeza, nuestro Señor victorioso. La Ascensión es la continuación de la Resurrección.

La ascensión de Jesús significa también que ahora la tarea de anunciar el evangelio es nuestra. En efecto, la primera lectura, de los Hechos de los apóstoles termina así: ”Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron a los apóstoles: Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo volverá como lo han visto alejarse”. Y en la última página de su evangelio, San Mateo dice así: ”Les dijo Jesús a sus apóstoles: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

¡Vaya!  ¿Por dónde empezamos la tarea? Yo voy a empezar mi tarea haciendo una especie de resumen de estos 42 días después de Pascua.

Ya he tocado otras veces el tema, pero aquí lo voy a hacer de manera más completa y, espero, de manera más fácil de comprender; es que se trata de un tema de muchísima importancia.

  1. Se trata de saber quién quiso que Jesús muriera en la cruz, si los fariseos o Dios Padre; si era un plan del Padre o de los fariseos. ¡Es que se trata de saber si también nuestros sufrimientos y desgracias y muerte son planeados por Dios o no!

En casi todas las primeras lecturas de la Misa de estos días después de Pascua, la primera lectura nos ha venido diciendo quiénes mataron a Jesús. Pero ¡he quedado confundido! Porque en todas las citas se dice con claridad que fueron los fariseos a quiénes hay que achacar la muerte de Jesús. ¡Y en esto estoy claro y convencido! Sin embargo, en algunas citas se añade también otra cosa, se dice que, con la muerte de Jesús, Dios Padre cumplió su plan de salvación; insinuando que fue Dios Padre quien quiso la muerte de Jesús. Entonces, sí, ¡quedo confundido! Y me vuelvo a preguntar: ¿Quiénes fueron los autores intelectuales de la muerte de Jesús: los fariseos o Dios Padre? No se preocupen, porque al final, sí, vamos a proponer una respuesta clara.

Ahora, para meternos bien adentro, vamos a leer las 6 citas de los Hechos de los apóstoles que se refieren a este tema y que hemos venido oyendo en las primeras lecturas de estos días después de Pascua.

  • Hechos 2, 36-37: “Dios ha hecho Señor y Cristo a este Jesús a quien ustedes crucificaron…Los oyentes se afligieron y dijeron a Pedro y a los Apóstoles ¿Qué tenemos que hacer, hermanos? Pedro les contestó: arrepiéntanse y háganse bautizar en el nombre de Jesús para que sus pecados sean perdonados”. Los fariseos tienen que arrepentirse, porque fueron ellos quienes cometieron el delito.
  • Hechos 3, 13-15: “Es Dios el que acaba de glorificar a su siervo Jesús. Ustedes (los fariseos) lo entregaron y renegaron de él. Ustedes pidieron la libertad de un asesino y rechazaron al Santo y al justo; mataron al Señor de la vida, pero Dios lo resucitó”. Aquí está claro que los autores intelectuales de la muerte de Jesús fueron los jefes de los fariseos. Dios tuvo el papel contrario.
  • Hechos 4, 10: “Este hombre (el paralítico que Pedro y Juan habían sanado a la entrada del templo) ha sido sanado por el nombre de Jesucristo, a quien ustedes crucificaron, pero a quien Dios ha resucitado de entre los muertos”. De nuevo, se aclaran los dos papeles opuestos que tuvieron los fariseos y el Padre: ¡ellos, de muerte y el Padre, de vida!

Estas citas dicen con toda claridad que las dos intervenciones en la muerte de Jesús, la de los fariseos y la de Dios, son diametralmente opuestas: los primeros para quitar la vida de Jesús, y Dios, para darle vida plena.

Sin embargo, hay 3 citas más que sí, a la primera parte de la oración, añaden que Dios tenía su plan en esa muerte. Veamos.

  • Hechos 3, 17: “Yo sé que ustedes obraron por ignorancia, al igual que sus jefes, y Dios cumplió de esta manera lo que había dicho de antemano por boca de todos los profetas: que su Mesías tendría que padecer”.

Aunque no con claridad, la cita parece insinuar que el Padre tenía que ver en la planificación de la muerte de Jesús.

  • Hechos 2, 23: “Ustedes lo entregaron a los paganos para ser crucificado y morir en la cruz, y con esto se cumplió el plan que Dios tenía dispuesto”.

¿De cuál plan se trata?

  • Hechos 4, 27: “En esta ciudad hubo una conspiración de Herodes con Poncio Pilato, los paganos y el pueblo de Israel contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste. Así ellos consiguieron lo que tú habías decidido de antemano que se llevara a efecto”.

¿Qué era lo que el Padre había decidido que se llevara a efecto?

Después de haber leído las últimas 3 citas, debemos preguntarnos una vez más: ¿Quiénes quisieron la muerte de Jesús, los fariseos o bien fue voluntad del Padre?  Ustedes saben que la respuesta que se ha dado siempre y que circula hasta hoy es que la muerte de Jesús fue voluntad del Padre; para redimirnos, se dice, es decir, para que Jesús pagara por nosotros a Dios Padre la deuda que teníamos que pagar nosotros por nuestros pecados. La oración del Miércoles Santo dice así: “oh Dios, que para salvarnos, quisiste que tu Hijo sufriera el suplicio de la cruz, concédenos la gracia de la resurrección“. Esta respuesta deja la boca amarga y ya no satisface el sentir de muchos buenos cristianos, en esta nueva época. ¿Es posible sustituirla con otra respuesta? Sí, es posible otra respuesta. Respuesta que no va en contra de la fe; es tan sólo otra explicación (otra teología) de la gran verdad que Cristo nos ha salvado de nuestros pecados y que Dios es amor infinito, incondicional, gratuito.

Dios Padre, lejos de querer la muerte de su Hijo querido, “lloraba”, por decirlo así, junto a María, porque ¡se estaba cometiendo el delito más monstruoso de la humanidad! Se estaba matando al más inocente de los hombres; al hombre más justo (cfr. Mt. 21, 33ss. Los viñadores asesinos; y CIC 312). Por eso Dios lo resucitó.

  1. ¿Cómo se reconcilian las dos cosas tan opuestas? Por un lado, la muerte de Jesús la causaron los fariseos y, por otro lado, Dios, en ocasión de esa muerte, cumplió su plan de amor.

La respuesta es: se armonizan con el concepto cristiano de la DIVINA PROVIDENCIA.

La idea cristiana de la Divina Providencia explica cómo la muerte de Jesús puede ser aprovechada por Dios a favor de nuestra salvación. San Pablo ha sintetizado este misterio admirable de la sabiduría de Dios de la siguiente manera: “Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman” (Rom.6, 28). Ese disponer todas las cosas (aun las negativas, que son siempre causadas por los seres humanos) para bien de los que buscan el bien es lo que los cristianos llamamos Divina Providencia. Las cosas malas y dolorosas no las produce Dios, ni las permite, sólo las tolera por respeto a la libertad humana; sin embargo, su amor y su sabiduría son grandes y son capaces de coordinar todo lo que ocurre para que resulte en bien de los que lo buscan a Él, sea con la oración sincera y coherente como con la voluntad de hacer el bien.

Entonces, entendemos lo que dijo San Pedro en Hechos 2, 23: ”Ustedes lo entregaron a los paganos para ser crucificado y morir en la cruz; pero  con esto se cumplió el plan que Dios tenía dispuesto”. La divina providencia iba a intervenir en ese delito monstruoso para producir el bien más bello: la salvación.

Piensen ustedes en una familia. La madre es una pequeña providencia; realiza su plan de amor por los hijos aun en ocasión de alguna travesura que hacen los mismos hijos; si se cae el hijo por travieso, la madre lo levanta, lo abraza y le hace ver qué peligroso es no hacerle caso a la mamá; de esta manera el niño aprende y se salva. La madre aprovecha esa caída del hijo para realizar su plan de amor con el mismo hijo. La travesura es del hijo, pero el aprovechamiento para el bien del hijo es de la madre. La intervención de la madre es la providencia para el hijo. Esto hace Dios con nosotros. ¡Esto hizo Dios Padre con la muerte de Jesús causada por la trágica “travesura” de los fariseos! Los fariseos solos matan a Jesús, con la ayuda jurídica de los romanos, pero Dios Padre, con su divina providencia, interviene en ese delito para comunicarnos la salvación, ¿cómo? Aplicándonos de forma visible, en Jesús, la misericordia invisible del Padre (cfr.Jn. 5, 19).

Todo lo que el Padre quiso en nuestro favor, lo hizo a través de su Hijo amado (cfr.Jn. 3, 16-17; 10, 10; 1, 16). Él es la imagen visible del Padre invisible (Col. 1, 15). El que muriera Jesús en la cruz, pues, no fue un plan planeado por el Padre sino la ocasión circunstancial para que la divina providencia cumpliera su plan de salvación en nuestro favor. De paso, hacemos una consideración bella y práctica: cuando nosotros quedamos fieles en el amor con la paciencia y el ofrecimiento humilde a Dios, entonces, nos hacemos colaboradores de la Divina Providencia, porque estaremos colaborando conscientemente en su plan de amor por nosotros y por otras personas, que se encuentran en algún problema o sufrimiento causados por los seres humanos.

Podemos ser “divina providencia” todos los días, a favor de hermanos y hermanas.

Este tema de la Divina Providencia es tratado en los nn.306-314 del Catecismo de la Iglesia Católica. Con el n.312 de este Catecismo, concluimos toda esta bonita cuestión. Dice así: Del mayor mal moral que ha sido cometido jamás (que es la crucifixión de Jesús) causado por los pecados de la humanidad, Dios, por la superabundancia de su gracia (Cfr. Rom. 5,20), sacó el mayor de los bienes, que es la glorificación de Cristo y nuestra redención”.

  1. Hay otra expresión, muy común por cierto, que nos puede confundir. Es la siguiente: HAGASE, PADRE, TU VOLUNTAD.

Preguntémonos: ¿Cuál es la Voluntad de Dios respecto del sufrimiento: el de Jesús y el nuestro?. ¿Qué significa HAGASE, PADRE, TU VOLUNTAD? Ustedes recuerdan lo que dijo Jesús en el huerto del Getsemaní, la noche en que lo apresaron; está en el evangelio de San Mateo, capítulo 26,42. Dice así: ”Jesús se alejó un poco de los apóstoles y oraba así: ‘Padre, si esta copa no puede ser apartada de mí sin que  yo la beba, QUE SE HAGA TU VOLUNTAD!’ ”. También esta expresión, hasta ahora, se ha interpretado en el sentido que la voluntad de Dios Padre era precisamente que Jesús muriera en la cruz.

Sin embargo, como vimos en el primer tema, es posible otra explicación, que no niega nada de la enseñanza cristiana. Es la siguiente: DIOS ES AMOR Y SU VOLUNTAD PUEDE QUERER SOLO UNA COSA, EL QUE NOSOTROS AMEMOS Y SEAMOS FIELES EN EL AMOR, EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA. Eso era lo que Dios Padre pedía a Jesús, que quedara fiel en el amor aun a costa de ser apresado, torturado y crucificado. Y Jesús permaneció fiel en el amor; hizo la voluntad del Padre. Jesús, en el Jordán, al ser bautizado por Juan el Bautista, y, después, en el desierto, tomó el compromiso de anunciar y promover el Reino de Dios, reino de amor, justicia, paz, verdad y vida; todas cosas que dan vida a la gente en general y a los pobres en particular. Sin embargo, en la medida que la predicación del Reino alegraba a los pobres, al mismo tiempo aumentaba la rabia y la persecución de los poderosos, los fariseos, los ricos, los soldados romanos. Nosotros, en Centroamérica, tenemos la experiencia de cómo y por qué mataron a Mons. Gerardi y a Mons. Romero, por impulsar el Reino de Dios a favor de los pobres, lo sabemos de sobra. Lo mismo hicieron con Jesús.

De manera que, Jesús, en el Getsemaní se encontró en una encrucijada: retirarse de la predicación del Reino y volverse a la tranquilidad de Nazareth, con su madre María y sus buenos paisanos, o bien, seguir adelante en la predicación del Reino, caminando así hacia una muerte cruel. Esta muerte dolorosa era el cáliz amargo que Jesús en el huerto del Getsemaní, (era humano), quería apartar. Pero, si se retiraba, la humanidad seguiría ignorando cuál es el camino de la perseverancia en el amor, no habría revelado a la humanidad la misericordia salvadora del Padre; y este mundo nunca habría mejorado y nunca habría aprendido el camino de la vida plena, nunca se habría salvado.

Ante esta encrucijada, Jesús quedó fiel en el amor, fiel a Dios predicando su Reino hasta el final, y fiel en el amor a nosotros porque así conoceríamos el camino de la vida y nos salvaríamos. Fue cuando dijo: ”Padre, voy a quedar fiel en el amor a Ti y a mis pobres hermanos. Hágase Padre, tu voluntad, que es la que yo quede fiel en el amor” ¡costara lo que costara! Entonces, Dios Padre lo resucitó de ese infierno de la muerte adonde lo habían arrojado nuestros pecados. Todos los días experimentamos que sólo el amor salva, sólo la fidelidad en el amor salva. Esta fidelidad, Dios Padre, lo pide tanto al Papa como a las personas más humildes, a la mamá cuando tiene la tentación de abortar, y al papá cuando tiene la tentación de divorciarse. A cada uno de nosotros Dios Padre nos pide sólo una cosa: la de ser fieles en el amor. Gracias, Señor, por quedar fiel en el amor hasta el extremo, para así enseñarnos a hacer siempre la voluntad del Padre, que es misericordia infinita, incondicional, gratuita. Nos lo haces decir a menudo en la oración del Padre Nuestro, que es modelo de toda oración.

Hemos tocado temas de gran importancia teológica y moral, y hemos dado una nueva interpretación respecto de la interpretación tradicional, sin poner en duda el dato revelado de que Jesús nos ha salvado. Estas nuevas interpretaciones proyectan una gran luz sobre el tema muy práctico y pastoral de nuestros sufrimientos. No es Dios quien planea nuestros sufrimientos sino el mal uso de la libertad humana.                                                                                                                                                           

  1. ¿De dónde vienen nuestros sufrimientos?

Se nos ha dicho que vienen de Dios. ¡No, no puede ser! Ninguna madre causaría un sufrimiento para su hijo, mucho menos Dios quien es padre y madre de cada uno de nosotros. Hay que declarar en voz alta que todo lo que hace sufrir es causado por seres humanos, con nombre y apellido. Lo dice San Juan Pablo II, en el Mensaje del 1 de enero de 2005: “El mal pasa por la libertad humana”.

A veces es nuestro nombre, a veces puede ser el nombre de nuestros familiares, de nuestros antepasados o de nuestras autoridades; a veces es fácil descubrirlo, otras veces se hace todavía difícil, incluso para la ciencia (actualmente). En cambio, todo lo bueno viene de Dios, directa o indirectamente.

Así que les sugiero no decir más palabras como éstas: “paciencia, hay que hacer la voluntad de Dios (esto lo decimos cuando estamos delante de una madre que llora a su niñito que murió de rotavirus), dando a entender que fue Dios quien causó esa muerte o esa enfermedad. Tampoco digamos que “Le había llegado su hora” (esto lo decimos ante cualquier muerte, queriendo decir que fue Dios quien lo había planeado así); tampoco digamos que “no se mueve ninguna hoja sin la voluntad de Dios”, porque hoy hay muchas hojas que se botan contra la voluntad de Dios, contra la ecología. Los sufrimientos y la muerte lejos de quererlos Dios, ocurren contra Su voluntad. Es que la muerte en el mundo entró por el pecado (Cfr. Rom. 5,12), y cuidado, no como castigo sino como consecuencia lógica de nuestras decisiones ilógicas. Por ejemplo, si uno se emborracha y se pone a manejar y se estrella contra el muro; esto ocurrió no por un castigo de Dios sino como consecuencia lógica de la decisión ilógica de manejar borracho. Tampoco la muerte viene de Dios por la razón que la muerte es su enemiga (Cfr. 1 Cor.15, 26). Tampoco digamos “Dios lo permitió” Porque Dios no permite cosas malas, solo las tolera, ¡por respeto a nuestra libertad!

Tantas otras cosas habría que decir sobre este tema; sin embargo hay que ir hacia el resumen.

Recordemos. Las respuestas que hemos dado hasta ahora son las siguientes:

  1. Fueron los fariseos quienes mataron a Jesús.
  2. Sin embargo, estamos claros que en ocasión de ese delito monstruoso, Dios cumplió el plan de amor que siempre había querido en favor de la humanidad, salvarla definitivamente del extravío del pecado.
  3. Estamos claros también que cuando Jesús dijo: ”Hágase Padre tu voluntad”, sea en el Getsemaní como en la oración del Padre Nuestro, entendía decir que, aun ante la muerte, hay que quedar fieles en el amor. Y
  4. Nuestro sufrimiento, como los de Jesús, tienen siempre firma de seres humanos, con nombre y apellido, nunca vienen de Dios.

La muerte de Jesucristo toma otro giro: ya no es un castigo para expiar nuestro pecado (Cfr. CELAM y J. P. II 1999) sino la suprema expresión de amor de parte del “arquetipo” de la humanidad; y nosotros escogemos estar en-por-para El cuándo QUEDAMOS FIELES EN EL AMOR. Donde hay amor allí está Dios y la salvación. Con la vida y, la muerte y la resurrección de Jesús, se nos aplicó de forma visible la misericordia infinita, incondicional y gratuita de Dios; ¡como el padre de la parábola del hijo pródigo!

 

SÍNTESIS TEOLÓGICA DE LA NUEVA INTERPRETACIÓN DEL MISTERIO PASCUAL

Dios ciertamente tuvo un plan de salvación, pero no el de hacer que Jesús muriera en la cruz para pagar la deuda de los pecadores y así quedar salvados; su divino plan de salvación fue EL DE COMUNICAR SU VIDA EN ABUNDANCIA A CREATURAS HECHAS A SU IMAGEN Y SEMEJANZA; CREATURAS CAPACES DE APRENDER A AMAR. Y TODO: EN, POR Y PARA SU HIJO AMADO, JESUCRISTO. Toda la creación es un plan de salvación, una HISTORIA SALUTIS; y todos los seres humanos gozaron de esta voluntad salvífica universal de Dios todo amoroso: los chinos, los papuasios, los romanos y todos los pueblos, y todos los individuos que en su vida se guiarían por la luz del principio natural de amor: haz a los demás lo que quisieras que los demás te hicieran a ti.

Este fue el único PLAN DE SALVACION; todo lo que ha ocurrido en la vida de Jesucristo histórico es LA VISIBILIDAD DE ESTE PLAN.

La Encarnación, en la plenitud de los tiempos, es decir, cuando la humanidad estaba capacitada para entender los signos de Dios, es la más grande visibilidad del plan de salvación de Dios todo amoroso: Llegar a ser partícipes de la divina naturaleza.

Cuando Jesús discutía con los Doctores de la ley nos estaba comunicando la salvación; cuando trabajaba silenciosamente en el taller de Nazaret nos estaba comunicando la salvación.  Cuando empezó a predicar el Reino de Dios nos estaba comunicando la salvación; y ciertamente, cuando moría en la cruz, enseñándonos cómo debe ser el amor al máximo grado, nos estaba comunicando la salvación de la forma más visible; y cuando resucitó, nos estaba comunicando la salvación de forma definitiva. La humanidad, ahora, tiene la plena libertad y posibilidad de seguir el camino, la verdad y la vida, que es el camino de amor hacia Dios, amor infinito, incondicional, libérrimo y gratuito. El pecado humano desde el principio ha obstaculizado este plan, pero el amor de Dios es más fuerte que la muerte y ha vencido el pecado para siempre, en-por y para Jesucristo.  No se trata de una salvación sólo moral sino ontológica y transcendente, desde el momento que hemos sido injertados en la Persona de Jesucristo, hombre y Dios.

Nota: todo lo anterior se inspira a la teología escotista, legitimada por la Iglesia con la Beatificación de su autor, Duns Escoto.

Una última aclaración importante. Se podría objetar que el pecado, también con esta interpretación, queda el protagonista de la historia.

¡Aparentemente, no en realidad!

En la visión tradicional, el pecado tenía tanto protagonismo como para provocar la misma encarnación; sin pecado, no hubiese habido encarnación; además toda la vida de Cristo estaba en función del pecado, y Jesucristo tuvo que someterse a una muerte cruel por exigencia del pecado, y la vida nueva se nos ha dado gracias al pago por el pecado.

En cambio, en esta nueva interpretación, protagonista es el amor de Jesucristo; el pecado no ha tenido poder alguno en la vida, muerte y resurrección del Señor, ha sido simplemente aniquilado por su amor, que nos ha revelado y aplicado la Misericordia gratuita del Padre.  Según la teología del Beato Fray Juan Duns Escoto, que subyace a esta nueva interpretación, Jesucristo ha sido creado no por el pecado sino para ser fuente de vida plena para la humanidad (cfr.Ef. 1, 3-10; Col. 1, 15-20 y Jn. 10, 10); el pecado ha sido un accidente, al cual Jesús hizo frente y lo superó.

 

COMO CELEBRAR LA SEMANA SANTA CON UN NUEVO ENFOQUE TEOLÓGICO

 

DOMINGO DE RAMOS

Gracias, Padre santo, por tu plan amoroso y perenne de salvación (salud-acción) de la humanidad, a través de la obra de tu Hijo Jesucristo. Tu providencia divina está siempre pendiente de las circunstancias humanas, especialmente las dolorosas, en las que intervienes con ternura y prontitud, para que todo se dé por nuestro bien. Ciertamente, no era tu plan el que Jesús muriera en la cruz. Tu plan ha sido siempre el de llenarnos de vida, y lo hiciste a través del amor inmenso de Jesús, derrochado durante toda su vida, especialmente en la pasión.

Hoy, domingo de ramos, te damos gracias por el canto de los niños, agitando las palmas en honor del que los puso como ejemplo de pureza.  Era peligroso entrar a Jerusalén en esa semana, pero no todos eran malos en aquella ciudad; había tanta gente que te reconocía como ese hombre que siempre había hecho el bien. Aplaudían y agitaban los ramos junto a los niños. Sentían alegría de que celebraras la Pascua con ellos, aun sin saber el misterio que esa entrada conllevaba. Nosotros también agitamos los ramos con los niños y la gente. Y tú, Jesús, te sumergías en aquella alegría a pesar de las dramáticas previsiones. Es que tu corazón estaba lleno de amor por los extraviados seres humanos, que “vagaban como ovejas sin pastor”. ¿Qué te matarán? ¡Seguro! Como se mata a cualquiera que sale a defensa de los débiles; sin embargo, por la salvación de la humanidad estabas dispuesto a sufrir todo lo que fuera necesario. El Padre, que conocía los acontecimientos futuros tenía su plan de providencia: por el que, en ocasión de tu asesinato, intervendría y crearía la bella realidad de tu resurrección y el sol de nuestra salvación. Gracias, Padre; gracias, Jesús: gracias niños y gente de Jerusalén que agitáis las palmas de la victoria definitiva de Jesús.

 

LUNES, MARTES Y MIÉRCOLES SANTOS

 En esos días, Jesús, te dedicaste a enseñar en el corazón de Jerusalén, el templo. Tenías ansia de que se conociera la verdad de Dios y de los seres humanos, e Hiciste afirmaciones radicales: “la verdad os hará libres”, decías, sobre entendiendo que los fariseos estaban lejos de la verdad, y, lo peor de todo, no querían reconocerlo. Afirmabas con toda claridad que tú eras Dios, igual al Padre. Afirmaciones y actitudes, las tuyas, Jesús, que los fariseos ya no podían soportar y armaron el complot para matarte. Pero no pudieron amedrentarte. El amor por nosotros era como un manantial de agua viva dentro de ti; seguirías adelante hasta donde fuera necesario. Una madre no calcula las dificultades cuando se trata de conseguir la salud (=salvación) de sus hijos, y tu amor purísimo, tenía un alcance infinito. Vencerías todo obstáculo, incluyendo la muerte; a la cual vencerás por cada uno de nosotros también. Muchos cristianos se han acostumbrado a pensar que tú, Jesús, nos has salvado con la cruz, derramando sangre; no es malo expresarse así, sin embargo, es más apropiado decir que nos has salvado con tu amor, desde que tenías el uso de razón hasta el último respiro y la gloriosa resurrección. Fue tu amor el protagonista de la semana santa; el sufrimiento y la muerte en cruz fueron solo una forma circunstancial: el sufrimiento y la muerte habrían podido ocurrir de otro modo; pero tú nos habrías salvado igualmente y siempre con tu amor. La oración colecta del V domingo de cuaresma dice: “Te rogamos, Señor Dios nuestro, que, con tu auxilio, avancemos animosamente hacia aquel grado de amor con el que tu Hijo, por la salvación del mundo, se ofreció a la muerte”. Papa Francisco, en el mes de marzo-2017, dijo explícitamente que tú nos has salvado con tu amor. Gracias, Señor, por tu amor. ¡Que vivamos esta semana santa invadidos y conmovidos por tu amor!

 

JUEVES SANTO

Con la Ultima cena, empieza el Triduo pascual.

La gente hablaba. Y tú te dabas cuenta que las autoridades judías buscaban la forma de matarte. Y te invadía una gran tristeza; pero, como siempre, el amor por nosotros te impulsaba hacia adelante. Era el día de la celebración de la Pascua y deseabas celebrarla con tus discípulos. Estabas pensando en usar signos, esa noche, que habrían de quedar grabados para siempre en la mente y en el corazón de los apóstoles… ¡por si te pasara algo! Partir el pan, lavar los pies, y el signo de los signos de tu amor, la eucaristía; te las ingeniaste para quedarte con los tuyos de forma sensible, por toda la historia. ¡Gracias, Señor, por tanta delicadeza! ¡Cuántos millones de seres humanos has consolado y fortalecido con tu presencia eucarística! Te voy a adorar en el sagrario todas las veces que pueda. Y, enseñado-a por tu desbordante amor, quiero partir el pan con los pobres y quiero lavar los pies de los caminantes del mundo. ¡Que esa última cena en Jerusalén sea lo más alto en mis pensamientos, en mis sentimientos y en mis decisiones!

VIERNES SANTO

¡Cuánto dolor, y cuánta maldad de parte de las autoridades religiosas judías! Quisieron torturar y matar al mismo autor de la vida, pero Dios lo resucitó. Como afirma San Pedro (Hech. 4, 10). El plan de la muerte fue de los fariseos, pero el plan del Padre era darle el triunfo a Jesús y la salvación a nosotros.

Gracias, Padre, porque con tu divina providencia y tu divina creatividad, produjiste una realidad tan bella en ocasión de un delito tan feo (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 312). Tu plan, pues, no fue la crucifixión y muerte de Jesús sino, al contrario, fue el de resucitarlo a Él, y así, abrir para nosotros el camino de la verdad y del amor, el camino de la salvación y de la vida. Este día, quiero seguir a Jesús por su “vía crucis”, y acompañarlo, con María y San Juan, hasta el último suspiro y hasta cuándo será puesto en el sepulcro.

Quiero solidarizarme con él, con el propósito de seguirle en toda su vida, pasando en este mundo haciendo el bien como él, y hacer siempre la voluntad de Dios, que es tener un proyecto de amor y quedar fiel a tal proyecto. Jesús, en el bautismo y en la sinagoga de Nazareth abrazó el proyecto de implantar el reino de Dios en la tierra y de defender los derechos de los pequeños y sufridos; ahora, en el Getsemaní, se encuentra en la encrucijada: dejar el proyecto o perder la vida terrenal. Es cuando tomó la extrema decisión de hacer la voluntad del Padre, que era la fidelidad al proyecto de amor que había tomado en el bautismo y confirmado en su primera intervención en la sinagoga de Nazareth.

Tu sufrimiento y tu muerte, Señor, han sido el resultado del mal uso de la libertad humana; quiero acoger tu enseñanza, la de luchar contra mi egoísmo, que hace daño a tanta gente. Que esta Pascua, Señor, sea para mí un paso de crecimiento en la gracia. Es cierto que el sufrimiento no fue el protagonista de esta semana, fue siempre tu amor, sin embargo, tú me enseñas cómo sobrellevar el sufrimiento, la persecución y la muerte. Por la verdad y el amor vale la pena vivir y morir. Pues, al pasar a otra vida, allí donde reinas Tú, Señor, se habrá terminado todo grito, todo llanto, porque este tipo de mundo nuestro, tan injusto, habrá terminado (cfr. Ap. 21, 3 – 6). Hoy, al participar en las procesiones, he podido meditar mucho sobre el misterio de la maldad humana y el misterio de tu amor, del Padre y del Espíritu Santo.

Este viernes santo es impactante; sin embargo, estoy claro-a que es un día de paso, el día de la maldad de los seres humanos; el mero día de Dios será pasado mañana, el día de la resurrección. Después de haber cargado el Anda, no iré al mar, como si todo este misterio haya acabado en la muerte, sino que me retiraré a un lugar silencioso o en un rincón de mi casita, para meditar sobre todas estas cosas; para aprender todas las importantes lecciones y, sobre todo, para preparar mi corazón, que se haga capaz de acoger la explosiva alegría de pasado mañana.

SÁBADO SANTO

Toda la creación estaba expectante, aquella noche. ¿Cómo será el final de la lucha entre la muerte y el señor de la vida? Hasta los árboles del bosque se preguntaban cómo el ser humano, el más inteligente de las criaturas, haya podido hacer una cosa tan irracional; matar al señor de la vida, ¡en el cual, por el cual y para el cual todo ha sido creado! Los seres humanos se alejaron tanto de la verdad y de la bondad, que se atreven a matar a sus semejantes; ¡llegando a matar incluso al autor de la vida! Pero el señor de la vida es fuente de amor y ¡el amor es más fuerte que la muerte!

Señor, en estos días, con más dramatismo que los otros días de tu vida terrenal, me has enseñado cómo y dónde tengo que ubicarme en esta vida. No he sido creado pecador, pero quise serlo, pervirtiéndome hasta producir toda la maldad que, en estos días, se ha concentrado en los autores intelectuales y materiales de tu asesinato, Jesús. Con mis pecados, yo también grité que te crucificaran.

Nunca se me ocurra atribuir a Dios el mal de esta tierra. De Él solo el bien viene, todo el mal es producido por el uso irracional de la libertad humana; y las consecuencias dramáticas que se originan de este mal uso, son consecuencias lógicas de decisiones ilógicas de parte del ser humano. Así, la muerte tuya, Señor, no viene de un plan querido por Dios, sino es el ejemplo más trágico de ese mal uso de la libertad humana.

 

Este sábado de meditación, estoy aprendiendo tantas cosas. Tengo que investigar de dónde se origina el mal que durante la vida afecta a mí o a otros, descartando absolutamente que el origen sea la voluntad de Dios. En adelante, ante la muerte de un niño o ante cualquier desgracia, nunca más diré “es voluntad de Dios”. Siempre tendré que investigar; pediré la ayuda de la ciencia, si es necesario. Y tendré que denunciar la persona que causan males graves; no con la intención que se pudran en la cárcel sino solo para que “se conviertan y vivan”, como quiere Dios (cfr. Ez. 18, 23). La pena de muerte es venganza pública y empeora las cosas.

Todo esto, Señor, me lo enseñaste ayer, cuando desde la cruz perdonaste a los que te estaban matando, riéndose; también, cuando te llevaste al paraíso al “ladrón y asesino” agonizante junto a Ti.

 

¡PASCUA DE RESURRECCIÓN!

¡Ha resucitado el Señor aleluya, verdaderamente ha resucitado! “¿Qué has visto de camino, María, en la mañana? \ A mi Señor glorioso, la tumba abandonada.\ Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!”.

Dios Padre, que en su infinita paciencia, había tolerado (ni querido ni permitido, solo tolerado) que los hombres maltrataran tanto a Jesús, ahora, lo hace triunfador, enjugándole las lágrimas y sanándole las heridas. Para los que aman a Dios, todo se vuelve positivo” (cfr. Rom. 8, 28). Es la metodología de la divina providencia: en ocasión de la maldad humana, el Padre interviene en favor de la justicia, la verdad, el amor, y, con su divina creatividad, produce una realidad nueva, que compensa con creces el acontecimiento negativo (cfr. CIC, 312). Hoy, es el día en que Jesús demuestra ser el Señor, triunfador sobre todo mal, incluyendo la muerte, la última enemiga en ser derrotada (cfr. Audiencia pública del Papa emérito Benedicto XVI, 30. 1. 2013).

Es importante resaltar que, por ser enemiga de Dios, es absurdo pensar que la muerte de Jesús en la cruz haya sido un plan del Padre. El plan del Padre existía ciertamente, y se realizó en estos acontecimientos de la pasión, pero no era de muerte sino de vida: ”ustedes lo mataron pero Dios lo resucitó” (Hech. 4, 10). El plan del Padre era velar por el triunfo de Jesús y por nuestra salvación, que el inmenso amor de Jesús causó.

Gracias, Padre, por tu plan de vida; gracias, Jesús, por tu generosidad humana y divina. Me siento mal, consciente que mis pecados se juntaron a los de los fariseos para tratarte con tanta crueldad, sin embargo, hoy, la felicidad me embarga, contemplando tus llagas gloriosas de resucitado. Renuevo mis buenos propósitos de querer seguir tus huellas: pasar en este mundo anunciando la buena noticia a los pobres, consolar a los afligidos y liberar a los oprimidos ¡cueste lo que cueste!

¡Ha resucitado el Señor, aleluya; verdaderamente ha resucitado!

 

Fray Mauro Iacomelli, ofm

www.fraymauro.com

maurelivit@gmail.com

FOLLETO 3

 

EL PRIMADO ABSOLUTO

Y

UNIVERSAL DE CRISTO

 

(BEATO FRAY JUAN DUNS ESCOTO, FRANCISCANO DE 1300)

 

Descargar Folleto 3 en formato PDF

 

En este folleto, Fray Mauro presenta la teología que mejor apoya las razones expuestas en los dos folletos anteriores. Es la teología Cristo – céntrica del Beato Fray Juan Duns Escoto explicada de forma “popular”.

 

BEATO FRAN JUAN DUNS ESCOTO

Duns, Escocia, 1266-Colonia, Alemania, 8 de noviembre de 1308. Fue enterrado en la iglesia Minoriten, y el epitafio de su tumba dice: “Escocia me engendró; Inglaterra me recibió. Francia me enseñó; Colonia me custodia”. Fue un teólogo escocés perteneciente a la escolástica. Ingresó en la orden franciscana y estudió en Cambridge, Oxford y París; fue profesor en estas dos últimas universidades. La sutileza de sus análisis le valió el sobrenombre de «Doctor Sutil» y, por haber defendido la inmaculada concepción, también de “Doctor mariano.”  Se le consideró santo y se le veneró sin mediar canonización. El 20 de marzo de 1993 el Papa Juan Pablo II confirmó su culto como beato.

Entre sus obras destacan Ordinatio (Opus oxoniense) y Reportata parisiensia (Opus parisiense).

duns-escoto

 

 

A MODO DE INTRODUCCIÓN

ORIGINALIDAD DE LA ESPIRITUALIDAD FRANCISCANA

Además de que Dios es amor sin medida y gratuito, San Francisco de Asís ha descubierto también el modo de amar de Dios; descubrimiento que hizo contemplando al niño de Belén, al crucificado del calvario y el misterio de la eucaristía.                                        

  • Dios ama con amor humilde.

Se pone a nuestra orden para servirnos, para que tengamos vida, no importa cuánto tenga que sufrir.  En Belén “se arrodilla ante nosotros para lavarnos los pies”, como hace una madre con sus niños.

  • Dios nos ama con amor pobre, des-apropiado.

Él nos ama sin pedirnos nada a cambio; nos deja en libertad; no nos chantajea.  “Nos lava los pies sin quedarse con nuestros pies”.

  • Dios ama con amor incondicional.

Aun cuando nosotros no lo amaramos, Él nos sigue amando; aun cuando pecamos, aun cuando no nos arrepentimos, Él nos sigue amando.  Él no castiga, no manda desgracias como castigo, no pone pruebas, no manda la muerte, no fija la hora de la muerte, no fue él quien creó el infierno ni quien manda al infierno (cfr. Lc 15, 11ss).  Dios usa el amor como único medio para convencernos y aceptar el regalo de su vida divina, eternamente feliz.

  • Dios ama, aunque no tenga necesidad de amarnos, y es completamente libre en su amor.

Nadie le puede sugerir que tome iniciativas de amor, menos aún el pecado.  Todas las iniciativas de amor nacen directamente de su corazón.

  • Ama más a los “menos amables” (los enfermos, marginados, pobres).

Como una madre entre sus hijos ama más al más debilucho.

San Francisco empezó a entender todo esto, cuando un día en una calle polvorienta de la campiña de Asís, se bajó de su rica cabalgadura y abrazó y besó a un leproso, y este abrazo fue decisivo en su conversión.

RESPUESTA ORIGINAL DE SAN FRANCISCO A CRISTO

Él también se desnuda como Jesús en Belén y en el calvario; en la plaza, delante del Obispo y de tanta gente.  Se desapropió de todo, en el cuerpo y en el espíritu, y pasó los 22 años siguientes de vida con el ansia de despojarse, de desapropiarse y de servir humildemente, especialmente a los pobres.

Desapropiación es el profundo concepto de pobreza franciscana.  Lavar todos los pies sin quedarse con ninguno.  Sirve, regala, más deja libre.  Si no te dicen “gracias” siquiera, te dice San Francisco ¡Esta es la perfecta alegría!

LA LÓGICA DEL AMOR, ALMA DE LA TEOLOGIA FRANCISCANA

La lógica del niño de Belén, del crucificado y de la eucaristía no es principalmente la lógica de la razón, sino la del Amor.  Es la lógica de la kénosis amante, del absoluto amante.  Es la lógica de Dios que se ofrece para lavarnos los pies, que acoge al débil y al que sufre (al menos amable), que no rehúye al dolor ni a la muerte, que nos ha mostrado la fuerza en la debilidad: la lógica del primado de la bondad, de la perfecta alegría, según San Francisco. Este es el escenario místico-espiritual en el que se construye la reflexión teológica franciscana.  A partir de este escenario, estamos llamados a dar una respuesta específica, vivencial, doctrinal y pastoral en la iglesia y en el mundo.

La raíz de la mirada franciscana se construye en la matriz de la bondad de Dios; la auto-donación como alma secreta de todo lo que Dios ha hecho y ha dicho.  El pensamiento franciscano tiene su matriz fundante en la vida simple, humilde, pobre y original del pobrecillo de Asís y del movimiento espiritual que él fundo.

El movimiento franciscano provoca a nuevas interpretaciones y expresiones pastorales, sociales y culturales.  El reto es mirar y pensar nuestra realidad desde la “humanidad, de la encarnación” y narrarlo en la “Sequela Cristi”; prolongando y recreando el abrazo al leproso en la opción por los pobres y el cántico del hermano sol.  El franciscanismo, como pensamiento estructurado, es coherente con su opción: la humanidad humilde y pobre de Dios revelada en el Jesús del evangelio, que se vive en una vida desposeída de la soberbia racional.

El proyecto de vida franciscana no está orientado sólo a la actividad, sino, principalmente, a la narración vivencial de una espiritualidad que se fundamenta en la des-apropiación y la entrega sin límites de Dios, en el Jesús de Belén, del calvario y de la eucaristía; y que celebra el encuentro con el “Dios amante”, en la pequeñez de una vida menor.

No hay nada más “divino y altísimo” que la humanidad y la pobreza del pesebre de Belén; lo que debe narrarse en una intensidad de convivencia fraterna: “cara a cara”, social y universal (cfr.I Cel. 103-105).

La clave de lectura del pensamiento franciscano es el “ser como donación “, porque así se ha revelado Dios en Jesucristo.

LA NUEVA IMAGEN DE DIOS

¿Dios castiga, se venga, manda pruebas, desgracias como castigo, fija la hora de la muerte?

Según la visión teológica tradicional, a todas estas preguntas se responde que sí. En cambio, la nueva visión de Duns Escoto sugiere responder que no, porque Dios es amor incondicional y gratuito.  En 1999 (año del Padre) el CELAM (Consejo Episcopal Latino Americano) escribía: “¡Qué don tan grande, entonces, poder dedicar un año a su paternidad para espantar del alma humana las caricaturas de Dios que tanto daño nos hacen y nos han hecho!  Un año para dejar de lado a un Dios justiciero, vengativo y castigador.  A un Dios imagen y semejanza del hombre incapaz de clemencia y de perdón.  Un Dios ley, un Dios impredecible, arbitrario y antojadizo…  Un ídolo, una caricatura.  Una simple mueca de una búsqueda sincera pero incompleta”.

¿Quién creó el infierno, y quien condena al infierno?

Según la visión tradicional hay que responder que Dios.  En cambio, la nueva visión sugiere responder que el propio ser humano, porque Dios siendo sólo amor, no puede querer alejar de sí a ninguno de sus hijos (que somos todos).

El Santo Padre Juan Pablo II, el 28 de julio de 1999 (año del Padre) dijo: “… el infierno: no se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida…  Es la situación en la que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el último instante de su vida…  Para describir esta realidad, la Sagrada Escritura utiliza un lenguaje simbólico, que se precisará progresivamente…  Las imágenes con las que la Sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente…  Por eso, la “condenación” no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que, en su amor misericordioso, Él no puede querer sino la salvación de los seres que ha creado.  En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor.  La “condenación” consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción”.

También habría que cambiar los términos a otro concepto tan repetido en nuestro lenguaje tradicional; decimos: “si no te arrepientes, Dios no te perdona”.  En realidad, Dios siempre hace fluir su perdón, su vida hacia nosotros.  Lo que puede ocurrir es que el pecador cierre la puerta de su corazón al perdón de Dios.  El efecto es el mismo, el pecador queda sin gracia de Dios; sin embargo, cambia la causa de esta falta de vida y es el pecador que no abre la puerta de su corazón, no es Dios quien se cierra…  No hay un No-dador de perdón sino un no-receptor de perdón.  La frase tradicional, pues, es una calumnia, y se añade a tantas frases, construidas según la visión tradicional, las cuales dan una imagen distorsionada de Dios.

Volvamos a leer un párrafo del CELAM, 1999:

“¡Que don tan grande tener un año para evangelizar sobre Dios, sobre el Padre, y hablar acerca de su corazón y de su belleza a los cuatro puntos cardinales!  Un año para exorcizar las visiones erráticas de Dios, enderezar las torcidas, completar las parciales, y llenar de gozo el corazón humano que está inquieto hasta que no descanse en El” (San Agustín).

La teología tradicional es pecado-céntrica y se fundamenta sobre la afirmación que el motivo de la encarnación es que Cristo muriera en la cruz para salvarnos del pecado.  Esta explicación teológica tradicional se ajusta cada vez menos a la cultura del siglo XXI, la cual repudia, con razón, una cultura de castigos y decisiones tiránicas y antojadizas.  Afortunadamente, son posibles otras explicaciones (otras teologías que dan nuevos conceptos, porque el Espíritu Santo hace siempre cosas nuevas).  La teología del Beato Fray Juan Duns Escoto sobre la encarnación fundamenta mejor la nueva imagen de Dios.

La teología de la encarnación del Beato Fray Juan Duns Escoto siempre ha sido considerada legítima por la Iglesia, y aporta aire fresco al cristianismo.  Su autor ha sido declarado Beato, en el año 1993, por San Juan Pablo II, el cual ha llamado a esta teología “esplendida doctrina”; he aquí sus textuales palabras: “Duns Escoto, con su espléndida doctrina sobre el primado de Cristo, sobre la Inmaculada Concepción…  Sigue siendo aún hoy un pilar de la teología católica, un maestro original y rico en impulsos y estímulos para un conocimiento cada vez más completo de las verdades de la fe”.  Concluyendo esta introducción, invito a leer la parábola del “Hijo pródigo” (que debería llamarse del “Padre amoroso”: Lc. 15, 11ss).  Jesús responde negativamente a las preguntas puestas al principio.

Capítulo I 

EL PRIMADO ABSOLUTO Y UNIVERSAL DE CRISTO

  1. A la nueva explicación teológica de la encarnación el Beato Fray Juan Duns Escoto la llama PRIMADO DE CRISTO; porque a la pregunta: “por qué se encarnó Cristo”, el Beato Fray Juan Duns Escoto responde: “Porque Jesucristo fue el primer concebido en la mente de Dios, antes de todos los seres creados”. No es posible, decía el Beato Fray Juan Duns Escoto, que la realidad más preciosa que tiene la humanidad, Cristo, haya venido por la realidad negativa del pecado, que es tan sólo un accidente.  San Pablo, en los dos pasajes siguientes, da los fundamentos bíblicos de la visión escotista.
  1. “¡Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús Nuestro Señor, que nos bendijo desde el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales! En este Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo, para andar en el amor y estar en su presencia sin culpa ni mancha.  Determinó desde la eternidad que nosotros fuéramos sus hijos adoptivos por medio de Cristo Jesús. Eso es lo que quiso y más le gustó, para que se alabe su gloria, por esa gracia suya que nos manifiesta en el bien amado.  Pues en Cristo la sangre se derramó para nuestra libertad y nos merece el perdón de los pecados.  En esto se ve la inmensidad de su gracia, que Él nos concedió con toda sabiduría e inteligencia.  Y ahora, Dios nos da a conocer este proyecto misterioso, esta libre decisión que tomó desde antes, para ponerlo en ejecución cuando llegara la plenitud de los tiempos.  Todas las cosas han de reunirse bajo una sola cabeza, Cristo, tanto los seres celestiales como los terrenales”, (Ef 1, 3-10).

“Él es la imagen de Dios que no se puede ver, el Primogénito de toda la creación, ya que en él fueron hechas todas las cosas; las del cielo y las de la tierra; lo visible y también lo invisible; gobiernos, autoridades, poderes y fuerzas sobrenaturales.  Todo está hecho por medio de Él y para Él.  Él existe antes de todas las cosas y todo se mantiene en Él.  Él también es la cabeza del cuerpo, es decir, la Iglesia, Él es el principio y renació antes que nadie de entre los muertos para tener el primer lugar, porque así quiso Dios que la plenitud permaneciera en Él.  Por Él quiso reconciliar consigo todo lo que existe, y por Él, por su sangre derramada en la cruz, Dios establece la paz tanto sobre la tierra como en el cielo”, (Col. 1, 15-20; Rom. 8, 28-30; Hbr. 1, 1-4; 1 Juan 2, 4-6; Ap. 22, 13; Lg. 62; Gs. 10; De Civitate Dei 10,32).

Pensemos en una madre, cuando el hijo que está estudiando en otro país le dice que mañana llegará a la casa, porque tiene una semana de vacaciones. La madre se pone en frenética actividad para prepararle un rico almuerzo de bienvenida. Encarga la mejor carne, va al mercado, pasa invitando a familias amigas; la gente no entiende por qué tanto movimiento. Solo al ver llegar el hijo a la casa entiende. En la mente de la madre, primero estaba el hijo, y después todo lo demás; pero la gente vio lo contrario. Lo primero en la intención aplazado en la ejecución. Así fue el primado absoluto de Cristo: el primero en la mente del Padre fue aplazado en la evidencia de la historia. El primero en la cronología divina fue aplazado quince mil millones de años en la cronología humana; un misterio desde el principio y revelado solo “en la plenitud de los tiempos”.

  1. El Beato Fray Juan Duns Escoto sostiene que Jesucristo vino no por el pecado sino para tomar su lugar de ser el primero, el modelo de toda criatura: “El camino-verdad-pan de vida” del mundo. El guía para la humanidad destinada a la “gracia y a la gloria y a ser partícipe de la naturaleza divina”.

De manera que Cristo habría venido, aunque el ser humano no hubiese pecado, porque la razón de su venida no fue el pecado.  Más bien la pregunta es: ¿Si Cristo no hubiese existido, habría existido el ser humano?  El Beato Fray Juan Duns Escoto respondería que no.

Esta fue la intuición que cambia la explicación tradicional, según la cual Cristo ha venido “para morir en la cruz, y así salvarnos del pecado”.

  1. Es una explicación Cristo-céntrica por ser Cristo (el Verbo encarnado) el protagonista de toda la historia; es fruto de una profundización (en la mente y en el corazón) de la espiritualidad Cristo-céntrica que los hijos de San Francisco siempre han tenido, siguiendo a su padre Francisco.

De la devoción a su seráfico padre a la reflexión teológica el paso fue espontáneo para Duns Escoto.

De una impostación hipotética, de si Cristo se hubiese encarnado aun si el hombre no hubiese pecado, a una impostación positiva: el motivo de la encarnación es el primado de Cristo. “Esta admirable concepción es la roca teológica sobre la cual el franciscanismo ha erigido la propia concepción de la vida” (P. Genulle): es una visión nueva de toda la realidad.  La historia natural esconde en sí una historia espiritual. Por lo tanto, Cristo es el punto de referencia no sólo del teólogo y del asceta sino también del filósofo y de todo científico.  EL PRIMADO es la base más profunda y “cristiana” del cántico de las criaturas.  La convicción de que este designio divino escondido por los siglos y (“ahora revelado”) de la creación tiene su base en la predestinación absoluta de Cristo, la certeza de que el Hombre-Dios tiene la rienda “ontológica” de toda la realidad no puede no ser fuente de confianza y de consuelo, y nos hace invulnerables a las insidias del desaliento y desesperación.

Cristo pues fundamenta, promueve, salva y transfigura al ser humano, actuando como levadura vital, a beneficio de los seres humanos, en toda la obra de la creación.  La misma aspiración humana, cristiana y franciscana tiene en esta hipótesis sus definitivas y más profundas razones. 

RESUMIENDO EL PENSAMIENTO DEL BEATO FRAY JUAN DUNS ESCOTO:

  1. Dios es amor in-condicional, originario, libérrimo, ordenado y gratuito.
  2. Queriendo pre-destinar a seres humanos a ser partícipes de su divina naturaleza (=co-amadores).
  3. Pre-destinó primero al que es más cerca del fin (Cristo es criatura ya partícipe de la divina naturaleza).
  4. En Él, por Él y para Él predestinó a todos los demás seres humanos “a la gracia y a la gloria”.
  5. Previendo la caída de los seres humanos, pre-destinó a Cristo como redentor también.
  6. La encarnación de Cristo es la obra suma de Dios.

Consecuencia importante para la teología es que la cruz ya no es el fin de la encarnación sino la expresión suprema de amor de Jesucristo, imagen visible de Dios invisible.  Hay que cambiar el concepto según el cual los sufrimientos humanos son planeados y planificados por la voluntad de Dios; más bien éstos son el resultado lógico del comportamiento ilógico del hombre y la mujer que acogen el mal en su corazón (ver mensaje de San Juan Pablo II para la jornada de la paz, 01.01.05).

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Capitulo II

RAZONES DEL BEATO FRAY JUAN DUNS ESCOTO

Del Cristo-centrismo del corazón (relativo: San Francisco, San Buenaventura) al Cristo-centrismo de la mente (absoluto: Duns Escoto).

Las tesis cristológicas escotistas no eran del todo nuevas, sino la maduración de un recorrido de pensamiento, ya decididamente encaminado al interior de la teología, especialmente franciscana.  Los autores precedentes: Peckam, De La Ware, D’acquasparta, Ubertino de Casale (contemporáneo del Beato Duns Escoto).

 

Planteamiento principal:

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  1. La naturaleza humana de Jesucristo ha sido predestinada a la sublime unión con la persona divina increada del Hijo, antes de toda creatura.
  2. En Él, por Él y para Él fueron predestinados a la gracia y a la gloria todos los demás seres inteligentes creados… independientemente de si pecaron o no.

Dios creó un modelo real para todos los seres racionales (el Beato Duns Escoto lo dice de manera implícita).

  1. Así que la redención, también querida por Dios, no es el motivo principal de la pre-destinación (como se había sostenido hasta entonces… y todavía hoy).
  2. De aquí la distinción entre salvación (elección de la creaturalidad de los seres humanos a la vida plena), y redención (= reparación de la culpa de Adán y sus consecuencias).
  3. La pre-destinación de Jesucristo a la suma gloria es antes que la de todos los demás, por estar más cerca del fin (=la gracia y la gloria de Dios comunicada “ad extra”).

(Opus oxoniense III, d. 7, 99; XIV, 248-359 y Reportationes).

 

LA PREDESTINACIÓN

Es una de las palabras-clave para entender el Primado de Cristo.

Es la pre-ordenación de Cristo a la gloria.  Es gratuita y procede del amor libérrimo de Dios. Cristo es el primer predestinado; en Él, por Él y para Él, todas las demás criaturas.  Dios quiere ordenadísimamente. Por lo tanto, primero predestina a aquél que está más cerca del fin, Cristo, siendo ya “criatura partícipe de la divina naturaleza.”  Si es gratuita la predestinación, no depende de nada fuera de Dios, mucho menos del pecado. Todo ha ocurrido independientemente del pecado; aunque, en el orden concreto de la encarnación en tiempo y espacio, Dios no se desentendió del pecado y nos ha liberado de su dominio. De toda manera, Él se hubiese encarnado aunque el ser humano no hubiese pecado.

Él que es primero es arquetipo”, era un principio admitido entre los teólogos. Dios quiso a Cristo como arquetipo, fuente y término de referencia y mediador de todo predestinado.  El orden natural es en vista del orden sobrenatural, ambos tienen su principio y su fin en Jesucristo.  El universo y el ser humano son queridos en función de Cristo, no viceversa, porque Él es el amante perfecto.

La predestinación es acto y fruto del amor gratuito de Dios. Quiere introducir a todas las criaturas en la Santísima Trinidad por medio de Cristo.

En el principio era el amor ordenate volens (=que ama de manera ordenada).  El amor, para Duns Escoto, es sinónimo de libertad y voluntad, en el contexto de la verdad.

Dios es el fin (y principio) de todo, también de la creación y de la predestinación. Por lo tanto, el producto más sublime del amor de Dios ad extra ha de ser un amante excelso, capaz de amar a Dios perfectamente como respuesta perfecta al amor creador.

El amor es el valor sumo y fundamental tanto de la actividad de Dios como de la criatura racional.

Toda la vida de Cristo es respuesta de amor al amor creador (¡“hágase, Señor tu voluntad”!).

La historia de la salvación es historia sagrada, o sea: expresión de la libertad divina que acompaña amorosamente a su criatura pueblo.

No existen dos órdenes de salvación: uno, antes del pecado y otro, después del pecado. Un solo orden. Pablo VI dirá: “la línea de la creación es la misma de la salvación”.

El primado de Cristo se sitúa al interior de la misma densidad ontológica de todas las realidades creadas (vestigios, huellas, imágenes) y en el valor salvífico que Dios produce en ellas (todo es lugar teológico).

Una consecuencia importante es que la cruz ya no es el fin de la encarnación, como se entiende comúnmente, sino la expresión suprema de amor del sumo amante, Cristo, por cuyo amor todos hemos sido llenados de “vida en abundancia” (Jn. 10, 10).

Es interesante que también Santo Tomás y San Buenaventura creían posible la tesis del Primado absoluto de Cristo (ya se hablaba de ello), sin embargo, prefirieron la doctrina según la cual Cristo vino por el pecado, porque, decían, más acorde con la Escritura y la piedad del pueblo cristiano.

El pecado no es ruptura total: permanece siempre la orientación sobrenatural en Cristo. Y Cristo, según la voluntad predestinante de Dios, es inconmovible fundamento de la divinización (los Padres Latinos la llaman adopción) desde el inicio de las obras de Dios. Ninguna criatura puede hacer ineficaz o reversible el plan divino. ¡Dios es fiel!

La voluntad sumamente moral de Dios (Él se mueve por amor y verdad) ama y decide únicamente como donación. En El existe una ratio (causa interna) para crear, no un motivo (causa externa).

El presupuesto de la encarnación, pues, no es el pecado y su redención, sino el amor libre de Dios. Y el efecto es la elección sobrenatural de los co-amadores , su divinización en Cristo.

La encarnación entonces no es para la reparación de un acto pecaminoso (con un sacrificio expiatorio) sino: la orientación total y originaria de la humanidad entera hacia la divinización. Y la redención no es el apaciguamiento de un Dios enojado, intransigente, sino la expresión máxima de amor, de la humanidad en Cristo, que acoge, según su máxima posibilidad, el perdón originario y total de Dios (el hijo de la parábola del hijo pródigo, acogido por el padre que no exige ni siquiera una explicación por el pecado, lo simboliza).

La encarnación, en la mente de Dios, primero, e histórica después, no es la superación de una deficiencia de orden moral sino la elevación sobrenatural y la superación divina de la deficiencia metafísica del ser humano; por lo cual: de pura criatura ha sido hecha partícipe de la divina naturaleza en Cristo (el cual ya era así por tener las dos naturalezas); pasando a ser para la humanidad: origen, camino y término de la transformación humana. Para el Beato Duns Escoto, pues, la redención está enmarcada dentro del gran cuadro de la encarnación, es uno de sus momentos. Juan Pablo II dijo: “La redención es una parte importante de la salvación”.

En esta diferente perspectiva: la superación de la deficiencia moral y la superación de la deficiencia metafísica de la creatura es donde las dos concepciones (anselmiana y escotista) evidencian su diversidad profunda.

Todo lo que ocurre en la vida de Cristo es la encarnación en su devenir, en su desarrollo histórico en vistas  de alcanzar el ésjaton, la resurrección. En este sentido, la Misa transmite la fuerza originaria y transformante del amor de Dios en Cristo.

El gran avance teológico del Beato Duns Escoto fue el de ubicar la relación con Cristo en la dimensión ontológica más que en la dimensión moral.

El Beato Duns Escoto no se detuvo a esclarecer el concepto de redención. Tal vez, se puede decir que la redención ha sido la aplicación, en el tiempo apropiado, del amor “Fontal” (de: fuente) de Cristo en su primado, amor salvador y restaurador.

El amor de Cristo es manantial, norma y vida de todos los demás amores. Es su arquetipo, motivo y fin. Es el paradigma de toda otra respuesta de amor.

Cristo, cual primer predestinado, es primero en todo orden y bajo todo aspecto.

RECORDEMOS: la predestinación es un acto libre y gratuito de Dios; procede de su iniciativa soberana y es manifestación sobrenatural de su bondad que quiere comunicarse.

Expresión perfecta de esta comunicación es Jesucristo (y nosotros en Él, por Él y para Él). Jesucristo en la cruz es respuesta excelsa al amor de Dios, más que reparación “de condigno” (adecuada); lo que se ha puesto en el primer plano en la visión anselmiana, tradicional.

Queda así descartado todo antropologismo y amartiocentrismo (pecado centrismo), pues todo bien, de principio a fin, depende del amor libre, originario y gratuito de Dios, y de la respuesta excelsa de Jesucristo. Nuestras respuestas de amor tendrán fuerza en Cristo.

Cristo es la razón tanto del “exitus a Deo” (salida de Dios) como del “reditus ad Deum” (retorno a Dios).

En la Sagrada Escritura hay un hecho indiscutible: el punto terminal, es decir, el fin del plan de salvación, en concreto es la vida eterna con Cristo. Ahora bien, el fin determina el existir y el obrar de todas las demás obras intermedias.

La teología de San Juan y de San Pablo es plenamente cristocéntrica. (EF. 1,3-10; COL. 1,15-20)

RESUMIENDO

Desde siempre hemos pensado según la teología anselmiana del “Cur deus homo” (=por qué Dios se ha hecho hombre) cuyos 4 postulados son los siguientes:

  1. Fue necesario redimir al hombre que había pecado
  2. Tenía que ser redimido por satisfacción de condigno (=adecuada a Dios)
  3. La satisfacción podría ser realizada sólo por un Dios – hombre
  4. El medio más adecuado era la pasión y muerte de Jesucristo

Sin embargo, el Beato Fray Juan Duns Escoto sostuvo que es absurdo el que la realidad más grande de la humanidad y de la historia, que es la existencia de Jesucristo, haya sido originada por algo accidental y negativo como es el pecado. Y formuló una nueva hipótesis, articulada de la siguiente manera:

  1. Dios, que es amor, queriendo predestinar a creaturas para que fueran partícipes de su divina naturaleza (co-amadores),
  1. Predestinó primero al que es más cerca del fin (Jesucristo, quien ya es partícipe de la divina naturaleza),
  1. En Él, por Él y para Él predestinó a todos los demás seres humanos “a la gracia y a la gloria”;
  1. Previendo la caída de los demás seres humanos, predestinó a Jesucristo como redentor también.
  1. La encarnación de Jesucristo es la obra suma de Dios.

La doctrina del Primado de Cristo constituye el centro de la esencia misma del misterio de la salvación.  Duns Escoto rechaza el principio platónico del “bien difusivo de sí” en aras de la libertad absoluta de Dios.  La historia de la salvación no se entiende si no vemos en ella la actuación concreta del amor-libertad de Dios.  El amor libre de Dios es el principio de cada cosa; es la explicación última del orden de la salvación que comprende naturaleza y gracia.  Dios quiso comunicar su vida a otras criaturas fuera de sí, y a las criaturas racionales para que llegaran a ser partícipes de la divina naturaleza.

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ALGUNOS TESTIMONIOS

En 1600, cierto teólogo, llamado Thomassin, dijo que las afirmaciones del Beato Duns Escoto eran sustancialmente blasfemas, y se encargó, con la complacencia de muchos, de hacer circular esta opinión entre los eclesiásticos, hasta nuestros días; sin embargo, en los últimos 50 años, mucho ha empezado a cambiar. Hay que enfatizar que, a pesar de todo, la teología escotista ha sido considerada siempre legítima en la Iglesia, a lo largo de todos los siglos.

Ya Pablo VI había exhortado a un grupo de seminaristas estudiantes de teología que estudiaran la teología de Duns Escoto.  Y fue buen profeta, porque unos años después, el 20 de marzo del 1993, el Papa Juan Pablo II reconoció el culto que se le ha dado por el pueblo cristiano por todos los 700 años que nos separan de su muerte (1308); lo beatificó, llamándolo cantor del Verbo Encarnado y defensor de la Inmaculada Concepción.

En 2002, a la comisión escotista (que fue a llevarle el VIII volumen de la edición crítica del Beato Duns Escoto), Juan Pablo II dijo: “Duns Escoto, con su espléndida doctrina sobre el Primado de Cristo, sobre la Inmaculada Concepción … sigue siendo aún hoy un pilar de la teología católica, un maestro original y rico en impulsos y estímulos para un conocimiento cada vez más completo de las verdades de la fe”.  “De este rico depósito teológico, pueden sacarse respuestas adecuadas también a las dramáticas interrogantes de la humanidad en este inicio del III milenio cristiano” (A los Rectores de Centros de estudios franciscanos, 2001).  BENEDICTO XVI, el 7 de julio del año 2010, dedicó la audiencia general del miércoles (es como decir: ante todo el mundo) a Duns Escoto, y entre tantas cosas, dijo: “Duns Escoto meditó sobre el misterio de la encarnación y, a diferencia de muchos pensadores cristianos del tiempo, sostuvo que el Hijo de Dios se habría hecho hombre, aunque la humanidad no hubiese pecado”.  “Afirma en la REPORTATA PARISIENSIA (prosigue el Papa): “pensar que Dios habría renunciado a esa obra si Adán no hubiera pecado sería completamente irrazonable.  Por tanto, digo que la caída no fue la causa de la predestinación de Cristo, y que –aunque nadie hubiese caído, ni el ángel ni el hombre- en esta hipótesis, Cristo habría estado de todos modos predestinado de la misma manera” (en III SENT., d. 7,4).  Este pensamiento (prosigue el Papa; es una cita larga, pero vale la pena reproducirla) quizá algo sorprendente, nace porque para Duns Escoto la encarnación del Hijo de Dios, proyectada desde la eternidad por Dios Padre en su designio de amor, es el cumplimiento de la creación, y hace posible a toda criatura, en Cristo y por medio de Él, ser colmada de gracia, y alabar y dar gloria a Dios en la eternidad.  Duns Escoto, aun consciente de que en realidad, a causa del pecado original, Cristo nos redimió con su pasión, muerte y resurrección, confirma que la encarnación es la obra mayor y más bella de toda la historia de la salvación, y que no está condicionada por ningún hecho contingente, sino que es la idea original de Dios de unir finalmente toda la creación consigo mismo en la persona y en la carne del Hijo”.  Concluye el Papa: “Queridos hermanos y hermanas, esta visión teológica, fuertemente cristo-céntrica, nos abre a la contemplación, al estupor y a la gratitud, pues, Cristo es el centro de la historia y del cosmos, es quien da sentido, dignidad y valor a nuestra vida”.

El cardenal Martini, obispo emérito de Milán, en 1994 escribió un libro sobre la pasión. Allí se pregunta: “¿por qué se derramó esta sangre? la muerte y la pasión del Hijo de Dios ¿eran realmente necesarias tras la encarnación? Sobre este punto los teólogos están divididos. La pasión ¿no está quizá, como decían los escotistas, subordinada al fin principal, la encarnación, que es la glorificación del Padre a través del Hijo Jesús? Si rechazamos esta teoría y ponemos en cambio la pasión y la muerte en el centro, como término de la obra de Dios, deriva otro problema: el pecado sería una contribución necesaria a la obra de Dios, porque no hay muerte de Jesús sin pecado”; lo cual es absurdo.

El hombre, habiendo sido creado a imagen y semejanza de Cristo, tiene una naturaleza teologal y es tendencialmente cristiforme.

Aquello que lo hace semejante a Cristo no lo adquiere en un proceso biológico e histórico, sino que le pertenece constitutiva y estructuralmente en cuanto ha sido creado y destinado a vincularse existencialmente con Cristo.  La naturaleza humana desde su origen y el proceso evolutivo del cosmos, están orientados intencional y constitutivamente a entroncarse en el Cuerpo místico de Cristo. Así que la antropología tiene su fuente y coronación en la cristología. Cristo, hombre y Dios, es la expresión más acabada y perfecta del misterio humano. (“Crecer a la estatura de Cristo”)

En la concepción doctrinal del Beato Duns Escoto, Cristo ocupa el lugar más central de la comprensión del universo, del hombre y del misterio de la salvación, porque todo parte de Cristo y todo tiende hacia Él para unirse finalmente en el UNO-TRINO.  Por tanto, un humanismo real e integral debe ser cristiforme, ya que toda la realidad creada es crística. El cristo-centrismo escotista interpreta magistralmente la cristología paulina, en la que Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de la creación, aquél por el cual todo ha sido hecho y en el cual Dios nos ha elegido antes de la creación del mundo, predestinándonos a ser sus hijos adoptivos (Cfr. Ef. 1, 3-14).

PABLO VI, en la Carta apostólica “Alma parens” – 14 de julio de 1966, proclamaba al Beato Duns Escoto como cantor de la centralidad de Cristo, “colocando sobre toda ciencia el Primado universal de Cristo, obra maestra de Dios, glorificador de la Santísima Trinidad y redentor del género humano, rey del orden natural y sobrenatural”.

Si Duns Escoto, en cuanto filósofo, posee una metafísica propia y peculiar, también, en cuanto teólogo, tiene una visión doctrinal unitaria y coherente, que, partiendo de la fe y del dato revelado, subraya que el amor es el modo de ser y del actuar de Dios.

 

*** HASTA AQUÍ, LA DOCTRINA DE DUNS ESCOTO; EN ADELANTE, SE INCLUIRAN COROLARIOS Y ELABORACIONES PERSONALES DEL AUTOR DE ESTE FOLLETO, SOBRE LA BASE DE DICHA DOCTRINA. ***

 

Capítulo III

IDEAS TEOLOGICAS CONSECUENTES CON LA TEOLOGÍA DEL PRIMADO ABSOLUTO DEL VERBO ENCARNADO

  1. Dios es amor originario, libérrimo, in-condicional, gratuito.
  1. Hay que pasar del temor al amor (Jn. 4, 12ss).
  1. Mejor comprensión del amor al prójimo: no instrumentalización (Mt. 25, 31ss.).
  1. Una visión mística del Universo = sacramento de Cristo-su fuente.
  1. Aquello que hace al ser humano semejante a Cristo, antes que una semejanza moral, es una semejanza ontológica.
  1. Hay que añadir 2 adjetivos a Dios: TRANSPARENTADO EN EL COSMOS A TRAVES DE JESUCRISTO Y
  1. Dios, siendo amor libérrimo y gratuito, tiene la libertad de condonar la deuda (=perdonar los pecados) sin exigir ningún pago (ver: el hijo pródigo y el buen ladrón Mt. 20, 2).
  1. HACER LA VOLUNTAD DEL PADRE, que Jesús dijo en el Getsemaní, significó:NO IMPORTA LO QUE ME VAYA A COSTAR, YO QUEDARE FIEL AL AMOR A TI Y A MIS HERMANOS Y HERMANAS”.
  1. El pecado, más que trasgresión de la ley, es desorden de la Creación. No destruye totalmente “las piezas” del ser humano sino sólo las desordena. El amor de Cristo con su vida de amor hasta el extremo de la pasión nos mereció la gracia del reordenamiento (=redención).
  1. Cristo, desde el inicio es manantial de vida vivificadora y purificadora (la redención estaba inscrita en este poder vivificador). La encarnación no fue para reparar el pecado sino: LA VISIBILIDAD DE LA ORIENTACIÓN TOTAL Y ORIGINARIA, EN CRISTO, DE LA HUMANIDAD ENTERA HACIA LA DIVINIZACIÓN.
  1. La encarnación no es superación de una deficiencia moral sino metafísica: DE PURA CREATURA HA SIDO ELEVADA A SER PARTICIPE DE LA DIVINA NATURALEZA, EN CRISTO.
  1. Todo lo que ocurrió en la creación y evolución de la creación, y en la vida terrena de Cristo ha sido la fuerza de su encarnación en su devenir: en vistas a alcanzar el ésjaton, la resurrección, el “hombre nuevo”. Toda la vida de Jesucristo es RESPUESTA DE AMOR ADECUADA (=de condigno); LA MUERTE EN CRUZ fue la suprema respuesta de amor.
  1. PRE-DESTINACIÓN = Pre-ordenación de Jesucristo a la gloria, y de nosotros a la gracia y a la gloria, por la voluntad libérrima del Padre; no es pre-decisión prescindiendo de nuestra libertad.
  1. La espiritualidad del amor, del estupor, de la contemplación: nuestra vida como respuesta de amor al amor de Dios; hacer la Voluntad del Padre como fidelidad a su amor, en toda circunstancia; disposición al sacrificio como respuesta de amor más que para expiar pecados.
  1. No existen dos órdenes de salvación: uno antes del pecado y otro después del pecado, sino: “el orden de la creación es el mismo de la salvación” (Pablo VI).

 

PRIORIDADES DE NUESTRA EVANGELIZACIÓN

  1. El plan salvífico: predestinación a la gracia y a la gloria en-por y para Cristo.
  2. La persona mediadora de Cristo.
  3. El Reino de Dios en-por y para Cristo.
  4. El pecado como desorden y obstáculo al plan de salvación.

 

SÍNTESIS Y SINOPSIS DE DOS ESQUEMAS TEOLÓGICOS

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PALABRAS Y CONCEPTOS COHERENTES:

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FRASES SÍNTESIS DE LA ESPIRITUALIDAD Y TEOLOGÍA FRANCISCANAS

  • Vivir la humildad y la pobreza de Jesucristo: en Belén, el calvario y la eucaristía.
  • Existo porque Dios me ama.
  • Cielo y tierra están juntos dentro de mí.
  • El amor no es amado, pero sigue amando.
  • Amar lo “menos amable”.
  • Descubrir la epifanía de Dios en la vida, en mi vida.
  • “Lavar los pies al prójimo” (humildad) “sin quedarse con sus pies” (pobreza).
  • Existo porque existe Jesucristo.
  • Dios fuente y culmen de amor (valdissime volens).
  • Cristo es el primer querido, “en Él, por Él y para Él todos hemos sido queridos (cfr. Ef. 1, 3-10; Col. 1, 10-20, como co-amadores en Cristo.
  • Francisco logró la máxima cercanía con el modelo de los co-amadores, hasta obtener el “sello” de las llagas (Dante).
  • Un mínimo de normas y mucha mística.
  • Todos tenemos que de-centrarnos en Cristo, también la Iglesia.
  • El franciscanismo es un modo peculiar de ser cristiano, a partir de lo nuevo de la experiencia mística de Francisco y Clara.
  • Lo que agradó al Padre no fue la muerte de Jesús sino su fidelidad en el amor (así el teólogo Scheeben explicando al Beato Duns Escoto, del cual compartió la visión teológica).
  • Dios tiene la libertad de renunciar a la satisfacción por los pecados, como hace una madre.

 

Capítulo IV

ALGUNAS CONSECUENCIAS TEOLÓGICAS Y PASTORALES

  1. La nueva imagen de Dios. Si al centro no está el pecado sino Cristo, es más fácil “espantar del alma humana” la imagen de un Dios castigador y arbitrario (CCELAM 1999; San Juan Pablo II, 28.07.99).
  1. Es más fácil desmitificar el pecado, como fuerza mágica y automáticamente omnipresente en la historia y en el destino humano.
  1. La JUSTIFICACIÓN, como punto de amor originario de Dios que nos eleva a Él por medio de Cristo, independientemente del pecado. No es consecuencia de nuestras acciones meritorias sino causa y signo de nuestras buenas acciones.
  1. Prioridades de nuestra Evangelización:
    1. El plan salvífico de Dios: El Primado absoluto y universal de Jesucristo.
    2. La creación de los co-amadores en, por y para Jesucristo.
    3. El Reino de Dios, que llegará a su cumplimiento por la colaboración de todos los co-amadores, pero por la única mediación de Jesucristo.
    4. El pecado como obstáculo al plan amoroso de Dios.
  1. El Espíritu Santo, quien obró la elevación a hijo de Dios de la naturaleza humana de Jesús, impulsa e inspira a todo ser humano, porque creado sobre la estructura de Jesucristo. Es la savia de Cristo, que vivifica todas las ramitas de los co-amadores, injertadas en el árbol Cristo (así habría sido aún sin el pecado).
  1. Adquiriría mayor relieve el Cristo histórico, contra cualquier peligro de monofisismo, porque todo ser humano histórico (en cualquier cultura, raza, condición) es imagen de Cristo, y su espíritu actúa en toda la historia humana: en los acontecimientos positivos, para “promocionarlos” y darlos a conocer, y en ocasión de los acontecimientos negativos, para ayudar a discernirlos, a evitarlos y a neutralizar sus consecuencias negativas.
  1. También, en esta visión, según la cual Jesucristo está ontológicamente al centro de la historia, adquieren mucha importancia los signos socio-teológicos de los tiempos.
  1. La universalidad de la salvación en Cristo.
  1. La salvación es previa a la redención, y ésta, dado el pecado, está en función de aquella. La cruz no es el fin de la encarnación, pero se constituye en la concentración más densa del amor de Jesucristo. La voluntad de Dios era que Jesús fuera fiel al amor, aunque los hombres lo quisieran matar.

“Y que lo sepa todo el pueblo de Israel: por el nombre de Jesucristo de Nazareth, a quien ustedes crucificaron y a quién Dios resucitó de entre los muertos, gracias a Él, este hombre está de pie y sano ante ustedes” (Hch. 4, 10).

  1. Los valores humanos (porque “cristianos desde siempre”) vienen antes de los valores religiosos. (Mt. 25, 31ss.)
  1. La dimensión cósmica del acontecimiento Jesucristo empieza a ser recuperada por la teología, contemporánea, especialmente en la perspectiva de un ascenso evolutivo del cosmos hasta llegar a lo humano (ver: Pierre Teilhard de Chardin).
  1. La teología del Primado de Cristo, presenta una visión de Dios que ahuyenta el temor (1 Juan), y da a la realidad una visión integralmente optimista; la visión de un Dios cercano en su humildad, despojo, fragilidad y ternura; visión del amor, primero, y de la cruz después, todo sintetizado en la Eucaristía.
  1. Es el antídoto actual más poderoso al neoliberalismo, según el cual el dinero (enemigo número 1 de Dios) está por encima de todo. ¡Es Cristo quien tiene el primado en todo!

 

Capítulo V 

CHISPAZOS A FAVOR DEL BEATO FRAY JUAN DUNS ESCOTO Y SU HIPÓTESIS

  • Duns Escoto ha sido proclamado Beato en 1993, por San Juan Pablo II, quien lo llamó “Cantor del Verbo encarnado y defensor de la Inmaculada”.
  • En el 2002, durante la audiencia en la que se le presentó la edición crítica del volumen VIII de Duns Escoto, San Juan Pablo II dijo: “Duns Escoto con su espléndida doctrina del Verbo encarnado, de la Inmaculada, etc. es aún hoy un pilar de la teología católica y un maestro original y rico en impulsos y estímulos para un conocimiento cada vez más completo de las verdades de la fe” (L’OSS ROM. 01.05.02).  Con esta divulgación de la hipótesis escotista, se quiere precisamente conocer mejor la verdad de la encarnación y de la cruz.
  • Esta Visión de la encarnación no niega ningún hecho revelado, sólo da una nueva explicación (=teología) del hecho revelado de la encarnación y de la cruz. Su doctrina sobre la Inmaculada concepción (mucho más “contraria” a la Sagrada Escritura que esta hipótesis) fue reconocida 456 años después.
  • El papa Pablo VI dijo: “la línea de la creación es la misma de la salvación”; o sea: Dios empezó a salvar desde el primer momento de la creación, no desde el momento de la redención del pecado. Tener presente que la palabra salvar, en toda esta exposición, es tomada según su significado etimológico de llenar de vida (=salud-dar).
  • “La revelación se precisa progresivamente” (S. J.P. II el 20.07.99). “El Espíritu Santo les irá enseñando lo que ahora no pueden comprender” (cfr. Jn. 16, 13).  El Espíritu Santo sigue explicando hoy.
  • No es doctrina extraña ni de la “nueva era”; es una “espléndida doctrina”, que yo considero más adecuada para explicar a las nuevas generaciones la encarnación del Verbo; y por ende, iluminar el misterio de la creación y del peregrinaje del ser humano por este mundo.

Además, constituye un fundamento teológico sólido “para espantar del alma humana aquella imagen de Dios castigador y arbitrario que tanto daño nos ha hecho y sigue haciendo” (cfr. CELAM 1999).

  • El teólogo protestante Kart Barth comparte esta teología. Barth ha escrito: “la Escritura evidencia que el Primado universal de Cristo en el orden de la intención, y revelado en el orden de la ejecución es la base de toda teología”.
  • El Beato Fray Juan Duns Escoto es considerado el máximo exponente de la teología franciscana.
  • En esta cultura contemporánea, en la que al ser humano hay que hablarle derecho, sin mitos; en la que “nadie tiene miedo a nada”, en la que ni se permite hablar de castigo en las escuelas, y en la que los tiranos son desterrados, etc., no se puede seguir hablando de un Dios tirano, castigador y arbitrario; la religiosidad del temor definitivamente ha muerto. Sólo cabe hablar a modo de aviso y corrección “fraterna”, ante quien se equivoca o persiste en la mala voluntad. El cristianismo hoy, es propuesto no impuesto con el temor.

En adelante sólo servirán los medios pedagógicos positivos y las penas medicinales, no más el terrorismo jurídico y mucho menos moral (1 Jn. 4, 15-18).

Este “terrorismo” beneficia sólo a los poderes despóticos, a los prepotentes, y hunde a los débiles y pobres.

  • Del rico depósito de la teología y de la sabiduría franciscana pueden sacarse respuestas adecuadas también a las dramáticas interrogantes de la humanidad, en este inicio del segundo milenio cristiano” (J.P. II mensaje a los Rectores de Centros de Estudios Franciscanos, el 19.09.2001).
  • Jesús, en las bodas de Cana, es el “cambiador” del agua (=humanidad) en vino (=divinidad).

El nombre JESÚS significa salvador, por naturaleza, o sea: “dador de vida en plenitud” (Jn. 10, 10).

  • San Ignacio de Antioquía a los Magnesios: “Jesucristo, el cual estaba junto al Padre antes de los siglos y se manifestó en estos últimos tiempos”, etc.
  • Al leer el N. T. a la luz de la hipótesis escotista, se encontrarán muchos pasajes que se refieren a la persona de Jesucristo (Verbo encarnado) como fundamento y fuente de todo lo creado, no sólo Señor de todo lo Creado, (Ef. 1, 3-10; Col. 1, 15-20; Jn. 1, 29-31; 1 Cor. 8).

 

Capítulo VI

ALGUNAS PREGUNTAS

  1. ¿Por qué Cristo siendo el primer concebido en la mente de Dios (hace 15,000 millones de años) aparece sólo hace 2,000 años?
  • Porque para Dios todo es presente. En Dios, lo que es primero en la intención es primero siempre, aunque venga más tarde en la ejecución. Como en una obra teatral, el protagonista puede aparecer después de muchos personajes secundarios, pero la obra fue pensada y organizada en Él, por Él y para Él; él fue el primer concebido en la mente del autor de la obra, él ha sido el primero siempre.
  • Porque sólo hace 2,000 años se encontró una mujer (María) capaz de decir un sí consciente y fiel.
  1. ¿Cómo poner en relación la salvación (=el plan de Dios de predestinarnos a la gloria) con la redención?
  • Es como un médico que ama (quiere hacer partícipe de sus bienes) a una familia. La visita para llevarle esos bienes; si encuentra al niño enfermo, primero cura al niño (lo rescata = redime = redención), para seguir la fiesta (salvación), el bien absoluto y definitivo.
  1. El pecado ¿Qué importancia tiene en la encarnación?
  • Ninguna, es un accidente, a tomar en serio, por cierto, pero un accidente, que podía no haber ocurrido y que no es el motivo de le encarnación.
  1. Si decimos que Dios no castiga porque su amor es infinito, incondicional y gratuito, ¿No hay peligro que los “malos” aumenten?
  • No, si entienden que el castigo por las malas obras existe, sólo enfatizar que no viene de Dios sino del uso desordenado del libre albedrío, y el fruto es el sufrimiento y la muerte.
  1. ¿Por qué hasta ahora llegan a nosotros estas cosas?
  • Porque el lenguaje del A.T. remachaba la imagen de un Dios castigador porque faltaba el concepto de “causa segunda”. Todo lo hacía Dios, lo bueno y lo “malo”. La causa segunda es la libertad humana.
  • La revelación habla con lenguaje simbólico y se entiende progresivamente (J.P. II 28.07.99); (Jn. 16,12-15; Es vino nuevo Lc. 5,37-38).
  • El camino lento de la historia y del conocimiento de la humanidad, que se va abriendo poco a poco a nuevas comprensiones, como hace un niño al cual se le va hablando según su capacidad de comprensión… y hay que irle cambiando el lenguaje. El Espíritu Santo va revelando conceptos nuevos para una más profunda comprensión del dato revelado (Jn. 16,12).
  • El interés de los poderosos (la conveniencia de muchos miembros de la jerarquía también), para mantener a los pobres en la ignorancia del Dios liberador.
  • Pereza e indiferencia del clero para ponerse al día… y siguen repitiendo lo de siempre; además el terrorismo peligroso le da poder y privilegios.
  • Por culpa también de todos los “buenos”, que aceptan pasivamente las prédicas.
  • Se puso un título equivocado a la parábola del hijo pródigo, (Lc. 15, 11-32). En lugar del protagonista (Dios bondadoso que llama a ser fiesta por el hijo recuperado), se prefiere enfatizar la conversión del hijo: así, lo hicieron los predicadores durante dos mil años; escondiendo la verdadera imagen que Jesús dio del Padre (no castigador, no vengador… no inventor del infierno, etc.).

 

CONCLUYENDO EN ESTILO EVANGÉLICO

¡En principio fue la Encarnación de Jesucristo!  Y la encarnación de Jesucristo fue la vida plena de todos los seres humanos; vida vivificadora y re-sanadora (cuándo y cómo fuera necesaria).  Porque en principio fue la pre-destinación de Jesucristo a la gracia y a la gloria y, en Él, por Él y para Él, la pre-destinación de todos nosotros a la gracia y a la gloria.

Por todas las razones del mundo, Jesucristo es el centro de la humanidad, de la historia, del cosmos y de cada uno de nosotros. 

A Él nuestra acción de gracias, nuestras alabanzas y, por medio de Él, gloria a la Santísima Trinidad.  Amén, aleluya.

 

  

PEREGRINACIÓN A LA TEOLOGÍA DE

LA NUEVA VISIÓN DE LA ENCARNACIÓN

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Cuadro introductorio

Cristo ¿habría venido aun cuando el hombre no hubiese pecado?

La respuesta tradicional es la siguiente: Cristo vino al mundo, para salvarnos del pecado.  Dios creó al hombre para que viviera en plenitud pero el hombre desobedeció y el pecado entró al mundo.  Dios Padre viendo el pecado, mandó a su hijo para que con su sacrificio en la cruz nos salvara del pecado.  Ahora bien, si el hombre no hubiera pecado ¿Cristo habría venido ciertamente?

Había un médico que era muy amigo de una familia que vivía en las montañas y decidió ir a visitarlos, pues realmente amaba a los miembros de esta familia, y deseaba llevarles varios regalos que les había comprado desde hacía mucho tiempo.  Esta familia tenía varios hijos, el menor estaba enfermo.  Cuando el médico llegó, cargado de regalos, se dio cuenta de que el niño estaba enfermo.  ¿Qué creen que hizo el médico al llegar?  Sí, lo primero que hizo fue curar al niño, pues le dolía ver el dolor no sólo del niño sino de los padres.  Ahora bien, ¿cuál fue la razón de su visita, el amor que les tenía a los miembros de la familia o la enfermedad del niño?  Por supuesto que el motivo fue el amor.  Quiere decir que sí el niño no hubiera estado enfermo, de todos modos él ya tenía pensado ir a visitarlos y llevarles los regalos.

Muchas veces se nos dijo que Cristo vino a causa del pecado, pero sí así fuera tendríamos que decir: “¡Bendito pecado!”  Pues gracias al pecado habríamos conocido a Cristo.  Si el hombre no hubiera pecado no habríamos tenido la dicha de que Dios mismo se encarnara y se hiciera hombre.  ¿Será esto lógico?  No, ¿verdad?

El Beato Fray Juan Duns Escoto respondió diferentemente a la pregunta del catecismo “por qué vino Cristo al mundo”; él dijo: “Jesucristo vino al mundo porque Él es Rey del mundo, por naturaleza.  Él fue el primero en ser pensado por Dios dentro del plan de la creación y de la salvación (cfr. Ef. 1, 4 y Col. 1, 15), en Él, por El y para Él todo ha sido creado.  Ejemplo: En una obra de teatro el protagonista no sale desde la primera escena, aun cuando la obra gira en torno al mismo; muchas veces pasan varias escenas sin que Él aparezca, sin embargo, todas las escenas van preparando la aparición del protagonista.

El Beato Duns Escoto dijo que no fue el pecado lo que causó la venida de Cristo, sino el inmenso amor de Dios Trino y Uno, quien tomó la iniciativa desde antes de la creación de las criaturas.  Esta teología no niega que Jesús nos haya socorrido, salvándonos del mal, sino lo que sostiene es que: la decisión de Dios de que Jesucristo viniera al mundo no fue motivada por el pecado, sino por su amor originario e incondicional por nosotros.

Vamos a hacer un recorrido peregrinando por esta teología de la “nueva visión de la encarnación” para ir contemplando, valorando, transformando y alabando el Don del Amor.

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Cuadro I

Cristo primogénito de toda criatura habría venido aunque el ser humano no hubiese pecado

(Ef. 1, 4 – Col. 1, 15)

 

 

Contemplamos en este cuadro el Amor que Dios nos tiene:

(escuchamos el canto)

Si supieras cómo te amo, si supieras cómo te busco, dejarías de mendigar cualquier amor; si supieras cómo te amo, si supieras como te busco dejarías que te hablara al corazón, si supieras como te amo, si supieras como te busco, escucharías más mi voz.

La decisión de que Cristo viniera al mundo no fue motivada por el pecado sino por el amor de Dios, originario e incondicional por nosotros, pues Él quiere para nosotros vida en abundancia.

En un momento de silencio, valoremos ese amor infinito que significó la encarnación, y reconozcamos que nosotros le pagamos tan mal, por eso hoy en día el amor aún no es amado.  Pensemos en esos momentos de la vida de cada uno de nosotros en los cuales, en vez de reconocer su amor, le hemos reclamado los sufrimientos que padecemos, ciertamente no por su culpa.

Pidamos su Espíritu para cambiar todas aquellas actitudes que nos separan del amor de Cristo y no buscar ya más los “quereres” humanos indebidos sino tan sólo buscar el amor de Dios.

Gracias mi Dios, por ese amor que in darme cuenta me ha sostenido.  Ayúdame a descubrir día a día tu amor, pues sólo hasta encontrarlo mi alma estará en paz.

Cantemos

Te alabo Señor, por tantas maravillas que me hablan de ti; te alabo Señor, por tantas alegrías que me has hecho sentir.  Te alabo Señor, por este amanecer que me ha llenado de paz; te alabo Señor, en ti descubro mi libertad.

Me has dado Señor, el don de tu llamada que me invita a seguir; me has dado Señor, que viva mi respuesta pronunciando un sí; me pides Señor, mirar hacia delante confiando en tu amor, aquí estoy Señor, dispón y haz lo que quieras de mí.

 

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Cuadro II

Todos y cada uno hemos sido

creados Sobre el modelo de Cristo

(Mt. 25, 32)

Contemplamos en esta fotografía imágenes de muchas personas de diferente edad, condición social y raza; en todas ellas debemos ver el rostro de Cristo.  Ahora veamos por un momento a los(a) hermanos(a) que nos acompañan, ellos(a) también son imagen de Cristo, así mismo, veámonos a nosotros mismos también como imagen de Cristo.  Ahora, para finalizar, cerremos nuestros ojos por un momento y pensemos en aquella persona que más detestamos porque nos hizo algún mal, a nosotros o a los que queremos, y reconozcamos que esa persona es también imagen de Cristo.

Valoremos la belleza que Dios creó en cada uno de nosotros, pues Dios tiene un sueño para cada uno y veamos como esa belleza se refleja en cada uno de los dones concedidos; estos dones nos equipan para la misión específica que Dios nos ha dado, siendo ésta una misión de amor.  En un momento de silencio pensemos cuáles son esos dones con los cuales hemos sido equipados y preguntémonos si los estamos poniendo al servicio del reino.

Dios me hizo a su imagen y semejanza y me concedió dones equipándome para la misión por él encomendada, por eso es necesario transformar todas aquellas actitudes que me desvían de este camino.  Dispongámonos pues a ponernos en las manos amorosas de Dios.

Gracias Señor, por darme el don de la vida y todo lo que la adorna.  Ayúdame para poner todos los dones que tú me has concedido al servicio del reino y cumplir plenamente con la misión que tú me has encomendado, por Cristo Nuestro Señor. Amén. 

Cantemos

Hoy Señor, te damos gracias, por la vida la tierra y el sol, hoy Señor queremos cantar las grandezas de tu amor.

Gracias Padre, Tu vida es mi vida; tus manos amasan mi barro, mi alma es tu aliento divino, tu sonrisa en mis ojos está.

Te damos gracias, Señor.

Gracias Padre, porque me hiciste a tu imagen, y quieres que siga tu ejemplo, llevando la paz a mi hermano, construyendo un mundo de paz.

Te damos gracias, Señor.

 

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Cuadro III

Hubo el accidente del pecado…

que sigue todavía

Veamos cuál es la situación actual del pecado, en Guatemala estamos rodeados de violencia, muerte, injusticia, hambre, desesperación, egoísmo, ambición, explotación.  Jesucristo vino para ser nuestro modelo y camino hacia la casa del Padre; y viéndonos afligidos por el accidente del pecado, ¡con cuanto amor y ternura buscó a las ovejas perdidas y las sanó de las heridas del pecado, tomándolas en sus brazos, para darles vida en plenitud!

Valoremos ese amor de Dios que no toma en cuenta nuestros pecados y nos llama constantemente, pues lo único que desea para cada uno de nosotros es la vida plena, para lo cual nos creó.  Pero, no podemos esperar a que Él lo haga todo; el sufrimiento vino al mundo como consecuencia del pecado, por lo tanto para que éste termine, debe cambiar la conducta de cada hombre y cada mujer.  Cristo nos fortalece y nos da la forma como rectificar el camino que un día nosotros mismos desviamos; en eso consiste la conversión: en rectificar el camino.  Preguntémonos ¿Qué es lo que yo debo cambiar en mi vida, para rectificar el camino y así poder alcanzar la meta sublime para la cual Dios me creó y ayudar a los demás?

Dispongámonos a transformar nuestra vida, dejando aquel pecado personal que nos aparta del amor de Dios, y ayudemos en esta forma a erradicar el pecado social, denunciando las injusticias; anunciando el Reino de Dios y consolando a los que sufren; ayudando a crear condiciones dignas de vida para todos sin distinción alguna.

Digamos todos: Te alabo y te bendigo por siempre, pues por tu gran amor, pronto olvidas nuestros pecados y nos llenas de tu amor; sana nuestras heridas, para que seamos felices teniendo vida en abundancia.

Cantemos

Cristo te necesita para amar, para amar, Cristo te necesita para amar (2)

No te importe la raza ni el color de la piel, ama a todos y como hermano haz el bien (2)

Al amigo y al hermano dale amor, dale amor, al que no te salude dale amor (2)

No te importe la raza ni el color de la piel, ama a todos y como hermano haz el bien (2)

 

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Cuadro IV

Cristo nació en el tiempo

y se hizo guía hacia el

Padre todoamoroso

Hagamos una lluvia de nombres de Santos.  Estos Santos al igual que la Virgen María, desde una vida de entrega, se dejaron guiar por nuestro Señor Jesucristo; ellos cumplieron su misión y de esta forma tuvieron una vida plena y dieron gloria al nombre de Dios, aun en medio del pecado; pues donde abundó el pecado sobreabundó la gracia, ya que por la gracia de Dios todos nacimos para ser santos, alcanzando a participar de la divina naturaleza.

Dios nos ama y confía en nosotros.  Sí, Dios nos formó para ser santos, o sea: participes de su divina naturaleza; la única forma de corresponderle es poniéndonos en sus manos, para ser conducidos por el camino de la Santidad.  En un momento de silencio, igual que el joven del Evangelio, preguntémosle: ¿Señor, y a mí que me falta?

Debemos transformar esta vida de pecado en una vida de gracia, haciendo vida el Evangelio, Dios nos dio una vida para vivirla en Santidad y si nosotros hemos torcido el camino que Dios mismo nos trazó, debemos enderezarlo; sólo así cumpliremos la voluntad de Dios, que siempre es voluntad de amor.

Gracias Señor, porque no nos pagas según nuestras culpas sino que, al contrario, no te cansas de esperarnos.  Por tu infinita misericordia, con paciencia esperas nuestro regreso y con cuánto amor nos curas y nos llevas al Padre; gracias te damos Señor.  Padre Nuestro.

Cantemos, buscando el absoluto como San Francisco y Santa Clara

Como el arroyo busca la mar, busco yo en mi inquietud; todo mi ser ansía volar, busco tu plenitud (2)

Suenan dos voces como un cantar en mi corazón: mira hacia el cielo, Dios es tu hogar, Clara y Francisco son (2)

Buscan los hombres en su dolor fuentes de juventud, yo sólo tengo sed de tu amor, busco tu plenitud (2)

Suenan dos voces como un cantar…

Tú lo eres todo, eres el bien eres el sumo bien, eres paciencia, eres quietud, eres mi plenitud (2)

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Cuadro V

 Amó a todos, pero su opción preferencial

 fue por los pobres(CELAM 1999)

Traigamos a nuestra memoria alguna calle de un barrio marginado.

¡Cuánta pobreza e injusticia hay en el mundo!  Debido a la ambición y al egoísmo, son muchos los inocentes que día a día mueren por falta de alimento, techo, abrigo, salud y sobre todo por falta de amor.  Estas son las víctimas del pecado social, pues la ambición ciega a muchos, que explotan sin misericordia a los más débiles; cada día hay más pobres y excluidos; esta sociedad consumista valora sólo al que tiene o al que consume.

Ante esta realidad, Jesús mismo toma una opción preferencial por los pobres; pues debe dar prioridad al que encontró más enfermo y sufriendo.  La ternura de Dios para sus más pequeños hijos es infinita.  Debemos valorar ese amor por el cual Dios jamás nos abandona; pero, si Dios es tan amoroso con los que sufren, preguntémonos: y nosotros ¿Qué actitud tenemos con los desposeídos, marginados y explotados?  ¿Soy indiferente ante el dolor de los demás?  Y si doy limosna ¿Sólo lo hago para callar mi conciencia, sin mejorar de alguna forma sus condiciones de vida?

Debemos transformar nuestras actitudes egoístas por actitudes de amor, pues sólo cuando seamos capaces de darnos a los demás sin esperar nada a cambio, estaremos viviendo realmente el Evangelio.

Señor Jesucristo, Tú me has consolado en mis momentos de angustia y dolor, siempre estuviste a mi lado aun cuando yo no te sentía junto a mí; cuando me sentí solo y abandonado, Tú fuiste ese bálsamo que sanó mi corazón herido; yo quiero corresponder a tu amor tomando una opción preferencial por los que sufren, ayudando a crear condiciones de vida dignas para todo.  Ayúdame para que el dolor no me sea indiferente.

Cantemos

¡Con nosotros está y no lo conocemos!

Con nosotros está y no le conocemos, con nosotros está, su nombre es el Señor (2)

Su nombre es el Señor y pasa hambre y clama por la boca del hambriento, y muchos que lo ven pasan de largo, acaso por llegar temprano al templo.

Su nombre es el Señor y sed soporta y está en quien de justicia va sediento y muchos que lo ven pasan de largo, a veces ocupados en sus rezos.

(coro)

Su nombre es el Señor y está desnudo, la ausencia del amor hiela sus huesos, y muchos que lo ven pasan de largo, seguros y al calor de su dinero.

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Cuadro VI

Los humildes son la inspiración

para el camino eclesial

La beatificación de Monseñor Romero nos sumerge en un mar de paz y alegría.

Recordemos ahora a aquellos que al igual que Monseñor Romero, tomaron una opción por los pobres y dieron su propia vida por ellos; éstos son los que dejándolo todo han llegado hasta el martirio por fidelidad a Jesucristo y a los hermanos; ellos son la semilla de nuevos cristianos que obtuvieron la palma de la victoria a través del martirio, pues a causa de su opción fueron perseguidos, calumniados y muchas veces asesinados por los poderosos.  Y nosotros ¿Dónde nos ubicamos en esta trayectoria?

Estos son los verdaderos testigos del Reino: ellos son los que con su vida dan fe del amor de Dios, pues ya han sido juzgados en el amor y han salido victoriosos.  Cristo mismo nos dice: “Dichosos ustedes cuando por causa mía los maldigan, los persigan y les levanten toda clase de calumnias; alégrense y muéstrense contentos porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo”.  Ahora, viendo estos testimonios, preguntémonos: ¿Creemos realmente que también nosotros deberíamos ser testigos del Reino hasta las últimas consecuencias?

Debemos transformar nuestras vidas haciéndonos pobres con los pobres para crear condiciones de vida dignas para todos, aun cuando esto signifique la persecución y la calumnia, pues de otra manera nos estamos engañando a nosotros mismos y el Señor nos pedirá cuentas de nuestros actos, pues al final de la vida seremos juzgados tan sólo en el amor.

Señor Jesucristo, te damos gracias por recordarnos que todo lo que hagamos a los más pequeños y pobres, lo hacemos a Ti; ayúdanos a no ser indiferentes con los que sufren y a no tener miedo de denunciar las injusticas que se cometen contra los más débiles, aun cuando esto signifique la persecución.

Cantemos

Antes que te formaras dentro del vientre de tu madre; antes que tú nacieras, te conocía y te consagré. Para ser mi profeta de las naciones yo te escogí, irás donde te envíe y lo que te mande proclamarás.

Tengo que gritar, tengo que arriesgar, hay de mí si no lo hago, ¿cómo escapar de ti? ¿cómo no hablar? ¡Sí tu voz me quema dentro! Tengo que andar, tengo que luchar, hay de mí si no lo hago ¿cómo escapar de ti? ¿cómo no hablar? Si tu voz me quema dentro.

No temas arriesgarte porque contigo yo estaré, no temas anunciarme porque en tu boca yo hablaré.  Te encargo hoy mi pueblo para arrancar y derribar, para edificar destruirás y plantarás.

Tengo que gritar…

Deja a tu hermano, deja a tu padre y a tu madre, abandona tu casa porque la tierra gritando está.  Nada traigas contigo porque a tu lado yo estaré.  Es hora de luchar porque mi pueblo sufriendo está.

 

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Cuadro VII

Ustedes lo mataron…

Pero Dios lo resucitó (Hch. 4, 10)

 

Hagamos una lluvia de mártires de América Latina.

Veamos a los Cristos de hoy en día en aquellos que sufren la persecución e incluso la muerte por ser justos, defender la vida y decir la verdad; la fidelidad al Evangelio puede costar la vida a los que se atreven a proclamarlo con radicalidad, pero Cristo venció a la muerte y su resurrección viene a ser el triunfo sobre la misma; por eso no debemos tener miedo a los que matan el cuerpo, tengamos miedo a la indiferencia y a la pasividad que mata el alma y nos separa de Cristo.

Dios Padre no planeó que Cristo muriera en la cruz; Cristo fue crucificado porque predicó el amor y anunció a los oprimidos la liberación, y ante esto, los que oprimían al pueblo lo mataron, en complicidad con los indiferentes.  Dios Padre toleró esto, más nunca abandonó en la muerte a su hijo, y como signo de que el amor vence la muerte, lo resucitó demostrando que dar la vida por el Reino tiene un gran sentido de salvación; pues desde entonces Cristo está resucitando en cada hombre o mujer que alza la voz para gritar la verdad, pues éstos son los signos de la resurrección plena que salva al mundo.  Valoremos el sacrificio de Cristo en la cruz, pero recordemos que no fue su muerte como tal que nos libró del pecado sino el amor por el cual se entregó hasta las últimas consecuencias.  Preguntémonos; y nosotros ¿Somos signos de resurrección al proclamar la vida? o ¿Somos signos de muerte con nuestra indiferencia o nuestro mal proceder?

¡Que seamos capaces de entregarnos de lleno a la hermosa y valiente tarea de construir el Reino de Dios! Sólo así el mundo será transformado en un mundo más justo, y más fraterno.

Gracias Señor, pues por tu sacrificio inmenso engendraste al hombre nuevo, trajiste vida en donde antes sólo había muerte; nos diste amor aun cuando nosotros te pagamos con indiferencia y rebeldía.  Nos pides que caminemos en santidad, amándonos los unos a los otros como Tú nos amas.  Ayúdanos Señor, pues sin Ti nada somos, enséñanos a amar como Tú amas; y a perdonar como Tú perdonas.

Cantemos

Padre Nuestro de los Mártires. ( o bien: Tu Reino es vida.  Tu Reino es verdad…  Justicia… Paz)

Padre Nuestro del pobre y del marginado; Padre Nuestro de mártires y torturados. Tu nombre es santificado en aquel que muere por defender la vida; tu nombre es glorificado cuando la justicia es nuestra medida. Tu reino es de libertad, de fraternidad, paz y comunión; Maldita toda violencia que devora al pueblo con la represión (2).

Hágase tu voluntad, eres el verdadero Dios libertador; no vamos a seguir doctrinas corrompidas por el poder del opresor.  Pedimos el pan de vida, pan de esperanza, el pan de los pobres; el pan que trae hermandad reconstruye al hombre en vez de cañones (2).

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Cuadro VIII

En Él, por Él y para Él

recibimos vida en plenitud

Hagamos una lluvia de personas que promueven y defiende los Derechos Humanos.

Contemplamos la majestuosa escena de Jesús que recibe sonriente a aquellas personas que fueron sus estrechos colaboradores en la construcción del Reino, Reino de amor, justicia, paz, verdad y vida.  Pasemos en reseña muchos de estos rostros, ellos son los que se dejan conducir por Dios en el camino a la Santidad.  Para poder seguir a Cristo en este camino, es necesario hacerse pobres no sólo de bienes sino de prestigio y protagonismo. Y no apropiarse de las obras que son de Dios.

Sepamos valorar a todos aquellos que se solidarizan con los más sufridos, permaneciendo fieles hasta arriesgar su propia vida, como lo hizo Jesús.  Alegrémonos, pues este gozo de plenitud en Cristo está a nuestro alcance; no tengamos miedo de dejarnos encontrar por Cristo y ser fieles al Evangelio.

¿Estamos prestos a transformar en generosidad y valentía todo nuestro egoísmo, nuestra pereza y nuestra cobardía? Ciertamente el mundo será transformado por el Espíritu de Jesús, pero ¿Nosotros, que? ¿Nos quedaremos de brazos cruzados? ¡Al anochecer, seremos juzgados en el amor!

Cantemos

Danos un corazón grande para amar,

danos un corazón fuerte para luchar

Pueblos nuevos creadores de la historia,

constructores de nueva humanidad

Pueblos nuevos que viven la existencia

como riesgo de un largo caminar

Danos un corazón…

Pueblos nuevos luchando en esperanzas,

caminantes sedientos de verdad

Pueblos nuevos sin frenos ni cadenas,

pueblos libres que exigen libertad

Danos un corazón…

Pueblos nuevos amando sin fronteras,

por encima de razas y lugar

Pueblos nuevos al lado de los pobres,

compartiendo con ellos techo y pan

Danos un corazón…

Nota:  Este peregrinaje orante por la teología del Primado de cristo ha sido pensado por el corazón de Ana María Olmedo, OFS

 

A MODO DE  RESUMEN

Un gran velo cubre nuestros ojos y vemos el rostro de Dios Padre todo borroso.  Es el velo del temor.  El velo del Antiguo Testamento, leído y expresado por una cultura judía, con grandes limitaciones literarias, filosóficas y teológicas.  Jesús, con su comportamiento y con la parábola del hijo pródigo (mejor sería llamarla “del Padre amoroso”), revolucionó esa visión de Dios enseñando que Dios es amor y sólo amor (1 Jn. 4,8).

Dios es sólo vida.  Donde hay muerte, Dios, que es el Dios de la vida, se hace presente no como causa sino como médico y consolador.  La muerte física, psíquica y espiritual, parcial o total, ocurre cuando el ser humano rechaza al Maestro que previene y al Médico que cura.  Es como cuando uno se muere de frio, no porque no hay fuego o porque éste no quiera dar calor, sino porque uno se alejó y se escondió del fuego, del sol.

¿Qué imágenes tenemos de Dios? ¡Imágenes caricaturescas! Las de un Dios antojadizo, castigador, vengador.  Nosotros, los adultos, hasta tenemos el descaro de transmitir estas imágenes a los niños.  Les decimos que si no obedecen al papá o a la mamá, Dios los va a castigar; que si no van a misa, Dios los castiga.  En realidad, estamos haciendo el papel del demonio, desacreditando al verdadero Dios.

Hemos proyectado en Dios las imágenes negativas de algunos padres de familia y algunos eclesiásticos también, que a menudo son… padrastros.  No pudiendo, o no queriendo mejorar nuestra paternidad, nos hemos querido convencer de que Dios tiene nuestros mismos defectos y así lo transmitimos de generación en generación.  De este incalificable mecanismo de defensa y de evasión, los más responsables somos nosotros, hombres y mujeres de Iglesia.

Nuestra ignorancia sobre la verdadera imagen de Dios no es libre de culpa, porque nuestra ignorancia cuando no es pereza, está inspirada en la salvaguarda y el reforzamiento de nuestros poderes y privilegios.  De manera que, siendo nosotros tiranos, hemos predicado a un Dios tirano para complacer a los “tiranos”, los cuales a menudo fueron y son nuestros amigos y “bienhechores”.  Afortunadamente, algo empieza a cambiar dentro de la Iglesia a este respecto, como hemos visto en el capítulo IV.

 

OTRA TEOLOGÍA

 Las teologías son reflexiones e interpretaciones de la verdad cristiana.  Pueden ser muy distintas aunque guarden la ortodoxia.  Es como decir que reflejan la misma verdad pero iluminando y profundizando facetas diferentes.

La teología que conocemos y manejamos a nivel de las universidades pontificias y de predicación popular, sigue siendo la tradicional.  Esta teología ha hecho un servicio valioso al caminar del pueblo de Dios.  Sin embargo, como toda actividad humana, tiene sus limitaciones.  Una de sus grandes limitaciones es la de sugerir una visión pecado-céntrica del cristianismo.  En el centro del plan de la salvación está el pecado; éste es casi el protagonista, hasta tal punto que si se quitara el pecado, no habría plan de salvación y Jesucristo no habría venido a estar con nosotros.  Pero esta concepción pecado-céntrica generó la visión del castigo y del temor.  No hay necesidad de detenernos en este punto, pues ejemplos hay muchos.  Ahora bien, la cultura actual ya no entiende tal visión.

 

TEOLOGÍA FRANCISCANA

Nació al mismo tiempo que la tradicional pero tuvo menos suerte, si bien sobrevivió hasta hoy.  Esta es Cristo-céntrica.  Sostiene que Jesucristo habría venido a estar con nosotros aunque no hubiese habido pecado, porque Él es “el primero en todo” (cfr. Col. 1, 15).  Esta teología se llama “EL PRIMADO DE CRISTO “, del franciscano escoces el Beato Fray Duns Escoto, de 1300.

La motivación es interesante: Jesucristo habría venido porque Dios es amor y sólo el amor es el estímulo de sus decisiones.  Un amor libre de cualquier condicionamiento, sobre todo del condicionamiento del pecado, en Dios no existe necesidad, sólo ¡libertad de amar!

Es como si un médico visitara a sus amigos solamente cuando ellos están enfermos.  Un médico visita a sus amigos por amor, porque son sus amigos; siendo lógico que si, al visitarlos, encuentra alguno enfermo, lo primero que hace es curarlo, con el fin de que todos puedan disfrutar de su visita y de los regalos que trajo.

La segunda persona de la Trinidad se habría encarnado prescindiendo de si el ser humano hubiese o no pecado.  Fundamentos bíblicos para esta visión teológica hay muchos, aquí algunas citas:

“En Cristo, Dios nos eligió antes de crear el mundo” (Ef. 1, 4).

“Todo fue creado por Él y para Él; Él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en Él su consistencia” (Col. 1, 15-17; Hebr. 9, 26; Jn. 1, 1ss, etc.).

 

NUEVOS TIEMPOS

La revelación de la venida del Mesías, en el Antiguo Testamento, fue progresiva.  También la comprensión del Mesías en la historia es progresiva, y los signos de los tiempos, interpretados con la garantía del Magisterio, así como el avance en las varias ciencias marcan el paso de esta comprensión.

La segunda guerra mundial y el Concilio Vaticano II, cada acontecimiento a su modo, marcaron el nacimiento de una nueva época histórica, y por ende, de una nueva cultura, un nuevo modo de percibir la realidad de este mundo y, por eso mismo, un nuevo paradigma existencial.  Se han intensificado las comunicaciones a nivel mundial.  Sobre todo, se han cambiado las relaciones humanas.  Una característica sobresaliente de éstas es la profunda conciencia del respeto que se debe a todo ser humano.

Es cierto que estamos todavía en pañales, sin embargo, lo poco alcanzado ya ha revolucionado, en sentido positivo, la relación de autoridad.  En pedagogía, los maestros no pueden dar maltratos a los alumnos, ni los padres a los hijos.  En la política, las autoridades civiles o militares deben respetar los derechos humanos de los súbditos.  El caso Pinochet es muy iluminador.  Incluso en la vida religiosa, las relaciones entre superiores y súbditos se han transformado en relaciones de hermanos iguales en dignidad.

Este cambio se puede resumir como el paso de una cultura de temor a una cultura de amor.  La cultura del temor y de la represión debe dejar lugar a la formación de la conciencia y al respeto absoluto ante el misterio de cada ser humano.  La coerción ¡que quede sólo para casos reducidos y por legítima defensa!

No es extraño ni atrevido decir que esta evolución de la humanidad ha traído la “evolución en la en nuestra percepción de la imagen del Padre”.  Jesús, imagen visible del Padre invisible (a Felipe: “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre, Jn. 8, 14), nos revela en la parábola del hijo prodigo a un Dios de respeto, de amor y vida, porque en la mente de ese Padre no hay rechazo siquiera, mucho menos castigo o venganza.

 

CONCLUSIÓN

Cuando, ante un niño atropellado y gravemente herido, la mamá vuelve los ojos al cielo, exclamando: “hágase, Señor tu voluntad”, sobreentendiendo que la voluntad de Dios es que el niño muera, muy piadosa puede ser esta madre, pero en realidad también está muy equivocada, y es víctima de la vieja mentalidad que atribuía a Dios lo malo que nos ocurre.

 

¿Qué haremos entonces? ¿Nos abandonaremos al pecado? Pues, si Dios no castiga ¿Para qué luchar por observar los mandamientos?  Si éste fuera nuestro razonamiento conclusivo, demostraríamos no haber entendido lo dicho.  Habríamos abandonado la ley del temor pero demostraríamos no creer en el amor de Dios.  ¡Quedaríamos en la muerte! Porque no hacerle caso al Dios de la vida, es morir.  Porque la verdad es que la muerte no viene de Dios, sino de las decisiones equivocadas de nuestra voluntad, cuando no queremos seguir los consejos de amor y de vida que son los diez mandamientos.  Pecar sigue significando morir, también en ésta nueva teología; la diferencia entre ésta y la teología tradicional de la muerte, es que toda muerte debe atribuirse al ser humano, nunca a Dios (cfr. J.P. II, Mensaje por la jornada de la paz, 01.01.2005).

Conclusión acertada es que nuestra vida sea un anhelo constante para “crecer a la estatura de Cristo” (Ef. 4, 13).  Pues, es lo que da gloria al Padre y hace crecer nuestra vida como una palmera junto al río (cfr. Sal. 92, 14), porque Él da la vida en abundancia (cfr. Jn. 10, 10).  Finalmente, conclusión acertada es que el pozo de nuestra esperanza sea siempre rebosante, porque Jesucristo es nuestra vid, antes de que nosotros fuéramos sus sarmientos, y ha resucitado para nunca más morir, y el amor del Padre es eterno.

 

Fray Mauro Iacomelli, ofm

www.fraymauro.com

maurelivit@gmail.com

 

 

 

 BIBLIOGRAFÍA

  • Papa Pablo VI, carta “Alma parens”, 16.07.1966.
  • Papa Juan Pablo II, discurso a los frailes de la Comisión escotista, 01.04.2002.
  • Papa Benedicto XVI, audiencia general del miércoles, 07.07.2010.
  • Fray Jorge Peixotto, ofm conv., Seraphicum, Roma 2005.
  • Curso de Fray Sanchís ofm, Seminario de Cristo Rey, Guatemala 2010.
  • Conferencia de Ministros Generales “Genialidad y audacia del Beato Fray Juan Duns Escoto”, 08.11.2008.
  • Padre Ignacio Urilla Soria, conferencia sobre “El pensamiento de Fray Juan Duns Escoto”, publicada en la Revista Teológica Limense, 05.08.2008.
  • Manual de Teología franciscana, BAC, Madrid 2003, pp. 173.
  • Seamus Mulholland, ofm, “A gasp of love”, 2011.

 

 

FOLLETO 4

 

DESTELLOS NUEVOS DE ESPIRITUALIDAD

 

(EL ESPIRITU SANTO SIGUE HACIENDO NUEVAS LAS COSAS)

 

 

DESTELLOS NUEVOS DE ESPIRITUALIDAD

(El Espíritu Santo sigue haciendo nuevas las cosas)

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Ilustración: Fray Roberto Carlos Gutiérrez Montoya, ofm

La espiritualidad es la coincidencia concreta y constante del espíritu humano con el Espíritu Santo. Todo hombre y toda mujer pueden establecer esta coincidencia con su libertad, abriéndose al Espíritu. El ser humano quiere responderle a Dios que invita a “cenar con Él”.

Para nosotros los cristianos, la espiritualidad es una persona, la persona de Cristo, cuyas actitudes queremos adquirir y a cuya estatura queremos crecer. La espiritualidad es experiencia mística de Dios, camino ascético y servicio apostólico, las tres cosas.

Toda época y cultura tienen su espiritualidad, es decir: su manera peculiar de responderle al Espíritu Santo y de seguir a la persona de Cristo. Estamos entrando a una nueva época y una nueva cultura; la época pos-moderna y la cultura tecnológica-digital. Se impone forjar una nueva espiritualidad.

Sin embargo, en este proceso no estamos desprovistos de todo, esta espiritualidad nueva tiene ya algunas luces, como las siguientes:

  1. La santidad se da en una síntesis de virtudes sociales y moral personal; “Santidad que exige el cultivo tanto de las virtudes sociales como de la moral personal” (Puebla, 252).
  1. El magisterio señala que, hoy, la defensa de la justicia social y de los derechos humanos hacen parte integral de la evangelización y, por tanto, de la espiritualidad.
  1. Una luz especial para la espiritualidad viene de la lectura de los “signos de los tiempos”; acontecimientos “imprevistos” y “repentinos” que revelan la presencia del reinado de Dios avanzando.
  1. El mismo Magisterio nos anima a actuar según una espiritualidad de amor y no de temor; así como a purificar la imagen que tenemos de Dios, en favor de un Dios que es sólo amor; “su nombre es Misericordia” (Papa Francisco).
  1. Espiritualidad liberadora y comunitaria.
  1. Incluso, se nos invita a una sana desacralización, no atribuyendo a Dios lo que corresponde a los seres humanos, por ejemplo: las desgracias, consideradas como castigo de Dios, siendo en realidad, consecuencias naturales, lógicas y directas de las decisiones equivocadas de los seres humanos (cfr. Catequesis de San J.P.II, 28. 7. 1999).

Ciertamente, hay otros rasgos positivos con que la espiritualidad cristiana entra a la nueva época histórica. Existe también el otro lado de la medalla: las grandes dificultades que nos hacen difícil seguir a Cristo y coincidir con el Espíritu Santo, hoy. Hago alusión a algunas: el peso esclavizador del dinero se ha hecho insoportable; y los métodos para acrecentarlo tienen olor a azufre; la privatización, la globalización, la desregulación del mercado, los monopolios están rastreando del bolsillo de los pobres hasta los últimos centavos. Los príncipes del dinero han logrado tomar las riendas de la economía mundial; de la tecnología, de la ideología y de la política, del deporte y, a través del consumismo, también del mundo de los valores, reemplazando con falsos valores los auténticos. La consecuencia es la muerte de los pobres y el desaliento de quienes quieren solidarizarse con ellos.

Pero, mucho más grave para nosotros es que la misma gente de Iglesia sea presa de esta rapiña de valores morales y espirituales; que los(as) mismos(as) consagrados(as) estén quedando vacíos de espiritualidad, de significado y visibilidad para una humanidad que necesita de profecía con urgencia. Entonces, todos somos presa del cansancio y del desaliento, como los Apóstoles después de haber bregado toda la noche sin haber pescado nada; como los discípulos de Emaús, frustrados de tanta esperanza puesta en Jesús de Nazareth.

Con todo, nuestra fe y esperanza teológicas no deben vacilar; después de dos mil años de experiencia humana y cristiana, debemos de haber aprendido a juzgar la realidad, no en clave de patética moral sino de estimativa moral. La primera consiste en hacer caso a la sensación que todo se viene abajo, el mundo de los valores se desmorona (“laudator  temporis  acti”) por el hecho de que vemos debilitarse algunos valores sobresalientes de nuestra época. La estimativa moral, en cambio, considera que esencialmente no se está dando tal desmoronamiento de valores sino un reacomodamiento de valores. De esa cuenta, hay que reconocer que esta nueva época histórica que llamamos pos-moderna posee valores nuevos que, junto a los pasados, serán las nuevas ruedas sobre las cuales seguirá avanzando la historia y, en ella, el Reinado de Dios. He aquí algunos valores nuevos: los premios Nobel de la paz, la solidaridad internacional, el Tribunal Penal Internacional, el retroceso de la pena de muerte, la resistencia de los pobres y, no último en importancia, una mayor presencia y valoración de la mujer. Juzgando en clave de estimativa moral, lo que está ocurriendo ante nuestros ojos, no es el desmoronamiento de los valores fundamentales, ni, mucho menos, del evangelio; lo que está ocurriendo es un nuevo paso de la humanidad: una época cultural e histórica que se agota (creando un clima de caos), dejando paso a una nueva época que de la precedente recoge las semillas mejores, las que llevarán a producir nuevos y más abundantes frutos de vida. La Historia y el evangelio crecen en espiral. Es el proceso del grano de trigo que muriendo produce una espiga; más directamente: es el proceso de la levadura evangélica que, a través de la Iglesia y el soplo del Espíritu Santo, acabará con fermentar la cultura de la nueva época. No cabe, pues, creer que esta nueva época con sus nuevos paradigmas es mala y que el evangelio ha perdido la batalla. La fuerza del evangelio permanece intacta y espera que colaboremos con ella para penetrar en la nueva masa y hacer avanzar el reinado de Dios.

Es cuando entendemos mejor que la espiritualidad es la verdadera cuestión de nuestros tiempos (Carl Rhaner). Los autores del Nuevo Diccionario Bíblico de Espiritualidad, introducen su trabajo con las siguientes palabras: “El hombre actual no se resigna a una vida cerrada en el tiempo, sin horizontes y sin esperanza. Se siente empujado a optar por la espiritualidad, ya que le amenaza un dilema: o espiritualidad como actitud orientadora, decisiva y unificadora, o vida mediocre, reducida a una cadena superficial de acciones desprovistas de significado definitivo. O espiritualidad, cual religiosa escucha del Espíritu que habita en el hombre, o confinamiento en el universo material y en el torbellino de la tecnología sin alma de una sociedad consumista. O espiritualidad como encuentro vivo con Cristo, fuente de libertad, comunión y vida terrenal y eterna, o condena al absurdo y a la desesperación”.

Ahora bien, para orientarnos hacia la espiritualidad ¿Qué tenemos que hacer? ¿Cuáles valores ayudamos a pasar a la nueva época y cuáles hay que dejar caer como obsoletos? Esta es cuestión más compleja; en este folleto, nos limitamos a señalar nuevos destellos de espiritualidad, conscientes que el cambio es causado por el conocimiento progresivo de Dios, y al mismo tiempo lo favorece, acelerando el paso de la Historia de la salvación.

CAMBIO DE EPOCAS

Tiempo eje de las épocas religiosas: cuando nacieron las grandes religiones: 800–200 a. C.

1ª Época. Desde 800 a. C. hasta 200 a. C.——– De la conciencia mítica (que rodeaba lo religioso de una aureola mágica, de ficción alegórica) se pasa a la conciencia reflexiva.  De la conciencia arcaica, cósmica, a otra en la que va adquiriendo gradualmente preponderancia la condición reflexiva, abstractiva, objetivadora (ciertos elementos de este paso han predominado hasta la actualidad). El paso de una conciencia grupal, a otra en la que emerge la identidad personal individual. El nacimiento de las grandes religiones que buscan una salvación personal: Confucio en China; Buda en India; Zaratustra en Persia; los grandes profetas en Israel; los presocráticos, Sócrates y Platón, los poetas en la Grecia clásica.

2ª Época. Desde 200 a. C. hasta 1600 d. C.——– De la conciencia reflexiva se pasa a la conciencia científica.

3ª Época. Desde 1600 d. C. hasta 2000 d. C.——– De la conciencia científica se pasa a la conciencia secularizada, desmitificada, globalizada.

4ª Época. A partir del 2000 d. C.: De la conciencia secularizada, desmitificada, globalizada se camina hacia una nueva conciencia (¿hacia una nueva y más profunda comprensión de Dios?).

¿Cuáles son las reacciones dentro de la Iglesia ante este último cambio (conciencia secularizada)? Los hechos desmitificadores y la secularización desestabilizan el sistema perfectamente organizado en el que una religión establecida consiste. Eso es difícil de asumir. Entonces, se comprenden ciertas reacciones. Cuatro son las reacciones principales:

  1. El atrincheramiento cognitivo (fundamentalismo): se hace cuadrado en torno a los principios, la búsqueda obsesiva de la propia identidad, y otras actitudes consecuentes, entre las cuales está el proselitismo agresivo.
  1. La rendición cognitiva: renuncia a los principios: relativismo, moda. En lógica con la rendición cognitiva, han inscrito sus programas movimientos mal llamados “progresistas” que, a fuerza de buscar relevancia social, han sacrificado a ella su identidad.
  1. El pasivismo: es la reacción más negativa. Son cosas que no interesan. No me molesten; ¡Cualquier cosa!
  1. La reacción positivamente dialogante, que es la evangélicamente debida y rica de perspectivas positivas.

Esta última reacción, positiva, conlleva:

  • La búsqueda de sentido religioso unitario. Ante la fragmentación de los varios sentidos parciales presentados por los medios de comunicación, el sentido unitario ES LA PERSONA DE CRISTO. Da unidad a todo lo que existe y nos sucede en la experiencia de la vida. Un sentido que neutralice la ansiedad destructiva de la desesperación por ver un mundo opaco e incomprensible. Dice el Documento de Aparecida, 41: “En Cristo Palabra, sabiduría de Dios (cfr. 1Cor. 1, 30), la cultura encuentra su centro y su profundidad, desde donde se puede mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz del Evangelio, y dando a cada uno su sitio y su dimensión adecuada”. Cristo, con su presencia y manifestación, con su Palabra y obras, signos y milagros, sobre todo, con su muerte y gloriosa resurrección, con el envío del Espíritu de la Verdad, lleva a plenitud toda la Revelación, y la confirma con testimonio humano-divino, a saber: que Dios está con nosotros para liberarnos de la tiniebla del pecado y la muerte, y para hacernos resucitar a una vida eterna (cfr. Dei Verbum, 4. Vat. II).
  • La re-fundamentación en lo esencial, lo innegociable: Cristo, hombre y Dios, camino-verdad y vida, imagen visible de Dios invisible, plenitud de la Revelación de Dios a la humanidad, testimonio humilde y auténtico; universalidad de la salvación, sin exclusión, La Iglesia, garantía de estabilidad en la Verdad y en el amor.
  • Un nuevo paradigma teológico (marco unitario permanente de pensamiento); una nueva teología (=nueva interpretación del dogma; (¿teología escotista?). (Cfr. Vat. II, G S).
  • Una nueva espiritualidad: inclusiva, testimonial, dialogante, con valoración de la religión “atea” (parábola del buen samaritano); “res sacra homo” (=el ser humano es sagrado).

Nota: el contenido para este esquema ha sido tomado del librito “Metamorfosis de lo sagrado y futuro del cristianismo”, de Juan Martín Velasco. De: Cuadernos “Aquí y ahora”, Editorial Sal Terrae, 1998.

Siguen los temas en los cuales se percibe el soplo del Espíritu, para una renovación   teológico- moral.

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DIOS ES AMOR

Es el cambio más grande y más gozoso que la humanidad ha visto en esta nueva época. Hace apenas unos decenios, pesaba sobre nuestro corazón la imagen de un dios castigador, arbitrario, antojadizo. La humanidad ya percibe más profundamente la realidad de Dios, algo nuevo ha entrado en su corazón, y, siendo algo bueno, no puede venir sino de Dios. Ya algunas voces de la alta Jerarquía católica se han hecho portavoz de este importante cambio. En1999, año del Padre, en vista del año jubilar 2000, el CELAM (Consejo episcopal latino americano) envió un mensaje a los cristianos de sus pueblos. En el párrafo más significativo se lee lo siguiente: “Este año debe servir para espantar del alma humana esas caricaturas de Dios que tanto daño nos han hecho y siguen haciendo… la imagen de un dios castigador, justiciero, arbitrario, antojadizo…”. El mismo año, desde Roma, el Papa Juan Pablo II, hacía eco al CELAM diciendo que el infierno no lo hizo Dios, ni es Dios quien manda al infierno (cfr. Audiencia General del 28.07.1999). Eso significa que Dios tampoco hizo el “infierno” de las enfermedades o de la muerte (cfr. San J.P. II, Mensaje para la Jornada por la Paz del 01.01.2005). Dice el Apóstol Juan que Dios es amor (cfr. 1Jn. 4, 16-18). Él no es alguien que tiene amor sino alguien cuya naturaleza es amor, y no es otra cosa. Todo lo que hace sufrir y morir no viene de Él; solo lo bueno viene de Él, directa o indirectamente. Es amor de padre y madre, que no excluye a ninguno de sus hijos. Él ha enviado a su Hijo para que tengamos vida en abundancia (Jn. 10, 10); y quiere que todos se salven (1Tim. 2, 4); De paso hay que notar que, después del Concilio Vat. II, Pablo VI ha permitido que en la consagración del cáliz se sustituya el “muchos” por el “todos”; lo que parece una traducción más apropiada literaria y teológicamente: pues, en la voluntad de Jesús nadie estaba excluido. El amor incluye a todos y siempre; lo que sólo podría excluir sería el rechazo libre de la Verdad y del amor, por el libre albedrío; se puede dar la auto-exclusión de parte del ser humano, nunca la exclusión de parte de Dios. A este punto, la pregunta que muchos teólogos se hacen es: ¿Existirá alguien que quiera auto-excluirse? ¿No encontrará Dios, con su infinita ternura y sabiduría, una forma de seducir aun al más reacio? ¡No se puede no pensar en cómo el ladrón y asesino, crucificado junto a Jesús, superó su auto-exclusión de toda la vida! ¡Dios es grande y “su brazo no está amarrado” a ninguna forma que nosotros podamos controlar, ni siquiera está amarrado a los sacramentos o a la Iglesia visible. Su gracia y su amor van más allá de lo visible. Tú Señor, tomaste la iniciativa de crearnos y ponernos en el camino del cielo donde llegaremos a ser plenamente “partícipes de tu divina naturaleza”; nos ponemos en tus manos amorosas. ¿Cómo hemos podido concebirte tan mezquino, tan semejante a un ser humano, que se pone furioso si no se le hace caso, que se venga y descarga todo su poder sembrando llanto, gritos y muerte? “Tu omnipotencia es del todo diferente de nuestro concepto que tenemos de ella: tu omnipotencia se expresa sólo en el amor” (cfr. Audiencia general, 30.01.2013). ¡Gracias Señor, por ser muy diferente de cómo te imaginábamos! Tu Hijo Jesús hizo de todo para que comprendiéramos cómo realmente eres, contándonos la parábola del hijo pródigo, (que en realidad debería llamarse “del padre amoroso”), pero no la hemos comprendido a cabalidad.

Entendemos, Señor, que ¡la nobleza obliga! Si tú eres así de bueno, de misericordioso, nosotros tus hijos debemos reflejarte así ante todos nuestros hermanos y hermanas del mundo; con nuestro comportamiento, razonamiento y testimonio. Contribuiremos, Señor, a que tanta gente que se había alejado de ti por temor, regrese a tu casa paterna, arreglada a fiesta. También, queremos hacernos un corazón limpio y generoso para perdonar y bendecir a quien nos maldiga, y para perdonar setenta veces siete. Queremos dejar de mostrar una cara amargada y sin sonrisa, para que las personas que nos encuentren se sientan atraídas por el “perfume” de nuestra serenidad y acogida cordial, inspiradas por ti.

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LA MISERICORDIA DIVINA

El año 2016, es el año de la Misericordia, año jubilar; recibimos luces extraordinarias.

La misericordia, en la Sagrada Escritura, es una potencia especial del amor que prevalece sobre el pecado y la infidelidad del pueblo elegido. Es como el humus divino donde florece el perdón y la reconciliación de Dios con sus criaturas, la restauración de la alianza, la remisión de la culpa y de toda pena, nueva gracia y nueva vitalidad humana y divina.

Hay que distinguir entre justicia humana y justicia divina.

La primera es un acto de amor, pero tiende a ser simétrica, estrecha, igualitaria entre la ofensa y reparación (éste fue el punto de partida desafortunado del CUR DEUS HOMO de San Anselmo); a menudo incluso, en las personas menos cultivadas, se la confunde con la venganza.

La justicia divina, en cambio, es MISERICORDIA (en latín: miseri-cor-dare = dar el corazón al miserable, al vencido), la cual conlleva: comprensión, ternura y perdón hacia el débil ser humano; La misericordia es el amor infinito, incondicional, invencible y gratuito de Dios.

“El nombre de Dios es misericordia; la justicia de Dios es misericordia” (Papa Francisco).

En el A.T., la misericordia de Yavé es descrita con dos palabras: rahamim (= amor de entrañas, de madre) y hesed (=fidelidad a sí mismo, amor de padre). (cfr. Sal. 91;Is.49, 15; Jer. 31,3; Is. 54,10).

En la parábola del padre amoroso, el hijo menor regresa pensando en la justicia humana (simétrica, igualitaria, tanto cuanto…), en cambio, el padre actúa con la justicia divina, o sea: con misericordia: compasión, ternura y gratuidad (como una madre).

Así actúa Dios con nosotros: perdona nuestras “deudas”- pecados, gratis. Cristo, imagen visible del Dios invisible, perdona a sus asesinos y se lleva al paraíso, el mismo día, al ladrón y asesino, que acaba de mostrar apenas un pequeño signo de honestidad. (Cfr. La encíclica de J.P.II Dives in misericordia”). La salvación es producida por la misericordia no por la justicia al estilo humano. Nuestras obras buenas son signo de la gracia no causa, consecuencia no fuente. Jesús no ha pagado por nosotros, el Padre nos ha perdonado gratis (cfr. Mt. 20, 6 – 16).

Para nosotros, es imposible llegar a tu grado de amor, Señor, sólo te pedimos que nos podamos acercar lo más posible. ¡Danos un corazón tierno y compasivo y misericordioso! Que aprendamos a nunca ser duros con los hermanos (as), no importa el grado de sus ofensas o ingratitudes o maldades: ¡sentir eso incluso hacia los mareros, los yihadistas!

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EL PERDÓN DE ASÍS, O INDULGENCIA PLENARIA PARA LOS POBRES 

En este año, 2016, el Perdón de Asís cumple 800 años. En 1200, la indulgencia plenaria se podía obtener solamente viajando a Tierra Santa, a Roma, a Santiago de Compostela. San Francisco de Asís quiso obtener los mismos privilegios de los santuarios famosos, para la humilde capilla de Santa María de los Ángeles; en favor de los pobres, que no podían hacer largos y costosos viajes. Conociendo su personalidad, podemos imaginar que Francisco pensara mucho en cómo llegar a eso. La ocasión llegó un día del año 1216. Una tradición bien fundada cuenta que Francisco estaba orando a pocos metros de la capilla de la Porciúncula, llamada santa María de los Ángeles; a raíz de un combate victorioso contra una fuerte tentación, fue llevado por dos ángeles a la capilla. Allí, Jesús y la Virgen le preguntaron qué quería como premio por tanta fidelidad a la voluntad de Dios. Francisco, de inmediato y sin titubear, pidió la indulgencia plenaria para todos aquellos que entraran a la capilla arrepentidos de sus pecados. El Señor la concedió, dejando que el papa diera su confirma, para que nadie creyera que era invención personal de Francisco. Llama la atención el grado de despojo alcanzado por el Pobrecillo de Asís: nada para sí, todo para los pobres.

El que entra a la capilla de la Porciúncula cumpliendo con las debidas condiciones, en humildad y pobreza, recibe la indulgencia plenaria, que es el completo perdón de la culpa y de la pena. Significa que el que entra a orar a la capilla de la Porciúncula, es perdonado de la culpa y de la pena producida por los pecados cometidos desde ese momento hacia toda la vida pasada; también, se puede obtener la purificación completa para los difuntos. El sacramento de la Confesión perdona la culpa y la pena eterna, con la indulgencia plenaria se perdona también la pena temporal. La culpa es el acto de voluntad que admite el pecado; la pena es la consecuencia contaminante de aquél acto.

Para el que quiera recibir este perdón muy especial, supone tener fe en el poder que tiene la Iglesia, el de administrar según una sabia pedagogía el tesoro de amor mediador de Jesucristo, al cual se asocia el plus de amor que produjeron María santísima y los Santos. Supone creer en la verdad de la Comunión de los Santos. Supone haber conocido, en teoría y en práctica, el perdón de Dios, y haber perdonado de corazón a sus ofensores. Supone reconocer sus culpas, y la pena que éstas causan. Significa tener una mente lúcida, una voluntad decidida y un corazón abierto para emprender un proceso de penitencia, como peregrinaje interior, con gestos también exteriores. Supone admitir que todo pecado tiene una secuela de daños y corrupción (la pena), los cuales hay que purgar para re-ordenar el ser, constantemente. Esto es antropológico: a la comisión de una culpa, todo el ser en sus componentes espirituales, psicológicas e incluso corporales, se contamina de una especie de infección; supone, pues, hacerse un fuerte programa de penitencia. Penitencia que duele. No se trata de masoquismo o de venganza contra el cuerpo, mucho menos se trata de una especie de pago a Dios por el pecado; se trata de una actitud práctica para desintoxicarse, descontaminarse; es decir: para que todo el ser llegue a re-ordenarse. Este programa conlleva fuertes sacrificios, también como ejercicios de áskesis (= entrenamiento, ejercicios ascéticos), para enderezar inclinaciones torcidas y para fortalecer todo el ser con el fin de estar preparados para tomar la decisión correcta al momento de la tentación. Pensemos en los santos, pensemos en San Francisco. Al leer los evangelios, tenemos la impresión que Jesucristo no se preocupaba de la penitencia para sí; es que él estaba siempre ordenado en su ser; recordemos que para nosotros dijo que si un miembro del cuerpo nos lleva al mal hay que deshacerse de él (cfr. Mt. 9, 47). Para nosotros, hacer un fuerte programa de penitencia constituye un gran reto y una necesidad. Es nuestro purgatorio. San Juan Pablo II dijo que el Purgatorio no es una prolongación de esta vida en la otra, sino un estado de purificación al cual todos estamos llamados, porque delante de Dios sólo podemos comparecer limpios. Y esto se entiende, con lógica filosófica y teológica. En este tiempo, habiendo aumentado los medios “contaminantes”, el programa se hace cada día más urgente. En definitiva, hemos sido creados para aprender a amar; este es el fin, y todos los medios deben llevarnos a eso; y en la medida que van por otro camino, nuestro ser se desordena y produce decisiones extraviadas, pecaminosas, dañinas. El programa ascético debe ser personalizado, pero debe de haber. Si la indulgencia plenaria no produce este dinamismo, se vuelve, como puede suceder con el sacramento de la confesión, un canasto – basurero (para poder volver a llenar de pecados), que en realidad es un auto engaño.

Entre más se profundiza sobre el tema, más nos percatamos de la seriedad y utilidad de la indulgencia plenaria, y del sentir profundo de Francisco al pedir este privilegio.

Al conceder la indulgencia plenaria, la Iglesia aplica una sabia pedagogía de conversión. De eso se trata: de conversión permanente. Es correcto y es bueno asociar el concepto al nombre con el cual Francisco llamó a sus frailes, “los frailes de la penitencia”. La primera tarea de nuestra vida es amar y quedar siempre fieles en el amor, pero la segunda tarea es la lucha contra todo egoísmo que impide amar y quedar fieles en el amor, y el egoísmo está instalado por doquier: dentro y fuera de uno. Voy a tomar en serio Señor esto de hacerme un programa de penitencia, en todas sus especificaciones. Necesito purificarme porque ¡no puedo comparecer delante de Ti sucio, por tantos pecados que me han contaminado a lo largo de mi vida!

 

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CAUSA PRIMERA Y CAUSA SECUNDA

Si Dios es amor, ¿Por qué tanto dolor, tantos inocentes sufren?; y ¿por qué la Biblia, a menudo, dice que es Dios quien manda esos sufrimientos? Dios siempre ha sido bueno, y únicamente fuente de vida (cfr. Sab. 1, 12-14). Ahora bien, hay dos razones principales por qué el autor humano de la Biblia se expresa de cierta manera chocante. La primera es que está enseñando a un pueblo “niño”, “duro de corazón”, que no entiende tantas finezas filosóficas y teológicas, no distingue; y, al mismo tiempo, debe aprender a obedecer. La otra razón es que el pueblo hebreo no tenía el concepto de “causa segunda”. Creía que todo venía de la “causa primera”, que es Dios. La causa segunda es el ser humano; los hebreos creían que el ser humano no podía hacer cosas contrarias a la voluntad de Dios; y así concluía que todo venía de Él; “Él sabe por qué” decían, cuando la realidad era evidentemente injusta. Hoy estamos claros que todo lo que hace sufrir y morir no viene de Dios; y podemos comprender que de Dios no puede venir nada malo, ni las enfermedades de los niños ni la muerte dramática de los adultos. Todo lo que hace sufrir y morir viene de la “causa segunda”; ¡hay tan solo que investigar! Esto de atribuir el mal a Dios es la peor forma de evadir la responsabilidad humana, por ignorancia, por pereza o por conveniencia egoísta.

Perdóname, Señor, por tener a menudo un lenguaje que confunde, especialmente ante situaciones dramáticas. No diré más palabras como estas: “Señora, si se le murió su niño, resígnese, porque hay que hacer la voluntad de Dios”. La señora tal vez baja la cabeza, pero el hijo adolecente, al oír que Dios le ha quitado arbitrariamente a su hermanito, no puede no concebir rencor contra Dios en su corazón, aun inconscientemente. Quiero hacer luz en mí y en los demás, haciendo resplandecer la luz de tu rostro de padre y madre, que más bien ¡”llora” junto a la mamá del niño! Tampoco usaré el eufemismo “Dios permite el sufrimiento”, porque Dios ni quiere ni permite lo malo, sólo lo tolera, porque respeta la libertad humana.

 

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“HAGASE PADRE TU VOLUNTAD”

Tu voluntad es siempre voluntad de amor. Eso también queremos ser, Señor: amar y quedar fieles en el amor, hasta las últimas consecuencias. Esto nos enseñó Jesús en el Getsemaní; el compromiso que había tomado en el bautismo no lo iba a dejar ahora ante el cuadro dramático de la tortura y de la muerte. El amor es más fuerte que la muerte, pues el amor viene de Ti y la muerte viene de nosotros. Ante las ofensas y las agresiones y la muerte que quieran infligirnos, diremos desde lo más profundo “Hágase, Padre, tu santa voluntad”, sabiendo que el objeto de tu voluntad no es nuestra muerte sino nuestra fidelidad en el amor. Este propósito lo confirmamos todas las veces que recitamos el Padre nuestro. Haremos lo mismo ante las enfermedades que nos vengan y cualquier adversidad. Finalmente, somos conscientes que todo lo que hace sufrir y morir no viene de Ti, viene del mal uso de nuestra libertad. ¡Cuántas veces, en el pasado, nos hemos confundido, achacando a tu voluntad todo sufrimiento y la muerte, incluso de los inocentes! Perdónanos, Señor, hemos pecado, por ignorancia y por pereza; investigar se nos hace difícil a menudo, entonces es cuando evadimos diciendo cualquier cosa. Y con eso, como dicen los obispos latino-americanos en1999, hemos cultivado una caricatura de Ti; la caricatura de un dios que castiga, que manda desgracias, que se venga, un dios arbitrario y antojadizo, que hoy hace nacer y mañana hace morir (ver: Mensaje del CELAM, 1999). Perdóname, Señor, porque yo también lo he hecho y he contribuido a que la gente sencilla y los niños así lo creyeran”.

 

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LA CRUZ DE JESÚS Y NUESTROS SUFRIMIENTOS

Me convence la hipótesis teológica (admitida como posible por la Iglesia, al beatificar a su autor) según la cual la cruz no fue un sacrificio expiatorio (para pagar a Dios por nuestros pecados) sino una expresión de amor supremo para invitarnos a amarle a Él, a nuestra vez. El sufrimiento en la cruz no fue exigido por Dios, sino planeado por las autoridades judías y la autoridad romana (cfr. Hech. 4, 10). Nos ha salvado el amor inmenso de Jesús, al quedar fiel en el amor hasta el final. La cruz fue un simple instrumento con que los romanos torturaban a sus enemigos. Hay que enfatizar esto para que la cruz no se convierta en un “mito” y tome, debilitándolo, el lugar del amor puro de Jesús. Otra razón: nuestros sufrimientos no son queridos por Dios; son la consecuencia del mal uso de la libertad humana: nuestra, de nuestros familiares, nuestros antepasados o… ¡del cambio climático! Para decir algo que todos sabemos que viene de la responsabilidad humana (cfr. J. P. II, 01.01.2005).

¿Cómo afrontar los sufrimientos? Como los afrontó Jesús: con autocontrol, sin empeorar las cosas, con paciencia, humildad y dignidad; con caridad hacia los que nos cuidan en la enfermedad, y, finalmente, poniéndonos en las manos de Dios, que son manos siempre amorosas; y Él hará lo que mejor nos convenga. Es importante también hacer todo lo que está de nuestra parte, acudiendo al médico e, incluso, investigar para encontrar al responsable, para el proceso de perdón y reconciliación y un eventual proceso de justicia. Nunca más, Señor, tendrás que ser usado como instrumento de evasión, por los pícaros y los cobardes. Eso no puede agradarte, porque las consecuencias negativas recaen especialmente sobre los más débiles y pobres de tus hijos.

 

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EL PECADO

(PECADO=Desorden, poner las cosas “patas-arriba”)

Es el que causó la muerte de Adán y Eva, de Caín, de Jesús y nos hace morir a nosotros. Es un desorden causado por nosotros. Dios ha creado todo en orden: los bienes de arriba y los bienes de abajo; éstos en función de aquellos; y todos para bien nuestro. Pero, Adán y Eva iniciaron el gran desorden, pretendiendo constituirse en principio de moralidad, ellos en lugar de Dios. Una gran mentira, un gran disparate, un gran trastorno, el desorden – madre. Su hijo Caín mató a Abel su hermano. Desde entonces siguió una cadena ininterrumpida de desórdenes; cada generación añadió los suyos, hasta el día de hoy. Cuando hay desorden, las cosas no funcionan y se estropean, se marchitan y se mueren. Por este desorden entró la muerte en la creación (cfr. Rom. 5, 12). Dios lo había hecho todo bueno, lleno de vida y de alegría. Por el pecado entró el sufrimiento y la muerte en el mundo, no como castigo de Dios, sino como consecuencia lógica de una postura ilógica. La causa del sufrir y del morir es el pecado, el desorden, no la voluntad de Dios; Él “llora” con nosotros cuando sufrimos: por culpa nuestra, de nuestros familiares, de nuestros antepasados, de las autoridades … del cambio climático. Los antiguos hebreos interpretaban de un modo primitivo lo que acontecía en la historia y atribuían a Dios las desgracias del pueblo, como castigo o como prueba, incluso, como providencia. Nosotros ahora interpretamos al pie de la letra lo que ellos mal interpretaron. Se equivocaban ellos, por ignorancia no culpable y nos equivocamos nosotros, por ignorancia culpable; y entre más quedemos en esta ignorancia ¡más culpables nos volvemos! Porque lo hacemos por pereza y por evasión. Santiago, en el primer capítulo de su carta, no podía describir mejor el trayecto del sufrimiento y de la muerte, causados por nuestros desordenes (pecados); y describe magistralmente también la dinámica: nace un deseo torcido, le doy alas, crece, seduce la voluntad para que diga sí. Si se detiene aquí, el mal fatal puede ser todavía evitado, pero, si continúa su trayectoria, produce la muerte. La muerte en uno, en la familia, en la sociedad; muerte física, daños psicológicos graves y muerte espiritual (cfr. St. 1, 4-12). Todo lo que hace sufrir y morir viene del mal uso de la libertad humana, no por castigo o prueba de Dios.  Para identificar mejor el pecado, hay que poner en la balanza los bienes de arriba y los bienes de abajo. Estos tienen que estar en función de los de arriba. Cuando yo uso un bien de abajo a costa de un bien de arriba, eso es pecado porque es desorden. Si a las 8 de la mañana del domingo hay un partido de futbol y al mismo tiempo hay Misa, entonces, si siempre prefiero ir al partido dejando de ir a Misa, eso es desordenar, porque prefiero un bien de abajo a costa de un bien de arriba. El futbol es bueno, el problema es que yo lo prefiero prácticamente a un bien de arriba, que es la Misa. El pecado está en aquel “a costa”. Todos los bienes son buenos. Si el futbol y la Misa se dieran en horas distintas, no habría problema: primero voy a uno y después al otro. El problema está en aquél a costa de”.

Señor, estoy clarísimo ahora de dónde vienen los sufrimientos y los daños que con mis pecados-desórdenes produzco. Te pido perdón a Ti, creador de todos los bienes, por haberlos usados mal, con egoísmo, con soberbia, por concupiscencia, por codicia: ofendiendo a Ti, dañando a mí mismo y haciendo sufrir a los demás. He encontrado la verdadera causa de los males, míos y de todo el mundo. Gracias. Ahora sé el tipo de combate que he de combatir y cómo; controlaré mis deseos y seré decidido en poner a raya aquellos que van mal orientados, según las enseñanzas de Jesús; Él es el camino, la verdad, la vida y la luz del discernimiento entre deseos de signo distinto. Además, investigaré, discerniré la verdadera causa, sea para no repetir yo el error como para hacer oportunamente la corrección fraterna. 

 

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PENITENCIA

(Auto corrección, entrenamiento, producción de amor)

¿Por qué hacer penitencia si el perdón es gratuito? En realidad, hay que hacerla por varios motivos. La palabra “penitencia” es la traducción de la palabra griega “metanoia”, que significa “cambio de mente”. Ahora bien, siempre necesitamos cambiar nuestra mente, que ha aprendido a inclinarse al desorden. Otro gran motivo es que siempre que pecamos, nuestro ser se desordena, se contamina, sus procesos psicológicos se inclinan a repetir más fácilmente el pecado, el mismo desorden, con la mente y también el cuerpo. Continuamente necesitamos purificar, sanar la infección. Y este proceso de reordenamiento se da actuando “contrario modo” a las inclinaciones desordenadas. Se hace un examen particular sobre un dado desorden, al terminar el día, se ubica el mal y las causas, si es por escrito, es mejor; hacer esto por tres o cuatro meses.

De tal cuenta, los ayunos de varias formas, los sacrificios de varia índole hechos por fidelidad al deber, al amor, y las renuncias aun “artificiales“ tienen sentido. Solo un tipo de sacrificio y renuncia no tiene sentido, el de sufrir para para pagar a Dios por nuestras ofensas; la que prácticamente es la interpretación más común que se les da a los actos de penitencia y a los sacrificios. El perdón de Dios es gratuito, no necesita ser pagado.

 Por otra parte, la ascética sí tiene sentido. Ascesis, de ásquesis = entrenamiento, será siempre necesaria para educar nuestras reacciones hacia un fin correcto. Como hace el atleta: todas las mañanas corre muchos kilómetros para que al final del mes, cuando será la competencia, esté en capacidad de hacer el esfuerzo adecuado para vencer. Hay que entrenarse para conseguir reflejos condicionados apropiados. Y si el atleta lo hace por una corona que se marchita, ¿cómo no hacerlo para conseguir la corona eterna? (cfr. 1Cor. 9, 25). Hay un motivo más para que hagamos penitencia con sacrificios “artificiales”: es el gesto simbólico de amor. Una madre que emprende un largo viaje a pié, hacia un santuario, para obtener la curación o conversión de un hijo enfermo o extraviado. Esta madre, a su manera, quiere expresar, para sí misma, para los demás y para Dios, que la salud de su hijo vale más para ella que el sacrificio de su cansancio; es una motivación de amor profundo y puro. Dígase lo mismo de los ayunos, de los largos rezos de rodillas, y otras cosas. Todo es producción de amor, ¡todo, por tanto, está lleno de sentido! Estos sacrificios no valen por el sufrimiento sino por ser signos y producción de amor.

Señor, cuando sea necesario, estoy decidido a sufrir, sea para cumplir con el deber como para ayudar a los hermanos y hermanas que se encuentren en dificultad. Pero también, estoy animado a hacer sacrificios para convertirme en un instrumento de bien, educando mi voluntad e incluso mi sentimiento, para que en todo momento yo sea un hacedor de bien, y por tanto, de tu santa voluntad. ¡Que no sea una persona dejada, perezosa, acomodada, superficial y árida de amor!”.

 

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PERDÓN Y RECONCILIACIÓN

Son dos conceptos distintos aunque cercanos. El perdón no se discute, la reconciliación sí. El primero no tiene condiciones, el cristiano lo debe de tener incorporado en su psicología, en su voluntad, su ser debe estar en un estado de conceder el perdón todo el tiempo, “setenta veces siete”; en cambio, la reconciliación, entendida como una recuperación de una relación amigable anterior, depende de varias condiciones: reconocer la propia culpa, pedir perdón (públicamente, si la ofensa ha sido pública), reparar los daños y hacer un firme propósito de enmienda. Y todavía, el regreso al estado anterior será decidido por el ofendido; el ofensor no tiene derecho a que se responda a su gusto. Todo lo anterior, no por venganza o soberbia, sino para restablecer el orden de la creación. De parte del ofendido sólo debe quedar garantizado el perdón, todo el tiempo y sin condiciones.

La palabra perdón viene de su-per don, un don súper, extraordinario, increíble; que puede llegar incluso a ¡hacer el bien a quien me hizo el mal! De parte de Dios está garantizado por toda la eternidad, y gratis (cfr. Parábola del hijo pródigo). De parte mía debo hacer mucho, aunque no tenga la capacidad de amar que tiene Dios. Nunca devolver el mal y debo poder orar al Señor que perdone a mi ofensor y que se convierta y viva (cfr. Ez. 33, 11). Cuando mi voluntad está firme en estos propósitos, estoy perdonando, aunque mi sentimiento queda dolido y siento rechazo hacia aquella persona, a tal punto que no quisiera encontrarla más (cuando la ofensa es seria). Si la ofensa es grave y cae bajo el derecho público, tengo el deber incluso de denunciar, aunque se trate de enviar a la cárcel. En este caso, estoy claro que actúo para bien de los inocentes que, de no hacerlo, podrían sufrir un día el mismo daño que sufrí yo; y también actúo por caridad hacia la misma persona delincuente, la cual sólo así tendrá la posibilidad de convertirse. Esta es la palabra fuerte: actuar de manera fuerte, no por venganza u odio sino para que el pecador se convierta y viva (cfr. Ez. 18,28), o sea, para su bien definitivo. Entonces, la justicia, querida para el bien de todos, es el primer paso de la caridad (San Juan Pablo II).

Hablando de este tema delicado, hay que enfatizar la diferencia entre rechazo y odio. El primero lo siento y no lo puedo evitar, incluso es bueno porque hace bien sentir rechazo por la fuente del mal que he recibido. Queda un sentir: no se puede evitar y es saludable. Lo importante es que no se pase a la voluntad y la mueva a odiar: a querer devolver mal por mal y a querer que Dios condene las personas al infierno. Es que en nuestro corazón siempre debe reinar el bien. La fuente del bien y del mal es la voluntad no el sentimiento. El sentimiento es sólo una antena que señala qué es lo que hay en el corazón. No decide, simplemente siente repugnancia. Tantas personas sufren inútilmente, por no saber hacer la diferencia entre el rechazo (siente en el corazón repugnancia, y no puede menos) y el odio (es la voluntad que decide devolver mal por mal). Sentir no es pecado, con-sentir y decidir el mal sí es pecado.

Señor, que nunca me gane el instinto de la venganza; y nunca me atreva a desear el infierno a alguien, ni al peor enemigo, ni al marero, ni al yihadista; ni cuando me hacen daño a mí ni cuando lo hagan a un familiar mío (que a menudo me duele más). ¡Dame un poco de tu manera de ser tan bueno!

 

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DISCERNIR Y JUZGAR-CONDENANDO

Cuando hablo de cosas negativas de los demás, debo aclarar en mi conciencia si estoy haciendo una operación de discernimiento o una operación de juicio-condena, sin caridad; sin preocuparme del bien de esta persona, más bien siento cosquillas de alegría hablando de sus defectos. Estoy simplemente murmurando y haciendo daño. Estoy pecando. Estoy queriendo hacer de juez, pero Jesús dijo que nadie puede ser juez, pues no tenemos elementos suficientes para conocer el grado de culpabilidad de nadie. No sabemos por qué tal persona actuó así, ni para qué ni cómo llegó a eso; no conocemos su infancia, sus heridas, el ejemplo que recibió ni con qué malicia hizo tal cosa. Jesús nos recomienda de no atrevernos a juzgar-condenando, porque seguramente nos equivocamos. Ante las maldades de los demás, nos corresponde evaluar el daño de esas acciones y si es cosa grave, actuar judicialmente, según verdad y caridad. La otra cosa que podemos hacer es orar por esa persona, para que se convierta y viva (cfr. Ez. 33, 11). Oren por sus enemigos, decía Jesús (cfr. Mt. 5, 44).

Sin embargo, hablando de las maldades de los demás, no todo es juicio malo; a veces, queremos discernir bien, si el tal daño lo hizo tal persona, cuándo, cómo; lo hago con sentido de preocupación, para evitar males mayores y, eventualmente, hacer una saludable corrección fraterna. Será mi buena conciencia la que me indique si estoy discerniendo (operación de la inteligencia, investigador), o bien, estoy juzgando-condenando (operación de la voluntad, juez).

Casi con vergüenza, Señor, confieso que llevo apenas meses de haber aprendido algo muy importante y que me ha hecho comprender porque Jesús tanto recomendó de abstenernos de juzgar-condenando a la gente. Me ha hecho mucho bien caer en la cuenta que ni en la confesión puedo juzgar; simplemente reacciono a lo que me dice el penitente, sin pretender juzgarlo-condenando y verificar si las puertas de su corazón y de su voluntad están abiertas para que el perdón de Dios, siempre disponible, pueda entrar en él; discernir para poder dar el consejo oportuno. Discernir no juzgar-condenando, eso es lo que me corresponde. El juicio corresponde sólo a Dios. ¿Y si dijéramos que ni Dios juzga-condenando? ¡Creo que estaríamos en lo cierto! Dios sólo ama, no condena, ¡no fue Él quien hizo el infierno ni es Él quien manda al infierno! (cfr. Audiencia del miércoles 28 de julio de 1999). Lo que nos condenan son las obras que hacemos: una obra de egoísmo no puede fluir hacia un mundo de amor, que es el paraíso; la condena sobre el resultado de una acción viene de la estructura interna de la realidad, no de un acto originario de Dios. Él es sólo amor, y sólo sabe amar. También cuando predico, no me corresponde “juzgar-condenando” a nadie que en mi mente yo crea condenable. ¡Qué bien me ha hecho este descubrimiento! He podido comprobar que ¡la verdad hace libre! (cfr. Jn. 8, 32). Gracias, Señor.

 Señor, te pido perdón todas las veces que me he deleitado en hablar mal de la gente, sin necesidad y sin el propósito de ayudar. Cuando veo o sepa que alguien hace algo malo, lo primero que debo aprender a sentir es la compasión, y después, la corrección fraterna y, finalmente, la oración. Toda otra reacción es dañina para todo el mundo, también para mí. Que comprenda de una vez y aprenda, con serio ejercicio, ¡que la compasión llegue antes que el gusto de esparcir la infección de lo negativo de un hermano, murmurando!

 

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LA DIVINA PROVIDENCIA

Dios provee todo lo bueno que hay en la creación. La divina providencia es un concepto especial. Quiere decir que: Dios, en ocasión de algún problema que los humanos causamos, interviene y con su creatividad amorosa produce algo mejor (cfr. Rom. 5, 20). Como hace una madre que corre a levantar a su niño que cayó por su travesura, y lo abraza y lo besa y lo consuela; a tal punto que el niño, en su inocencia, piensa que conviene caerse otra vez, para que su mamá lo vuelva a abrazar de esa manera. Esa madre es una providencia para el niño. Esto sucede a menudo en nuestra vida: todas las veces que, al encontrarnos en dificultad, después de haber hecho todo lo que está de nuestra parte, nos abandonamos en las manos de Dios, confiados que Él hará todo lo mejor para nosotros, en el momento o más adelante, de un modo o de otro. No sabemos cuándo, cómo, pero sabemos que Dios es amor infinito, incondicional, gratuito, y su felicidad es ayudarnos.

Ahora, subamos al Calvario; Jesús muere abandonándose en las manos amorosas del Padre, confiado que el Padre hará algo grande y bueno; y lo que resultó fue la resurrección y nuestra salvación. ¡Qué maravillosa providencia divina! La muerte de Jesús en la cruz fue causada por los sacerdotes judíos y los soldados romanos, no un plan de Dios. Dios ciertamente tenía su plan y era el de su divina providencia. La resurrección y nuestra salvación han sido la providencia divina del Padre. Jesús sabía que la voluntad de Dios era que el Hijo amara y quedara fiel en el amor, costara lo que costara, y dijo: “¡Hágase, Padre tu voluntad!”. El regalo del Padre fue la divina providencia de la resurrección del Hijo y nuestra salvación.

Quisiera vivir el día a día con la santa curiosidad de ver la divina providencia en acción; mi vida tendrá otro sabor. La gente sencilla y pobre y de fe, vive así y muere así.

 

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DIOS ¿todopoderoso? no:     ¡TODOAMOROSO!

Para responder a este interrogante, me limito a citar algunos párrafos del discurso que el Papa emérito Benedicto XVI dijo en la audiencia general del 30 de enero de 2013. El Papa está comentando y explicando el primer renglón del Credo: “Creo en Dios, Padre todopoderoso”. ¿Qué significa todopoderoso? He aquí sus palabras:

“El rostro bondadoso del Padre que está en los cielos se muestra plenamente en el Señor Jesús… Dios es nuestro Padre, perdonando nuestros pecados y llevándonos a la alegría de la vida resucitada… Pero, podemos preguntarnos: ¿Cómo es posible imaginar un Dios todopoderoso, mirando a la cruz de Cristo? Quisiéramos una omnipotencia divina que correspondiese a nuestros esquemas mentales y a nuestros deseos: un Dios ‘todopoderoso’ que venciera a las potencias adversas, que cambiase el curso de los acontecimientos y anulase el dolor. En realidad, ante los sufrimientos y el mal, para muchos resulta problemático, difícil, creer en un Dios Padre y creer que es todopoderoso.

Pero la fe en el Dios Todopoderoso nos lleva por caminos muy diferentes: aprender a conocer que el pensamiento de Dios es diferente del nuestro, que sus caminos son diferentes de los nuestros e incluso su omnipotencia es diferente: no se expresa como una fuerza automática o arbitraria… En realidad, Dios, al crear a criaturas libres, dándoles libertad, ha renunciado a una parte de su poder, dejándonos el poder de nuestra libertad. Así, ama y respeta la libre respuesta de amor a su llamada. Su omnipotencia no se expresa ni en la violencia, ni en la destrucción de todo poder adverso, como quisiéramos, sino en el amor, la misericordia, el perdón, en la llamada incansable a la conversión del corazón… en una actitud sólo aparentemente débil, hecha de paciencia, mansedumbre y amor. Esta es la potencia de Dios y esa potencia vencerá. Sólo quien es realmente poderoso puede aguantar el dolor y mostrarse compasivo; sólo quien es realmente poderoso puede ejercer plenamente la fuerza del amor. Y Dios, a quien pertenecen todas las cosas, porque todas las cosas fueron hechas por Él, revela su fuerza amando a todos y a todo, en una paciente espera de nuestra conversión, porque quiere que seamos sus hijos… La omnipotencia del amor no es la del poder del mundo, sino la del don total, y Jesús, el Hijo de Dios, revela al mundo la verdadera omnipotencia del Padre dando su vida por nosotros, los pecadores. Esta es la auténtica potencia divina: responder al mal no con el mal sino con el bien, al odio asesino con el amor que da la vida. Así se vence verdaderamente el mal. Así la muerte es finalmente derrotada porque se transforma en don de vida. Dios Padre resucita a su Hijo: la muerte, la gran enemiga es devorada y privada de su veneno y nosotros, liberados del pecado, podemos acceder a nuestra realidad de hijos de Dios. Por eso cuando decimos ‘Creo en Dios Padre Todopoderoso’ expresamos nuestra fe en el poder del amor de Dios que, en su Hijo muerto y resucitado vence al odio, al mal, al pecado y nos da vida eterna, la de los hijos que quieren estar siempre en la Casa del Padre.”

Mi conclusión: ¡“Creo en Dios TODOAMOROSO con todo el corazón!” 

 

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LOS GRADOS DE FE

Los antiguos teólogos, cuando hablaban de la fe, hacían tres distinciones, que podemos llamar “grados de fe”. Primer grado: CREO QUE DIOS EXISTE (en latín: credo Deum); segundo grado: CREO QUE DIOS DICE LA VERDAD (en latín: credo Deo). Tercer grado: CREO EN DIOS Y ME ABANDONO EN SUS MANOS (en latín: credo in Deum).

Si caemos en la cuenta que los primeros dos grados los tiene también el diablo, entonces, tenemos verdadera fe solamente cuando nos abandonamos en las manos amorosas de Dios. Cuando rezamos, debemos hacerlo abandonándonos en las manos amorosas de Dios. Eso significa que le tenemos a Dios toda la confianza. El no se hará el sordo; responderá sin falta a nuestra oración; no sabemos cómo ni cuándo, sin embargo podemos estar seguros que su amor no queda insensible ante nuestras súplicas, y responderá. Eso de decir: si crees con fe y sin dudar, se te dará el milagro, en realidad me pone nervioso, porque la duda se viene espontánea y no lo puedo remediar. La fe al tercer grado ¡me da más garantía!

Señor, dame la gracia de asimilar profundamente el sentimiento de fe al tercer grado; entonces, quedaré conforme aun cuando parece que no me respondes ya que me abandono en tus manos y sé que tú harás todo lo bueno, para mí y para aquellos por los cuales estoy orando.

“Yo creo, Señor, pero tú ¡aumenta mi fe, hasta el tercer grado”!

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LA CAUSA DE LOS POBRES

Nuestra espiritualidad cristiana quiere evitar todo tipo de monofisismo (que es creer, prácticamente, sólo en el Cristo divino). Ahora bien: Cristo prioriza a los pobres y dice que en ellos su presencia es más intensa. Los pobres están siempre en medio de nosotros: cuidar de ellos es camino especial de santidad. En el contexto de los pobres, entendemos por “causa” todo lo que es necesitado y justamente reclamado por los pobres. Desde siempre y en todo lugar, los pobres son despreciados y abandonados. Incluso el Antiguo Testamento está lleno de frases como éstas: “Dios defiende la causa de los pobres” (cfr. Dt. 24, 14; Sal. 9, 9 e innumerables otras citas). En el Nuevo Testamento es difícil pasar tres páginas seguidas sin que se encuentre algo que aluda a estos conceptos. En este tiempo, la Iglesia universal ha hecho suya la expresión fuerte de “amor preferencial por los pobres”, como exigencia para los cristianos. Los obispos latino- americanos, en 1999, año del Padre, dicen textualmente: “El amor preferencial de Dios está en los pobres, independientemente de su condición moral”; “La Iglesia es concorde en optar preferentemente por los pobres. Ella no puede olvidarse de su cuna, de Jesús el carpintero, ni puede tener otra lógica que la de Dios, para llevar adelante su misión”. Es la lógica de Dios, de Jesús y de María. Si entre nuestras preocupaciones y esfuerzos humanos no ponemos a los pobres en primer lugar ¿podremos llamarnos cristianos? En el juicio universal, Mateo 25, Jesús da la respuesta. La opción preferencial por los pobres, como Jesús presenta el problema, será la “única materia de examen” para entrar al Paraíso. No cabe duda que la opción preferencial por los pobres hay que tomarla en serio y de forma concreta, no abstracta. Sabemos que si los pobres están así es por el egoísmo de otros seres humanos que los han empobrecido.

Perdona, Señor a aquellos que se atreven a decir que eres Tú quien quiere que los pobres estén así. Perdónalos, pero que se conviertan y vivan y dejen vivir dignamente a los pobres.

Se nos hace fácil evadir el tema por la tendencia, muy arraigada en nuestra espiritualidad tradicional, a buscar casi exclusivamente al Jesús divino, descuidando al Jesús humano, su historia humana, su compasión, su trato humano, sus manos encallecidas y su conexión profunda con el sufrimiento de los pobres de Nazareth. No conectamos, como es necesario hacerlo, los 18 años de vida silenciosa (de los 12 a los 30) con el primer discurso en la sinagoga de su pueblo. En esa ocasión significativa, comentando un pasaje del profeta Isaías, se le salió espontáneo decir: ”Yo vine para anunciar la buena noticia a los pobres, liberar a los oprimidos, consolar a los afligidos y predicar el año de gracia (que era una reforma agraria)” (cfr. Lc. 4, 16). El Reino de Dios encuentra sus mayores tropiezos en la opresión de los pobres. Yo quiero hacer algo para que tu reino, Señor, avance; quiero comprometerme a asumir la causa de los pobres, hasta el final de mi vida. Solidarizarme con los pobres con toda forma de solidaridad.

Conocemos la caridad asistencial y la caridad promocional; en nuestro tiempo, ha surgido la urgencia de forjar una tercera forma de caridad: la estructural. Las estructuras injustas bloquean las primeras dos formas de caridad, haciéndolas casi inútiles o, incluso, ”cooperantes” de las mismas estructuras injustas. De esta manera, los pobres no avanzan en la solución de sus problemas y, menos, en la recuperación de su dignidad. Si la gloria de Dios es que el hombre viva, en las actuales estructuras socio-económicas mundiales, Dios no recibe gloria. Eso toca directamente nuestra espiritualidad cristiana. Hay que incentivar las tres formas de caridad, dando prioridad, de ser posible, a la tercera. Animarnos a meternos y a facilitar que otros se metan en el engranaje socio–político–económico de las estructuras (cfr. Sollicitudo rei sociales, 39). A menudo, en este campo, nos sucede aquello mismo que Jesús reprochaba a los fariseos: “Ustedes no entran y no dejan entrar”; y criticamos aquellos que sí se meten. La responsabilidad de no querer seguir al Señor en el amor al prójimo en este aspecto sensible es grande. Señor, danos entrañas de compasión hacia los pobres, como las tenías tú. Las necesidades son tantas y los obreros tan pocos; haz de mí, al menos un ayudante de los obreros de tu viña”.

 

 

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EL REINO DE DIOS PROGRESA

*Lo anterior es lo nuevo de la espiritualidad cristiana sugerido por los signos de los tiempos; queda la tarea de hacer lo que dijo Jesús una vez: ser sabios, y sacar de nuestra alforja espiritualidad antigua y espiritualidad nueva. Ya que, hoy, no podemos ser “santos” si no incluimos lo nuevo en lo antiguo, que son los valores perennes.

Gracias, Señor, por esta dinámica que no deja de entusiasmar; y te pido la gracia de ser incansable colaborador del avance de la Historia, que es tuya. Conocemos bien los puntos de llegada: el amor, la paz, la justicia, la verdad, la igualdad, la inclusión, la santidad, la vida. No podemos confundirnos: cada vez que hacemos crecer dentro de nosotros y a nuestro alrededor estas cosas, seremos tus buenos colaboradores, y estaremos entre aquellos que te aplaudirán, junto a “los árboles del bosque” (Dn. 3, 57), cuando vengas, al final de los tiempos.

A pesar de todo el desorden que hace sufrir y morir, la humanidad va mejorando; el reinado de Dios va haciéndose cada día más efectivo. El Espíritu Santo entró en el ser humano, en Cristo, antes de que Adán y Eva pecaran, de manera que el pecado obstaculizó pero no pudo detener el inicio poderoso de la humanidad hacia su fin, que en la mente de Dios creador era el de que llegáramos a ser partícipes de su divina naturaleza.  Al hacerse visible el “Primado absoluto y universal de Cristo”, hace dos mil años, esta marcha ha recibido un impulso definitivo, declarándose Cristo camino, verdad y vida.  Será Él mismo quien concluirá triunfalmente en su segunda venida el reinado del Padre, reino de amor, justicia, paz, verdad, igualdad, inclusión, santidad y vida.

La consecuencia sorprendente es que el mundo mejora continuamente, a pesar de las apariencias en contra.  Los historiadores pueden constatarlo científicamente, pero también los ancianos que analizan bien las cosas, y comparen el mundo de su infancia con el actual. Y no es sólo cuestión de progreso tecnológico, se trata de progreso de valores. Según el criterio de la “estimativa moral”, los valores cambian de lugar pero no se pierden; por ejemplo: hace 50 años, la obediencia era el valor que encabezaba la lista de los valores, en cambio, hoy es la justicia social. Además, hay valores nuevos que surgen, por ejemplo: el voluntariado; valores artísticos, culturales, el avance de la ciencia, con sus aplicaciones sumamente benéficas. Hace unos años, Steven Pinker, profesor de psicología en la Universidad de Harvard y considerado en algún tiempo entre los 100 pensadores más influyentes en el mundo, escribió un libro de 800 páginas, demostrando con estadísticas y gráficas que la violencia en el mundo ha estado retrocediendo constantemente. El libro se titula: Los mejores ángeles de nuestra naturaleza. Algunos ejemplos: la violencia de las tribus fue nueve veces más mortal que las guerras y genocidios del siglo 20. El asesinado en la Europa medieval fue treinta veces más frecuente que actualmente. El Millennium Project toma este libro como punto de referencia para sostener la visión positiva del camino de la humanidad. Los cristianos saben que esta visión coincide con la visión realista pero optimista del cristianismo; la palabra “evangelio” (=buena noticia) ¡es todo un símbolo!

Los signos de los tiempos son las evidencias de la tesis en cuestión. Algunos ejemplos: el cese casi repentino de las persecuciones contra los cristianos, en el Imperio romano todavía fuerte; los movimientos culturales del Renacimiento, la liberación de América latina y de las regiones colonizadas, la institución de la ONU y del Tribunal Penal Internacional (TPI), el proceso de unificación de Europa, un negro afro americano Presidente de EEUU. Acontecimientos imprevistos apenas unos años atrás. El Espíritu Santo “que hace nuevas todas las cosas”, por ser savia de la persona humana-divina de Cristo, fermenta la “masa” de la Historia y de vez en cuando surgen “panes” sorprendentemente sabrosos.

Fray Mauro Iacomelli, ofm

www.fraymauro.com

maurelivit@gmail.com

 

FOLLETO 5

 

CRUZANDO UNA REVOLUCIÓN ARMADA

(Fray Mauro Iacomelli, Nicaragua 1973 – 1986)

 

INTRODUCCION

Con este folleto, quiero hacer comprender de forma sencilla y a la gente común qué es una revolución social armada, cuál es su trasfondo ideo-teológico y cómo la vive un sacerdote que quiere leerla desde el evangelio. De paso, el lector común se percatará de cuán profunda y concreta es y debe ser la Doctrina social de la Iglesia. Este folleto no tiene ninguna exigencia científica. Puede que muchos detalles no sean exactos, pero el contenido esencial sí es exacto, porque fui testigo vivencial y activo de esa página de historia nicaragüense.

Yo era un campesino pobre del centro de Italia. Cultivábamos la finca de un terrateniente. En 1948, después de la II guerra mundial, oía que ponían en la prisión a los campesinos que reclamaban tierra para sus familias, sin que comprendiera mayor cosa. Aquello, creo, no entró en mí como resentimiento contra los ricos terratenientes sino simplemente quedó como recuerdo de infancia, sin trascendencia… o, tal vez, sí.

Entré al Seminario menor de los franciscanos de Asís; profesé como franciscano en julio de 1958 y fui ordenado sacerdote en 1962. Haciendo los estudios teológicos junto a un fraile nicaragüense, me nació el deseo de ir misionero a Nicaragua. Los superiores me dejaron partir en 1973. Tenía 37 años de edad.

Viajé en el transatlántico Rossini, que partía de Nápoles y llegaba hasta Santiago de Chile, pasando por el Canal de Panamá. El trayecto Panamá –  Nicaragua lo hice en Ticabus.

Durante el largo viaje de 13 días, ocurrieron dos episodios que, por no haberlos entendido en el momento, delataron mi “inocencia social”. Uno se dio en pleno océano atlántico, el 11 de septiembre. Observé con curiosidad cómo un grupo de hombres y mujeres escuchaban alegremente excitados la voz también excitada de un enorme aparato radio. Muchos meses más tarde me enteré que estaban escuchando la noticia del bombardeo de la Moneda, en Santiago de Chile, de parte de Pinochet. El otro episodio, entre lo trágico y lo cómico, me pasó en la frontera de Nicaragua. Llevaba una caja de libros, escritos en italiano; uno de los libros era de Carlos Carretto, titulado “Lo que cuenta es amar”; pero en italiano el que se escribe che. ¡Se armó un lio, por aquello del Che Guevara! Y eso que ¡yo era todavía ideológicamente inocente! Ni sabía de la revolución cubana.

–Otro episodio, ¡Pero de signo muy distinto!

Al llegar a la terminal de Managua, estaba esperándome un buen hermano fraile. Me dijo que, camino al convento, me llevaría a dar una vuelta por el casco urbano, completamente arrasado por el terremoto del año anterior. La gente comentaba que el terremoto había sido un castigo de Dios, porque era la ante vigilia de Navidad y estaban bailando. Pasmado, contemplaba esa ruina total: casas de 1 o 2 pisos arrasadas sin misericordia, causando miles de muertos, toda gente de clase media-pobre. De repente, en medio de tantos escombros se apareció un edificio de más de 10 pisos, enterito, sin un rasguño. Casi grité ¿y este? El buen fraile no se dio cuenta de mi asombro, y con el tono de un guía turístico distraído, respondió: “Ese es el Banco de América”. No hablé más: ¡Ese escenario tan contrastante me hizo perder la inocencia social e ideológica!

Como un relámpago en el cerebro, comprendí que Centroamérica era como ese escenario: miles de casas pobres arrasadas y un Banco de América en el medio, fuerte y seguro, como quien dice ¿Y qué? ¡El dinero es mío y hago con él lo que quiero!

En ese mismo momento me vino una inspiración (creo que venía del Espíritu Santo): “Emplearé toda mi vida de misionero para encontrar, en medio de la desigualdad imperante, explicaciones favorables a los pobres, liberando a Dios de la calumnia de ser él causa de los sufrimientos; buscaré una filosofía y una teología de la historia que demuestren que las desgracias de los pobres se originan en mentes egoístas, y que la muerte de los pobres en el terremoto no viene de Dios sino de la irresponsabilidad y del robo de los que construyeron mal los edificios”. Este folleto, junto a los cuatro ya imprimidos, dice que esa inspiración no fue vana.

 

1)  NAVIDAD DE 1974 EN LA MANAGUA DE ANASTASIO SOMOZA

En diciembre de 1974, se dio la primera acción llamativa del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) en la Capital: la toma de la casa de Chema Castillo, en la que estaba reunido todo el gobierno de Somoza. La cosa iba en serio, decía la gente con cierta satisfacción. Empezaron las negociaciones. Mons. Miguel Obando y Bravo, arzobispo de Managua, hacía de mediador. Todo se terminó, después de unos días, con la liberación de los rehenes y con la salida de los guerrilleros hacia el aeropuerto, rumbo a Cuba.

Este hecho me introdujo a un primer conocimiento de lo que es una revolución social armada “en pleno desarrollo”. Para mientras, ya llevaba algo más de un año de estar en Nicaragua, había aprendido cómo y por qué había comenzado la cosa. En 1961, un grupo de universitarios nicaragüenses dejó los estudios para “ir a la montaña”, con el propósito de derrocar al régimen de Somoza; el cual a opinión de muchos se había vuelto insoportable. Incluso los empresarios empezaban a querer botar a Somoza porque, desde sus privilegios de poder absoluto, el General hacía competencia desleal a los negocios de los privados. Más tarde, eso me sirvió para ubicar las razones de los intentos, anteriores al FSLN, de derrocar a Somoza de forma violenta; venían de parte de este sector de los nicaragüenses. También, más tarde, me hizo entender la razón por la cual, a la vista de la victoria final del FSLN, este sector económicamente privilegiado se subió al tren de la revolución, y por qué después de unos meses de la victoria final se bajó del tren, al darse cuenta que el Gobierno revolucionario iba en serio.

 

2) ¿QUÉ HABRIAN HECHO USTEDES?

La revolución desde las montañas bajaba rápidamente a las ciudades. Nos interpelaba a cada uno con urgencia, obispos, curas y ciudadanos de todos los estratos. ¡Tomar o dejar! Hay que parcializarse: ni vivir se puede como neutrales; para los cristianos era cuestión de discernir si la revolución era de Dios o no; para el discernimiento había que ubicar con claridad el lugar moral de la revolución: si era justa o no, si de verdad era para liberar a los pobres, cuánto el evangelio reclamaba esta liberación; y, finalmente, si esta liberación era lícita alcanzarla con las armas.

Ciertos acontecimientos significativos ayudarán mucho al discernimiento de los lectores de este librito.

 

3) NOTICIAS DE CATACUMBAS

Los templos se habían vuelto lugares importantes para expresar las exigencias populares ante el Gobierno, de parte de los simpatizantes y colaboradores de la revolución sandinista. Cuando el Gobierno cerró los medios de comunicación adversos, a los párrocos se nos pidió que permitiéramos usar el ambón como “micrófono” para dar noticias. Según la hora de los varios Noticieros, los templos se llenaban de gente sedienta de saber lo que estaba ocurriendo a lo largo y ancho del país; especialmente las madres querían conocer los boletines de guerra. Yo aprovechaba también. Un día oí algo que me quedó bien grabado: el periodista anunciaba que se había formado una asociación de mujeres que colaborarían difundiendo el programa de la revolución. Lo que más se me quedó fue una frase: “¡Sabemos que cuando las mujeres entran en una lucha, esta llegará a ser ganada!”.

 

 4) GRUPO DE REFLEXIÓN

Éramos un grupito de Religiosos (as) y laicos, entre los cuales dos franciscanos, Fray Uriel Molina y un servidor, y cuatro jesuitas (dos de ellos, Armando López y Francisco Moreno, cinco años después morirán mártires, asesinados por el ejército salvadoreño, en la UCA de El Salvador). Rezábamos un poco, hacíamos el análisis coyuntural de la realidad “revolucionaria” y acordábamos escribir algo en los periódicos, para aportar luces que sirvieran a la gente y, eventualmente, en el ambiente eclesiástico. Entre teólogos eminentes latinoamericanos se empezaba a hablar de la teología de la liberación, gran parte de cuyos planteamientos compartíamos.

En ámbito pastoral, además de comunicar nuestras convicciones, que procurábamos iluminar con el evangelio y con la enseñanza de la Doctrina social de la Iglesia, encontramos un gran apoyo en las CEBs (Comunidades Eclesiales de Base). Las considerábamos una forma eficaz de impulsar y vivir el Reinado de Dios, reino de amor, justicia, paz, verdad y vida, y así contribuir a su construcción.

 

5) CANASTA DE FRUTAS MADURAS

Intenté convencer a los grupos parroquiales que, sin dejar su grupo, confluyeran en la CEB, porque ésta era la célula – base de la Iglesia. Se formó un buen grupo en mi parroquia, como en otras parroquias de Nicaragua. Cada sábado, por la tarde, nos reuníamos en la casa de alguno de los miembros, turnándonos. El anfitrión preparaba una breve lectura bíblica y hacía una oración de introducción a partir de la misma. A continuación, se leían las lecturas del domingo siguiente y se comentaban entre todos. A mí este comentario resultaba muy útil para centrar el mensaje de la homilía dominical.

Voy a contar lo que nos pasó un sábado. 

Era a mediados de septiembre de 1977, las lecturas eran del domingo XXV del tiempo ordinario, ciclo C. Ese sábado nos tocaba reunirnos en casa de doña Panchita. Resultó que doña Panchita había estado enferma las cuatro semanas anteriores. Al enfermarse me mandó pedir que le llevara la comunión todos los días; pero le contesté que todos los días yo no podía, que me comprometía a llevarle la comunión solo los sábados. Doña Panchita era una santa mujer, de las buenas de verdad, amada por todo el mundo; de vez en cuando, con mucha humildad y sencillez, nos contaba alguna visión que había tenido. Todos la escuchábamos con natural escepticismo, a pesar de la veneración que le teníamos.

El primer sábado que llegué con la comunión, me contó que había tenido una visión, no estaba durmiendo: había visto una canasta de frutas maduras. Preguntándome sobre qué significaría la visión, yo tiré a acertar y le dije que tal vez, por estar enferma, el Señor quería que comiera mucha fruta. Se conformó. Al segundo sábado me dijo que la visión se había repetido; lo nuevo fue que ella había claramente entendido que no se trataba de comer frutas, debía tener otro significado, decía ella. Decepcionado, me callé. Al tercer sábado, la tercera visión, y el cuarto sábado la cuarta visión: la misma canasta de frutas maduras. Yo estaba perdiendo mi escepticismo.

En ese cuarto sábado, nos tocaba la reunión en casa de doña Panchita. Ella se había levantado de la cama y lo primero que hizo fue contarnos eso de las cuatro visiones de la canasta de frutas maduras; preguntó a los hermanos qué significado podía tener aquello, pero nadie supo decir algo.  Nadie sabía de canastas bíblicas.

Pasamos entonces a la dinámica acostumbrada de la reunión. Doña Panchita pidió disculpa por no haber podido preparar la lectura bíblica antes de la oración porque había estado enferma todo el mes. Ella, como acostumbraba en ciertas ocasiones, haría su lectura abriendo la Biblia al azar y haría la oración en base a lo que saliera. Abre y lee el título de la página y se asusta. Hizo que una hermana leyera ese título: “Amós 8, cuarta visión, canasta de frutas maduras”. A todos se nos hizo la piel de gallina. Leímos el texto: “El Señor puso ante mis ojos una canasta de frutas maduras, y me dijo ¿Qué ves, Amós? Yo respondí: una canasta de frutas maduras. Yahvé me dijo: “También está maduro mi pueblo de Israel, el fin ha llegado; ya no le perdonaré más. Ese día habrá en el palacio lamentos en vez de alegres cantos. Serán tantos los muertos, que quedarán tendidos en cualquier parte. A ustedes me dirijo, explotadores del pobre, que quisieran hacer desaparecer a los humildes; y dicen: ¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva, para que podamos vender nuestro trigo? …Venderemos hasta el deshecho. Vamos a reducir la medida, aumentar el precio y falsear las balanzas. Ustedes juegan con la vida del pobre y del miserable tan solo por algún dinero, por un par de sandalias. Pero no, pues Yahvé jura que jamás ha de olvidar lo que ustedes hacen. Por eso la tierra ha temblado y están de duelo sus habitantes…en ese día, dice Yahvé, yo mandaré ponerse el sol en pleno medio día y las tinieblas se extenderán sobre la tierra en día claro. Cambiaré sus fiestas en velorio…haré que todo el mundo se vista de saco…ese día habrá tanto pesar como en los funerales de un hijo único; y el porvenir no será menos amargo. Llegará el día, dice Yahvé, en que mandaré al país hambre, mas no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la palabra de Yahvé…mas no la encontrarán” (Amós 8, 1 – 12). Esto parecía un reportaje periodístico detallado de lo que estaba aconteciendo en Nicaragua en esos meses decisivos de la revolución sandinista, las frutas habían madurado y ya tenían que caer al suelo.

Sigamos ahora el desarrollo de esa reunión sabática-

 Después del asombro colectivo, pasamos a la primera lectura del domingo XXV, del ciclo C.  Don Jorge tomó el leccionario y se preparaba a leer, cuando gritó ¡Fray Mauro! Nos asustamos. Es que esa primera lectura llevaba el encabezado de “Amós 8, cuarta visión, canasta de frutas maduras”. Señor, ¡qué es esto! Acabamos de leer el mensaje. Dije para mí mismo: sería interesante que la homilía de mañana fuera sobre esta experiencia de hoy; cómo Dios se preocupa por el pobre, y el mal uso que se hace de la riqueza tiene consecuencias dramáticas. Sin embargo, había que ver si el evangelio lo justificaría. Y sí, el evangelio lo consentía, siendo el del administrador previsor pero deshonesto en el manejo de la riqueza. Los ricos deben convencerse que los bienes no son de ellos, siendo solo administradores; de los bienes que producen pueden guardar para sí solo lo necesario para vivir y servir a los necesitados; aquellos que los producen en grandes cantidades deben hacerse amigos de los pobres, para que los acojan bien en el paraíso. ¡Que sean administradores previsores y honestos!

Ese domingo, pues, preparé bien y escribí la homilía y la leí desde el ambón, contando la visión de doña Panchita, con el respectivo mensaje. Al finalizar la Misa, se me acercó un conocido periodista que me pidió lo que yo había escrito, y el favor de publicarlo el lunes en La Prensa, que era el periódico más difundido entre los nicaragüenses. Así que el lunes siguiente, todo el mundo pudo leer lo que le había pasado a doña Panchita y a la CEB de la parroquia franciscana de la Centroamérica.

Nosotros estábamos claros que todas esas coincidencias no podían ser casuales sino causales, y la causa era el Espíritu que habla al pueblo, cuando este pone atención solidaria a la lucha de los pobres que se quieren liberar.

 

6) MIL DÓLARES

Algo bueno de Somoza. La ciudad de Managua hervía. Pequeños pero muchos fuegos que se propagaban como chispas en un cañaveral: los sandinistas tomándose los barrios, y marchas populares de todo tipo y por todos lados. También en la Colonia Centroamérica, los jóvenes organizaban marchas contra el Gobierno, y las marchas pasaban justo frente a la iglesia. A alguien se le ocurrió decir que los frailes iban al frente de esas marchas. Novedades, el periódico de Somoza, nos acusó públicamente de ser comunistas sublevadores. Reaccionamos denunciando formalmente de calumnia al periódico. El juez dictaminó que se retractara la calumnia en la misma página del periódico y, además, lo mejor, se nos indemnizara con mil dólares.

Por muchas razones, y también a raíz de este episodio, diez años después, cuando vine a vivir en Guatemala y conocí su realidad y la de El Salvador, pude pronunciar una sentencia: “Somoza era veinte veces menos inhumano que estas autoridades”. De hecho, en El Salvador y Guatemala ya había ocurrido el asesinato de decenas de mártires, entre miembros del clero, religiosos (as) y laicos catequistas, en cambio, en Nicaragua no hubo persecución violenta, ni en plena revolución.

 

7) REVOLUCION ARMADA ¿LEGÍTIMA?

Mientras tantos jóvenes luchaban en la montaña y tanta gente los apoyaba con varios medios, nuestro grupo de reflexión buscaba la justificación de tal modalidad de cambio: escuchando la gente común, consultando la Sagrada Escritura y buscando las luces del Magisterio. Las CEBs eran una mina preciosa para eso. Yahvé se reveló a Moisés como el liberador de su pueblo oprimido, liberador con medios eficaces: era cuestión de legítima defensa. Se nos ensanchó el corazón cuando alguien en el grupo nos leyó el n. 31 de la encíclica POPULORUM PROGRESSIO: “Como es sabido, la insurrección revolucionaria engendra nuevas injusticias, introduce nuevos desequilibrios y provoca nuevas ruinas, salvo en el caso de tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y dañase gravemente el bien común del país”. Pablo VI aplica a todo un pueblo agredido el principio moral universalmente reconocido de la legítima defensa. Legítima defensa personal, familiar, nacional y, ahora, también popular. El pueblo puede defenderse legítimamente de sus autoridades que lo oprimen sin remedio. Nuestro grupo pretendía ser más severo que el Papa, porque a las tres condiciones que hacen de la revolución armada el menor mal, como dice la Encíclica, añadimos dos más: que el proyecto revolucionario sea verdaderamente liberador y que tenga posibilidad concreta de éxito. El proyecto sandinista se estaba realizando con todas las condiciones.

El 2 de junio de 1979, faltando mes y medio a la victoria de la revolución, los obispos de Nicaragua escribían: “Declaramos el derecho del pueblo nicaragüense a la insurrección revolucionaria. Para ello, nos apoyamos en la fidelidad del Evangelio y en la doctrina tradicional de la Iglesia” (cf. Carta de los obispos, 17 de nov. De 1979).

 

8) LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION

En la reflexión teológica de nuestro grupo se avanzaba sobre el mismo binario de la teología de la liberación, llegando a la misma conclusión. Nos extrañaba y dolía constatar que en medio de gran parte del clero estas luces no se percibían, sea porque desconocida y más todavía por aversión ideológica. Habrá que llegar al 1986, cuando el papa Juan Pablo II escribió con las siguientes palabras a los obispos de Brasil, después de la “Visita ad limina”: “Estamos convencidos de que la teología de la liberación es no solo oportuna sino útil y necesaria. Dicha teología debe constituir una nueva etapa de aquella reflexión teológica iniciada con la tradición apostólica y continuada con los grandes Padres y Doctores, con el Magisterio ordinario y extraordinario, y con el rico patrimonio de la doctrina social de la Iglesia, expresada en documentos que van desde la Rerum Novarum a la Laborem excercens” (9 de abril de 1986).

Es de estos años (2014) el reconocimiento oficial de la Teología de la liberación de parte de toda la Iglesia, con el libro sobre la teología de la liberación escrito como coautores por Gustavo Gutiérrez y el cardenal Müller, Prefecto de la Congregación por la doctrina de la fe. ¡Mejor tarde que nunca! Puedo confesar que una de las pocas cosas que me han hecho sufrir en cuarenta y tres años de estar en Centroamérica ha sido la dureza de cerviz y de corazón con la cual el mundo eclesiástico adversa cosas tan evidentes; mientras millones de pobres sufren y mueren a manos de opresores y abusadores. Demasiadas veces se me ha asomado a la mente la parábola del buen samaritano, representando a muchos eclesiásticos aquel sacerdote y aquel levita.  En Italia, adonde yo regresaba cada dos años desde Centroamérica, los guerrilleros de Nicaragua eran considerados con desprecio entre gente de Iglesia, como si fueran muchachos que no queriendo trabajar se divertían a disparar metralleta. Yo ¡mejor me callaba!

Mientras tanto, en Nicaragua, los jóvenes morían por legítima defensa y los sacerdotes que legitimaban la revolución queriendo socorrer al herido junto al camino eran alejados del País.

 

9) EL IMPERIO DEL NORTE

Con la revolución sandinista, estaba hecho un tigre enjaulado. No le cabía en la cabeza cómo un pueblo pobre e insignificante pudiera desafiar al imperio, resistiéndose a ser su patio trasero. Se puede imaginar todo lo que el imperio hubiese querido hacer, en los años 70s. Las intentó todas; lo que le podía salir bien ante la opinión mundial era el de azuzar a los Países del trifinio: El Salvador, Guatemala y Honduras, para que se unieran declarando guerra a Nicaragua. El Imperio proporcionaría todo el apoyo que fuera necesario: estrategia militar, recursos en dinero, armas y “consejeros”.  Lo mismo que acababa de hacer con la invasión de la isla de Grenada, en El Caribe. Seguirá intentándolo también después de la victoria sandinista del 19 de julio de 1979, armando a los Contras (ejército integrado por antiguos soldados de Somoza, que buscaban regresar y neutralizar las conquistas sandinistas en favor del pueblo) y minando los puertos del pobre país. Hasta que todos los países de Centroamérica, con la solidaridad internacional (Isla de Contadora, Grupo de apoyo, Esquipulas I y II), se fueron disociando del “sueño estadounidense”. Un signo de los tiempos. Tal vez, el golpe más duro para esa política de prepotencia será la futura condena de la HAYA (el tribunal de la ONU).  El 27 de junio de 1986, la HAYA, a una denuncia de agresión que Nicaragua había interpuesto, responde con la sentencia condenatoria contra E.U., en los siguientes términos: “La Corte de la Haya rechaza la justificación de auto defensa colectiva presentada por los E. U. en relación a las actividades militares y para militares contra el Nicaragua y en el mismo suelo nicaragüense, objeto de esta controversia. Decide que E.U., armando, equipando y sosteniendo las fuerzas de la CONTRA, … atacando el territorio nicaragüense…poniendo minas en las aguas internas y territoriales de la República de Nicaragua durante los primeros meses del 1984, DECIDE que E.U. ha violado el Derecho internacional y tiene la obligación inmediata de cesar y de abstenerse de todas aquellas acciones que puedan constituir violación al Derecho Internacional. DECIDE también que E.U. tiene la obligación de indemnizar la República de Nicaragua”.

El día siguiente de conocerse la sentencia, lejos de decidir indemnizar a Nicaragua, el Congreso estadounidense declara incompetente el Tribunal de la Haya y asigna la cantidad de cien millones de dólares más, para continuar la guerra contra el pobre país. ¡De veras que la soberbia es mala consejera! Bien lo dijo un experto de Harvard cuando se le hizo la siguiente pregunta: “Reagan ha dicho que la sentencia de la HAYA son papeles sin importancia, usted ¿qué piensa?”.  He aquí la respuesta: “La justicia tiene su rumbo, y no es el rumbo de Reagan”.

“Te excomulgan los niños, los poétas,

los pobres de la tierra, Reagan.

Diré a tu pueblo que limpie de una vez

tus botas de cow boy.

La estrella de Sandino

te espía desde la montaña,

la mentira que te esfuerzas

de dar al mundo (y al Papa)

es la droga más grande…

Puedes tenerlo todo,

pero te falta el Dios de Jesucristo,

a quien otro imperio mató.

Juro por la sangre de América Latina

que tú serás el último (grotesco) emperador”.

(Líneas entresacadas del poema

“Ode a Reagan”, de Mons. Casaldáliga).

 

10) LOS POBRES, DESTINATARIOS Y PROTAGONISTAS

“Vine para anunciar la buena noticia a los pobres” (Lc. 4, 16). Los pobres son y deben ser los primeros destinatarios de todo lo de Dios. Así pensó Jesús después de haber pasado con ellos 18 años en el taller y en los campos de Nazaret, entre los cuales forjó su personalidad y su vocación. Allí, encalleció sus manos, compartió sus angustias y discernió el proyecto de humanidad que, desde el primer comentario profético en la sinagoga de Nazaret, emprendió solo y, más tarde, junto a los doce apóstoles, y pronto, con la Iglesia que el Espíritu Santo iba formando, para toda la humanidad. Estamos en esto, debemos estar en esto, so pena de extraviarnos del camino cristiano. Nos salvamos en la medida que nos adhiramos a la persona de Jesús y nos solidaricemos con los pobres. Este es el verdadero motivo de mi sentir positivo sobre la revolución nicaragüense. Durante la lucha, me solidaricé con el ideal y, después, con la concretización del mismo. En futuro, el pueblo seguirá siendo el protagonista de sus gustos políticos, sin embargo, lo podrá hacer en base a que ha podido conocer la alternativa ideológica y política, muy diferente de la única que se le había impuesto hasta hora, desde el poder conservador, liberal y neoliberal, estructuralmente favorable a las clases de poder y de privilegio.

Esto es un paso poderoso hacia la verdad y, por tanto, siendo un bien, hacia la verdadera libertad y el verdadero amor: porque el amor puede ser auténtico solo en la libertad integral.

Cristo es el verdadero libertador, empezando su plan desde los pobres. El que libera a los pobres por amor y da la vida por la defensa de sus derechos fundamentales es mártir “in odium fidei”, en odio a la fe, es mártir del evangelio de Cristo. Lo que durante la revolución queríamos gritarles a los calumniadores de los pobres nicaragüenses, Papa Francisco lo proclamó para toda la Iglesia, en ocasión de la beatificación de Mons. Romero, el 23 de mayo de 2015.

 

11) UN “VALIENTE” MIEDOSO!

Debía ser el año 1977. La guerra en las ciudades iba y venía. Yo siempre le he tenido miedo a los bombazos; hasta las castañuelas de la gritería de la Purísima me daban sobresaltos. Una noche se desataron los gatillos de todas las metralletas que había en Managua, disparando en todas las direcciones, en medio de las casas de la Centroamérica. Me escondí en una especie de sótano que teníamos en el convento y empecé a rezar, más por nervios que por devoción. Era la primera experiencia de balacera feroz: era el ejército que quería sacar a los combatientes sandinistas que se habían infiltrado en la Colonia. En los últimos años de la segunda guerra mundial, en Italia, había visto pasar sobre mi cabeza, cientos de bombarderos que iban a bombardear las ciudades cercanas, pero volaban muy alto y para mí era más bien un espectáculo. Pero estas balas las imaginaba cruzar toda calle, meterse en los recovecos de las casas, hasta llegar a mi sótano. Luego me dijeron que la balacera había dilatado una media hora, pero a mí me pareció que habían estado disparando toda la noche. Lo bonito sucedió la mañana siguiente. Pensé que era mi deber ir a socorrer los heridos, ungir con los santos óleos a los moribundos y hacer oración junto a los muertos, que según mi percepción tenían que ser decenas. Iba con hábito franciscano. Para mi alegría y alivio, no hubo muertos ni heridos. Solo encontré los Guardias de Somoza quienes me dijeron con tono brusco qué estaba haciendo por allí. Me dio un poco de pena cuando la gente, muy aliviada y admirada por mi salida temprana, empezó a hablar de mi valentía. Es que no habían oído cómo batían mis dientes la noche anterior.

Desdichadamente, el resultado de las balaceras revolucionarias en todo el país no era así de incruento. Al menos, una tercera parte de los que se metían a la lucha armada de la revolución morían en combate: decenas de miles de jóvenes. No se puede no lamentar también la muerte de los soldados que daban su vida por defender de buena fe a la patria. ¡Que el Señor los tenga a todos en su paz!

 

12) ¡EL GOLAZO DE LA IDEOLOGÍA!

Los amigos del norte de América, en los años setentas, empezaron a bombardear al mundo con eslóganes tendientes a convencer que las ideologías son malas. En esta propaganda, los eclesiásticos se tiraban de cabeza, creyendo dar gloria a Dios; porque el mensaje subliminal era que “las ideologías” son el comunismo. Para eso no escatimaban esfuerzos de ningún tipo, privilegiando los temas devocionales cristianos. Hasta inventaron las apariciones de una “Virgen de la rosa”, que se aparecía en Nueva York y daba mensajes anticomunistas.

Pero no. La ideología es un paso necesario en el pensamiento de una persona que quiera influir en lo social y quiera llegar a concretizar su visión social del mundo. En la III Asamblea, en Puebla – México (1980), los Obispos latino americanos dieron de la ideología la siguiente definición: “Entre las múltiples definiciones, llamamos aquí ideología a toda concepción que ofrezca una visión de los distintos aspectos de la vida, desde el ángulo de un grupo determinado de la sociedad. La ideología manifiesta las aspiraciones de ese grupo, llama a cierta solidaridad y combatividad y funda su legitimación en valores específicos…Una ideología será, pues, legítima si los intereses que defienden lo son y si respecta los derechos fundamentales de los demás grupos de la nación. En este sentido positivo, las ideologías aparecen como necesarias para el quehacer social, en cuanto son mediaciones para la acción” (Puebla, 535).

Ahora bien, los derechos básicos de los pobres son primarios, según Jesús, y pueden ser concretados solamente con la mediación de una ideología. Es de esta mediación que los “predicadores anti-ideológicos” quisieran privar a los pobres, para que no hagan realidad sus legítimos derechos. El truco es evidente, que quede una única ideología: la de ellos, la del neo liberalismo, la de los poderosos empobrecedores. Pero, como la verdad es Cristo (cf. Lc. 4, 16), nadie la puede detener. Es así como con la mediación de su ideología, el sandinismo conquistó la liberación en Nicaragua y, con ella, los derechos básicos de los pobres y de los que se solidarizan con ellos. La doctrina social de la Iglesia inspira cualquier ideología liberadora (cf. Puebla, 538).

Con todo y eso, el golazo los anti-ideológicos lo han metido en la mente de los incautos, y los hinchas de lo mundano, entre los cuales hay muchos eclesiásticos, siguen aplaudiendo. Hay que esperar que el árbitro divino ayude a anular pronto este gol, metido a fuerza de mentiras y calumnias.

 

13) “RETIRO” DE ASALTO

Esos días en Managua se salía muy poco a la calle, solo por pura necesidad. De boca en boca llegó a nuestro oído que Edén Pastora, el Comandante Zero, había tomado de asalto el palacio de Gobierno con muchísima gente dentro. Afortunadamente, creo que no hubo muertos. Lo interesante de este asalto fue cómo fue preparado. Un grupo de guerrilleros disfrazados de seminaristas, con hábito y todo, se fueron a hacer un “Retiro” de varios días en una casa cercana al palacio; y de allí planearon el asalto. Un retiro-mentira, que, en realidad según la moral, no fue mentira. Porque, mentira es “esconder la verdad a quien tiene derecho de saberla”; pero ¿Quién tenía derecho de saber la verdad de esos “seminaristas”?

 

14) “HE VENIDO A TRAER LA GUERRA”

La verdad no admite contradicción; dos personas que se adhieren a dos cosas fundamentales y opuestas no pueden vivir de acuerdo, habrá guerra: entre el padre y el hijo, la madre y la hija, la nuera y la suegra (cf. Mt. 10, 34), mucho más entre una clase social y otra. A nosotros que apoyábamos los ideales de la revolución sandinista nos acusaban de dividir la sociedad, de propiciar el odio de clase. Nada de eso. La sociedad ya estaba dividida: la clase de los poderosos y los acomodados contra la clase de los desposeídos; entre los que lo tenían todo y de sobra contra los que no tenían ni para sobre vivir, mucho menos para ir a la escuela o al hospital. La guerra ya estaba; la visibilidad y el dramatismo del conflicto está a cargo de aquellos que se oponen a los derechos básicos de los pobres (cf. Encíclica Populorum progressio, 31). Y ¡no se trata de odio sino de justicia! Y la justicia es el primer acto de caridad, hacia los pobres, que de otra manera seguirían sufriendo y muriendo; y caridad también hacia los mismos responsables de la injusticia para que se conviertan y vivan y dejen vivir en paz, sin seguir cargando su conciencia de pecados “mortales”.  Algunas autoridades eclesiásticas pretendían que dejáramos de apoyar las organizaciones populares, que sostenían la revolución. Pero, desobedecimos en conciencia: el evangelio no nos permitía dejar botado al herido junto al camino. Diez años después, Juan Pablo II escribirá lo siguiente: “Signos positivos del mundo contemporáneo son la creciente conciencia de solidaridad de los pobres entre sí, así como también sus iniciativas de mutuo apoyo y su afirmación pública en el escenario social, no recurriendo a la violencia (yo añado: la legítima defensa puede y a veces debe ser violenta – cf. Gaudium et Spes 78, 4 –  pero eso no es verdadera violencia sino legítima defensa) más presentando sus carencias y sus derechos frente a la ineficiencia o la corrupción de los poderes públicos. La Iglesia, en virtud de su compromiso evangélico, se siente llevada a estar junto a esas multitudes pobres, a discernir sus justas reclamaciones, y a ayudar a hacerlas realidad, sin perder de vista el bien de los grupos en función del bien común” (Encíclica Sollicitudo rei socialis, 39).

 

15) PUEDE QUE ME MATEN ¿Y QUÉ?

En una de las tantas tomas de templos como elemento de protesta generalizada, Fray Uriel Molina y los frailes del barrio El Riguero, ocupados en otro asunto urgente, me pidieron acompañar a los muchachos ocupantes del templo, por el peligro que el ejército entrara e hiciera daño a los jóvenes. Con el hábito franciscano puesto, me planté firme en medio de la puerta grande; es que, a unos centenares de metros, en el aire, ensordecían los motores de un helicóptero militar, con la boca grande del cañón orientada hacia la puerta grande. Yo permanecía impertérrito en medio de ella. Ahora, bromeando, digo que me sentía como David frente a Goliat.  Sin embargo, pensé algo muy serio. En esos minutos que enfrenté a la boca del cañón sentí un gran coraje. Pensaba: “puede que el cañón dispare de un momento a otro y me haga añicos. Siento miedo, pero vale la pena todo esto. ¡Cuántos pobres mueren por mil causas; los opresores se organizan cada vez más para apretar la soga al cuello de los niños, los ancianos, los enfermos por falta de medicina, ¡porque son demasiado caras! No hay de otra, ¡Venga lo que venga!”. Incluso, como en las películas del Far West, casi le grité al cañón: “¡dispara, cobarde!”. Supongo que los guerrilleros han sentido esto con mucha más intensidad.

El helicóptero se fue sin disparar. Me sentí mejor. Pero, comprendí algo importante. Comprendí el amor arrollador de la madre cuando carga el niño en los brazos: lo lleva a la emergencia.  Que nadie se le interponga. Es un tigre. Y eso por amor, no odia a nadie, solo lleva una sobre carga de amor. Y si alguien se le interpone, le grita; tampoco es por odio sino por una sobre carga de indignación, que también es amor. Me viene espontáneo a la mente el pasaje evangélico que relata las andanadas de invectivas de Jesús contra los fariseos. Nada de odio; indignación pura; por amor de todos los que necesitan entender la verdad. Porque solo la verdad libera; la mentira enreda: a uno, a las víctimas, a los victimarios y a todo mundo (cf. Jn. 8, 32). Ese día entendí también un poco más la psicología del mártir. El, tanto está compenetrado del espíritu de Jesús y de su proyecto de humanidad que todo lo demás cuenta mucho menos, incluso su vida. ¡Su esperanza está llena de inmortalidad! Hoy, sin titubeos, decimos que esta psicología martirial invade toda persona que vive y lucha por la justicia y la solidaridad, porque el Espíritu de amor es el mismo.

Me alegré ese día en el Barrio EL Riguero por descubrir en mí también un talante de profeta; ¡“profetita”!, pues.

 

16) Y ME SALIÓ UNA PROFECÍA

Esto no es tan serio. 1979, febrero. Tenía que viajar a Guatemala, adonde me habían enviado para ayudar en la formación de los pos novicios, en San Buenaventura, zona 12 de la capital. La revolución estaba como la “fruta madura” de doña Panchita, el régimen de Somoza no daba más. Pero, ¿Cómo serán los últimos estertores? Algunos “devotos y devotas” de la Colonia Centroamérica me acompañaron al aeropuerto de Managua y se lamentaban “como se llora por la muerte de un hijo único”. Para consolarlos y consolarme, saqué el boleto y profeticé: “No lloren; tengo el boleto de ida y vuelta; les aseguro que dentro de siete meses nos veremos aquí celebrando el triunfo de la revolución”. Era inicio de febrero, el 10 de agosto estaba de regreso, viajando junto a los jóvenes frailes nicaragüenses que estaban conmigo en el Seminario de San Buenaventura. Celebramos la victoria en Nicaragua. ¿Después de cuántos meses? ¡Profetita loco! Es que cuando uno está tan adentro de la realidad, rápido saca todas las coordinadas y encuentra el punto. De allí, los profetas bíblicos. Es como una madre, que conoce al hijo tan bien que le descubre fácil lo que anda en el corazón. Simplemente, yo intuía que Somoza no podía aguantar más, 6 meses me parecían pocos y 8 me parecían demasiado.

 

17) DISPARAR COMO LLORANDO

Una de las tareas más ingratas para un Cura cruzando una revolución es aconsejar a los combatientes en legítima defensa: propia, de los hijos y de la patria. Los jóvenes, especialmente en el combate contra los CONTRAS (ejército de antiguos guardias somocistas, organizados y armados por el Imperio, en Honduras), venían a hacer bendecir la medalla de la Virgen que su mamá les había recomendado llevar en la guerra. Muchos también se confesaban y me pedían consejo cómo comportarse en la batalla. Les decía lo que había aprendido en el estudio de la moral sobre la legítima defensa. La premisa era que hicieran entrar en su corazón la compasión por los soldados del ejército de Somoza, porque ellos también eran víctimas de tantas cosas. A continuación, algunas actitudes concretas: si se dan las circunstancias favorables, hay que pedir al enemigo que se rinda. Si lo hace, tomarlo prisionero y tratarlo con el respeto que merece toda persona; si no se rendía y avanzaba de forma agresiva y amenazadora; entonces no quedaba más que disparar eficazmente, pero casi llorando. Tenía que emplear bastante tiempo para hacer entender esto. Disparar a matar no con odio como quien quiere destruir al otro, sino como quien no tiene otra opción y tiene en la mente y en el corazón la vida propia, de sus seres queridos y de todo un pueblo injustamente agredido. La voluntad del ser humano, especialmente del cristiano, debe siempre estar en el bien, en la vida. Muchos de esos jóvenes se iban más serenos. Muchos regresarían en un ataúd. El Señor, que comprende la complejidad de las situaciones humanas los tenga a todos en su paz: los soldados de Somoza y los sandinistas.

 

18) GOZAR POR EL “EFECTO SECUTO”

 En la confesión, tuve también que explicar muchas veces la página de moral, muy complicada por cierto, que trata del tema de gozar por el “efecto secuto”. Traducido al español: gozar por las consecuencias positivas de un hecho negativo: gozar no por el hecho en sí sino por sus consecuencias positivas. Por ejemplo, si en una aldea, hay un hombre que es el terror de todo mundo, especialmente de las muchachas; pasa el día asaltando, amenazando y cometiendo los crímenes que se le antojan. Llega la policía y en un intercambio de disparos mata al delincuente. Todos se alegran. Los cristianos se van a confesar porque “gocé por la muerte del fulano”. Yo Confesor respondo: “yo también”, y explico esta página de la moral. La gente comprende y queda en paz. Es que la alegría no debe ser porque ese hombre ha muerto sino porque “ya no va a haber zozobra en el pueblo, ya las niñas no van a ser violadas y tantos padres quedarán tranquilos”. Esto es gozar por las consecuencias positivas. Y esto es bueno, es cristiano. El reto, en estos casos, es que de veras uno se alegre por las buenas consecuencias y no por venganza. Si ese hombre se hubiese convertido, nadie tendría derecho ya de quitarle la vida ni nadie tendría que alegrarse por si alguien se la quitara.

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***** ¡VICTORIA REVOLUCIONARIA! – 19 DE JULIO DE 1979! *****

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Yo estaba en Guatemala, en el Seminario de San Buenaventura, de los frailes estudiantes de filosofía. Hice fiesta junto a ellos. Con el grupito de los nicaragüenses programamos el viaje de ida y vuelta a Nicaragua para celebrar “en el lugar de los hechos”. En adelante, con más facilidad veremos a esta sociedad y actuaremos en ella desde el ángulo visual de los pobres sociológicos. Si la opción preferencial por los pobres es divina y ciertamente lo es (cf. Mensaje CELAM, 1999), entonces, los pobres sociológicos están en primera fila para poder obtener el título de “pobres de espíritu”. De ellos es el Reino de los cielos, y de los que se solidarizan con ellos.

Llegamos, gozamos y regresamos a Guatemala.

El mismo día de la victoria, se constituye en Nicaragua un gobierno de unidad nacional, que incluye también representantes de la burguesía contraria a la dictadura de Somoza, y tres sacerdotes Religiosos que creían en la legitimidad de la lucha de liberación del pueblo nicaragüense (hablaremos de ellos más adelante).

El pequeño pueblo nicaragüense ha pagado su liberación con cincuenta mil muertos, sobre 3 millones de habitantes.

“¡Y tú, pequeña Nicaragua,

no eres la menor de mis ciudades

porque de ti ha nacido mi hija, la libertad,

mi hijo, el hombre nuevo!”.

(Mons. Pedro Casaldáliga, obispo de Araguaia, Mato Groso, Brasil).

La algarabía del pueblo nicaragüense, aquí en Guatemala, la hemos podido ver en las fotos de un periódico clandestino.  “Al ir iban llorando, llevando las semillas; al volver vuelven cantando trayendo sus gavillas” (Salmo 126, 6).

Desde hoy, empieza para ellos el enorme trabajo de restauración secular del pueblo. La ubicación de las prioridades, el pobre presupuesto para hacer frente a las necesidades básicas, el mejor aprovechamiento de la ayuda solidaria extranjera; la organización del Gobierno, las relaciones diplomáticas con el mundo y las naciones hostiles de Centroamérica. Los retos son inmensos pero las reacciones positivas de muchas naciones del mundo son alentadoras. Y ¡Se aprende el camino al andar!

 

*1 – ¡CANTA QUE TE PASA!

En mi pueblo se dice así para fugar las tristezas de la vida; pero no para eso cantaban Carlos Mejía Godoy y su conjunto, durante la revolución. Era un canto de energía luchadora, con la mente vuelta hacia el Señor y los pobres. La Revolución nicaragüense ha sido la única revolución hecha por cristianos y con inspiración cristiana.

Estos cantos son dirigidos al Jesús del silencio, de los 18 años pasados en el taller y en los campos de Nazaret, para ganar el pan de cada día con el sudor de su frente. Manos encallecidas las de Jesús obrero y campesino; que supieron del compartimiento de las angustias de los compañeros, contadas con lágrimas: el niño que se murió por falta de medicina, la hija violada por los soldados romanos.

Dos mil años de predicación cristiana y un gran silencio sobre estos diez y ocho años de la vida de Jesús. Probablemente fueron los años más importantes, por ser el tiempo cuando Jesús aprendió las virtudes más significativas y tomó las decisiones definitivas. La predicación del Cristo humano se agotaba en las laceraciones de los clavos, sin aplicación casi al dolor de los pobres. Los misterios silenciosos olvidados (cf. Mi página web: fraymauro.com, Librito n. 4) por superficialidad y a veces por ideología, la que ve el mundo desde el ángulo visual de los acomodados. Y también, por una teología monofisita, de un Cristo solamente divino.

—Los cantos de Carlos Mejía Godoy nos dan un Cristo total, verdadero, ortodoxo. Con su música llena de ritmo y sentimiento, de sentido y energía, Carlos da aliento y nutre la mente y el corazón de quienes están obligados a sufrir y a luchar por la dignidad:

“Vos sos el Dios de los pobres el Dios humano y sencillo, el Dios que suda en la calle el Dios de rostro curtido; por eso es que te hablo yo, así como habla mi pueblo porque sos el Dios obrero, el Cristo trabajador.”

“Vos vas de la mano con mi gente, luchas en el campo y la ciudad, haces fila allá en el campamento, para que te paguen tu jornal”.

—De la comunión se dice que no es un rito vacío; es lleno de significado místico, comunión entre Dios y los humanos, pero también de los seres humanos entre sí. Si la presencia en la Misa no desemboca en una solidaridad de las necesidades de los hermanos y hermanas que sufren, entonces esa presencia se llena de inutilidad.

“En El, por El y para El todo ha sido creado”; así que cuando se habla de comunión, no hay que dejar afuera la creación; ella tiene derecho a participar en nuestro canto también; sobre todo, cuando se asocia a las necesidades de los pobres:

“Vamos a la milpa, a la milpa del Señor, Jesucristo invita a su cosecha de amor. Brillan los maizales a la luz del sol, vamos a la milpa de la comunión”.

“Los pescaditos del lago nos quieren acompañar y brincan alborozados como encalichados de fraternidad. Laguneros y robalos, el guapote y el Gaspar; hasta las sardinas parecen cantar: vamos a la milpa. La comunión no es un rito, es comulgar con la lucha de la Comunidad. Es decir: yo soy cristiano y conmigo, hermano, vos podés contar”.

—Recitamos a menudo el Padre nuestro, pidiendo que en la tierra se haga el Reino de Dios; sin embargo, es como si se tratara de un Reino ajeno a los sufrimientos de los pobres, un reino dulzón. Como si los clavos de la cruz hicieran parte de un teatro ya escrito, del cual Jesús tenía que jugar el papel indoloro del protagonista. Entonces, a menudo así consideramos los sufrimientos de los demás, un espectáculo que casi no nos toca:

“Vos sos el destazado en la cruz, que has vencido la maldad del mundo denunciando al injusto opresor, levantando del polvo a los pobres.

Ayúdanos a no desmayar, y a luchar para que venga tu Reino”.

 

—En una desafortunada y frecuente lógica eclesiástica, los cantos de Carlos Mejía Godoy fueron prohibidos dentro de las iglesias.

Sin embargo, la fuerza del pueblo cristiano pronto venció la prohibición.

Cantando, pasa también la amargura de estas prohibiciones.

 

*2 –  LOS REYES MAGOS

“Vienen del norte y del sur, traen regalos” (Is. 60, 1ss).  No podía no entusiasmarse uno al ver cuántos visitantes llegaban a Nicaragua en esos meses de pos revolución. Algunos venían por la curiosidad de observar a un pueblo recién “revolucionado”. Otros querían saber cómo habría podido ocurrir eso. Nosotros mismos que trabajábamos en Nicaragua necesitábamos aclararnos y profundizar. Fuego cruzado de preguntas y respuestas. Fray Uriel Molina, con gran acierto, armó una especie de casa- taller, el Centro Valdivieso, para procesar y asimilar. Se trataba de apurar una reflexión caliente, que percibíamos como un servicio para la sociedad mundial y eclesial. Se tenía la impresión que el obispo Mons. Casaldáliga, Leonardo Boff, Gustavo Gutiérrez, Frei Betto y tantos otros venían para aprender una lección magistral y práctica sobre teología de la liberación. Tenían gran curiosidad por observar, desde la teología, una revolución que por primera vez se había hecho con inspiración cristiana: al inicio, durante y al final. He leído que, en la Revolución francesa, la guillotina trabajó para ajusticiar a miles, diariamente. En Nicaragua, los ajusticiados se pudieron contar con los dedos de una mano. Al piloto estadunidense del que los sandinistas habían abatido el avión-bombardero lo dejaron libre.

Volviendo al fenómeno de los numerosos visitantes de esos días, muchos de ellos venían a mostrar su solidaridad, de todas las formas: en dinero, con espectáculos artísticos; recuerdo a un anciano español que se dejó venir con todos los utensilios para curtir cuero (este era su trabajo), con el propósito de quedarse en Nicaragua hasta el fin de su vida. A propósito de este anciano español, hubo muchos que tanto se identificaban con la revolución nicaragüense que llegaban a sentir ahora esa inmensa alegría que había sido frustrada cuando la revolución en su país abortó.

*3 –  LOS SACERDOTES MINISTROS

 La desproporción entre los compromisos de la revolución y la escasez de medios adecuados creaba, en los primeros años, una situación de excepcionalidad. Fue cuando se hizo urgente el servicio de suplencia de algunos sacerdotes y Religiosos en el Gobierno sandinista. Tres sacerdotes sintieron ese grito de socorro como una actualización de su vocación a propagar el reinado de Dios en la pequeña y pobre porción de Nicaragua revolucionaria. Desde el inicio del camino del gobierno sandinista, tres sacerdotes Religiosos (Maryknoll, monje, jesuita) aceptaron los encargos de Ministro del Exterior, de la Cultura y de la Instrucción. Tres buenos sacerdotes, quienes lloraron cuando se les prohibió celebrar los sacramentos. Otros sacerdotes, Religiosos y Religiosas apoyaron con otros servicios técnicos. Un año después, en plena cruzada de alfabetización, los obispos de Nicaragua consideraron terminada la excepcionalidad y por lo tanto la suplencia de los sacerdotes al gobierno. Hubo intercambio de cartas entre sacerdotes en el gobierno y los obispos; además, hubo un debate generalizado a nivel de las varias instancias y sectores populares sobre el tema. La opinión pública, en general, sostenía que la excepcionalidad seguía y se seguía necesitando el soporte de los sacerdotes en el gobierno. Siguió año y medio de tregua. Hasta que al final del 1982, The New York Times revelaba que el Papa Juan Pablo II hacía saber que su visita del año siguiente a Nicaragua estaba condicionada a la salida del Gobierno de los sacerdotes. Vuelve el intercambio de cartas, sin poder llegar nunca a un diálogo abierto, constructivo, objetivo, profundo y teológico. Palabras de comprensión solo se escucharon de los Cardenales Casaroli y Pironio. Afortunadamente, Juan Pablo II visitó igualmente a Nicaragua. A su llegada al aeropuerto, ha quedado famoso el gesto de regaño que hizo a Ernesto Cardenal, que se había arrodillado para recibir la bendición. Los tres sacerdotes fueron suspendidos “a divinis”, es decir, del ejercicio del sacerdocio.

 

*4 –  TRES BUENOS SACERDOTES

–Ernesto Cardenal, Ministro de Cultura. Nace en Granada, Nicaragua, en 1925. Llegará a ser postulado a candidato para premio Nobel de literatura. A los 7 años ya escribe versos. Después de haber conseguido títulos en varias Universidades, de México y de Estados Unidos, en 1956 tiene una fuerte experiencia de conversión religiosa y se hace monje. Entra en el Monasterio, en E.U., donde tiene como maestro y amigo a Thomas Merton. En 1966 funda un monasterio en la isla de Solentiname, lago de Granada, Nicaragua. Después de visitar Cuba en 1970, su horizonte será la visión revolucionaria de Nicaragua.

“Ernesto, le preguntan a menudo, ¿Por qué aceptaste ser un ministro político?”. He aquí varias respuestas. “Para mí es una cruz ser Ministro. No soy político, soy monje, revolucionario, poeta y servidor del pueblo. Esto lo aprendí del evangelio. Cristo me ha puesto aquí para compartir la Cultura. Lo que hice en Solentiname, ahora lo hago en grande. Ofrezco a Dios tantos viajes y recepciones oficiales, que no me gustan. Yo obedezco a la voluntad de Dios y no desobedeceré nunca a la Iglesia. Como Ministro, debo cargar cada día una cruz”.

–Fernando Cardenal, jesuita, hermano de Ernesto, nace también en Granada, en 1934. Después de varias experiencias de estudio y de docencia, en 1973 funda el Movimiento cristiano revolucionario. En 1976, funda la Comisión nicaragüense de Derechos humanos-

He aquí algunas declaraciones como Ministro: “Soy sacerdote por siempre, comprometido en favor de mi pueblo hasta la muerte. Ahora me preocupa aquel infierno que para millones de hermanos es la miseria. La Cruzada de alfabetización (que él mismo dirigió) es en la línea de las obras de misericordia. En Medellín, entre los pobres, entendí que Dios no es neutral y juré vivir por su liberación. En el FSLN vi al Buen Samaritano que se ocupaba del Nicaragua herido. Siendo Ministro, no se trata de participar al poder sino hacer que los pobres tengan poder. Me dolió verme privado de la celebración de la Misa. Todo lo que va contra el compromiso por los pobres va contra la Voluntad de Dios y es pecado. No necesito bendecir la revolución, ella se legitima por su coherencia con el Evangelio. Después de haber vivido con los unos y los otros, me pregunto ¿Quiénes son los ateos? ¡Cristo es la motivación fundamental de todo lo que hago desde hace treinta años! La lucha junto al Frente sandinista me ha hecho vivir con mayor radicalidad el evangelio. Oro todos los días de mi vida y en la oración he tomado las decisiones más importantes de mi vida”.

–Miguel D’Escoto nace en Hollywood, California, en 1933, de padres nicaragüenses, que pronto vuelven con él a Nicaragua. A los 14 años vuelve a E.U. para hacer estudio en varias Universidades. Entra a la vida religiosa en 1956 y es ordenado sacerdote en 1962. En Chile, Brasil y México trabaja entre los marginados; funda para ellos el Instituto nacional para marginados, y de investigación social. En 1973, vuelto a Nicaragua, crea y preside “La Fundación nicaragüense para el desarrollo comunitario integral”. He aquí algunas declaraciones suyas como Ministro: “Soy esencialmente misionero; viajo por la causa de la paz y la justicia de mi pueblo. En este trabajo se me presentan ocasiones para hablar de Dios, como sacerdote misionero. Desde hace mucho tiempo, tengo sólidos hábitos de oración. A los 13 años, me llamaban comunista porque sufría por la miseria de la gente. Me perseguía el pensamiento de ser sacerdote para ayudar a transformar a mi país. Desde cuando empecé, nunca me pasó por la mente abandonar mi vocación. Un día, la comprensión y la experiencia de la cruz se volvieron para mí la cosa principal. La participación a la lucha de mi pueblo fue para mí una experiencia religiosa muy profunda. La fidelidad a Cristo y el amor a mi pueblo forman el mismo ideal. No soy totalmente feliz, pero gozo de una grande paz y me siento libre ante la muerte”.

 

*5 – LOS OBISPOS DE NICARAGUA

Tres meses después de la victoria, hablan los obispos a todo el pueblo nicaragüense.

“Queremos comenzar con una palabra sobre los logros del proceso revolucionario que nos llevan a:

  1. Reconocer que nuestro pueblo ha venido acumulando, a través de años de sufrimiento y marginación social, la experiencia necesaria para convertirla ahora en una acción amplia y profundamente liberadora. Nuestro pueblo luchó heroicamente por defender su derecho a vivir con dignidad en paz y en justicia. Este ha sido el significado profundo de esa acción vivida contra un régimen que violaba y reprimía los derechos humanos, personales y sociales.
  2. Reconocer que la sangre de aquellos que dieron su vida en ese prolongado combate… y el papel sobre saliente de la mujer, secularmente postergada significan el despliegue de fuerzas nuevas en la construcción de una nueva Nicaragua.
  3. Ver en la alegría de un pueblo pobre que por primera vez se siente dueño de su país la expresión de una creatividad revolucionaria que abre espacios amplios al compromiso de los que quieren luchar contra un sistema injusto y opresor, y construir un hombre nuevo.
  4. Valorar la determinación de comenzar desde el primer día del triunfo a institucionalizar el proceso revolucionario sobre una base jurídica.
  5. Reconocer también los riesgos, errores y peligros de este proceso revolucionario, conscientes de que en la historia no hay procesos de pureza humana absoluta, y en tal sentido valorar la libertad de crítica y expresión, como un medio insustituible para señalar y corregir los errores y perfeccionar los logros del proceso revolucionario”.

 

Socialismo

Los obispos escriben: “Se oye, a veces hasta con angustia, el temor que el presente proceso nicaragüense se encamine hacia el Socialismo. Se nos pregunta a los obispos qué pensamos sobre ello.

“Si el socialismo se desvirtúa usurpando a los hombres y pueblos su carácter de protagonista libre de su historia…tal espurio y falso socialismo no lo podríamos aceptar. Tampoco podríamos aceptar un socialismo que extralimitándose pretendiera arrebatar al hombre el derecho a las motivaciones religiosas de su vida o de expresar públicamente esas motivaciones y convicciones”.

“Si, en cambio, socialismo significa, como debe significar, preeminencia de los intereses de la mayoría de los nicaragüenses y un modelo de economía planificada nacionalmente, solidaria y progresivamente participativa, nada tenemos que objetar. Un proyecto social que garantice el destino común de los bienes y recursos del país y permita que, sobre esta base de satisfacción de las necesidades fundamentales de todos, vaya progresando la calidad humana de la vida, nos parece justo. Si socialismo implica una creciente disminución de las injusticias y de las tradicionales desigualdades entre las ciudades y el campo, entre la remuneración del trabajo intelectual y manual…, nada hay en el cristianismo que implique contradicción con este proceso— Si el socialismo lleva a procesos culturales que despierten la dignidad de nuestras masas y les comunique el coraje para asumir responsabilidades y exigir sus derechos, se trata de una humanización convergente con la dignidad humana que proclama nuestra fe”.

¡La lucha de clase es buena, el odio no!

Los obispos aclaran un concepto que se ha prestado a mucha manipulación de parte de la clase dominante y privilegiada. Escriben los obispos en su carta COMPROMISO CRISTIANO PARA UNA NICARAGUA NUEVA: “En cuanto a la lucha de clases sociales, pensamos que una cosa es el hecho dinámico de la lucha de clases, que debe llevar a una justa transformación de las estructuras, y otra el odio de clases que se dirige contra las personas y contradice radicalmente el deber cristiano de regirse por el amor”.

En la II y III partes de la Carta, los obispos iluminan sobre el deber de los cristianos de que actúen en este proceso conforme a las exigencias del evangelio. He aquí los nombres de los párrafos tratados: Anuncio del Reino de Dios, Compromiso evangélico, Liberación en Jesucristo, Compromiso social, Opción preferencial por los pobres, Responsabilidad y desafíos en la Hora presente, Generosidad de los jóvenes, Libertad en la labor apostólica.

Al leer esta Carta, a nosotros del grupo de reflexión, del que hablé al inicio, se nos ensanchó el corazón. Prácticamente, en la Carta, se han tratado de manera breve y clara muchos de los puntos que en nuestras reflexiones tratábamos y queríamos aclarar al pueblo “en crisol”.

*6 –  NIÑOS ALFABETIZANDO

Padre Fernando Cardenal, Ministro de Educación, a unos meses del triunfo de la revolución, se lanza a un programa “loco”. Lanza decenas de miles de jóvenes a la montaña, teniendo como arma un lapicero y un cuaderno. Alfabetización masiva. He conocido a niños de 9 años partir con entusiasmo. Por meses, alfabetizando en las champas de los campesinos, viviendo a la manera de ellos, con el acoso de la lluvia tropical y de las alimañas. Sacrificios indecibles para muchachos acostumbrados a la vida cómoda de la ciudad. Al final de la Cruzada, la UNESCO reconoce oficialmente que el analfabetismo en Nicaragua bajó del 51% al 12%. Pero, no se trataba solo de aprender a leer y a escribir, sino de conocer la historia de opresión y de injusticia sufrida por el pueblo pobre de Nicaragua. Finalmente, la historia desde los oprimidos.

Mientras tanto, el gobierno emprende reformas radicales en favor de los pobres: escolar, sanitaria, agraria.

 

*7 – CAYENDO EL MUERTO SOLTANDO EL LLANTO

¡No, la reforma agraria no! Es cuando los 3 representantes de la burguesía dejan el Gobierno de reconstrucción nacional. Habían integrado el Gobierno revolucionario con la secreta esperanza de poder tomar el mando de Nicaragua cuando la presión económica del imperio y de la CIA llegarían a debilitar y anular el poder de los sandinistas. Por lo demás, ésta fue la razón originaria de sumarse a la revolución en los últimos años de la lucha sandinista, al darse cuenta que sí los sandinistas podían botar a Somoza (lo que ellos nunca pudieron a pesar de los muchos intentos). El sueño de la burguesía, pues, siempre fue: quedar con el somozismo sin el estorbo “comercial” de Somoza.

Con la Cruzada de alfabetización y las grandes reformas, la burguesía se dio cuenta que ese sueño se le derrumbaba, así que no le quedaba de otra que “bajarse del tren”, pegar el grito al cielo del escándalo comunista y correr a Miami para secar las lágrimas.

Tiene inicio la secunda parte de la revolución: resistir los colazos ideológicos, diplomáticos, eclesiásticos y comerciales del Norte y del mundo acomodado. Los cristianos solidarios con la revolución, tuvimos que recordar constantemente que Cristo, el defensor de los pobres, había sido asesinado por calumnia; lo que nutría la esperanza de la victoria definitiva de los pobres nicaragüenses, pues Cristo venció esas calumnias. ¡Vino el “el agua mansa, estancada del Gobierno liberal de Violeta Chamorro (que revertirá gran parte de los beneficios que el pueblo había recibido del primer Gobierno revolucionario), vino el terremoto de la Contra, pero la casa revolucionaria no se derrumbó, ¡porque estaba fundamentada sobre la justicia, la verdad y la vida! (cf. Mt.7, 25).

En los seis años después de la revolución que viví en Nicaragua, antes de ser trasladado a Guatemala, el proceso sandinista sigue y crece, entre aciertos, y desaciertos también. Las realizaciones se producen en las varias áreas. No hay persecución alguna por motivo de fe. Si se da algún hostigamiento a algunos sacerdotes es por motivos políticos, por obstáculos que perjudican el avance del proceso por el que miles habían luchado y ofrendado su vida.

 

*8 – ¿Y LA IGLESIA?

En Nicaragua, la Iglesia (que no es solo la Jerarquía), como hemos ya dicho, está dividida. No en la fe teórica sino en los dos proyectos socio políticos ideológicos. La mayor parte de los cristianos apoya el proyecto sandinista, por considerarlo más cercano al evangelio; otros (incluyendo muchos miembros influyentes de la Jerarquía) apoyan el proyecto de la burguesía.

Tenemos la esperanza que, con la gracia de Dios, el sacrifico de los pobres y de tantos jóvenes que dieron la vida defendiendo la patria, se acerquen los dos sectores en torno al ideal social del evangelio.

 

*9 –  ¡SILENCIO!

El 4 de marzo de 1983, el Papa Juan Pablo II visita Nicaragua. Un acontecimiento que de alguna manera simboliza el “enredo” en que se movía el ambiente eclesiástico acerca de la revolución nicaragüense. Acabamos de leer las bellas declaraciones de los obispos de Nicaragua sobre la legitimidad del proceso revolucionario. Sin embargo, el discurso que el Papa hizo en la Misa nocturna en la Plaza de la Revolución, el 4 de marzo, se sintió como un regaño generalizado, y una gran desconfianza hacia todo lo que había ocurrido en Nicaragua. Nosotros, sacerdotes concelebrantes, buscamos explicaciones a tan “inapropiado” tono. Tal vez, el Santo Padre, en Nicaragua, sentía revivir los sustos y sufrimientos de su Polonia comunista; tal vez fue mal informado; ¡muchos “tal vez”! Es que, durante la visita a todos los países centroamericanos, en esos mismos días, ese tono no lo oímos en Honduras ni en Guatemala, ni en El Salvador, donde ya se había asesinado a varios sacerdotes, cuatro monjas y, tres años antes, al mismo arzobispo de San Salvador, Monseñor Romero. Y de que no se trató de una impresión subjetiva y prejuiciada, se demostró cuando, los días siguientes, la “Contra” repartió papeletas con la figura del Papa y con el mensaje: “¡El Papa está con nosotros – Cristo es el libertador!”. Tristemente, ésa fue la impresión generalizada en el mundo acomodado.  El episodio “escandaloso” para las personas “piadosas”, dentro y fuera de Nicaragua, fue el que unos centenares de madres, durante el discurso de “regaño”, levantaban la foto de sus hijos asesinados por la “Contra” y le pedía al Papa que hiciera una oración por la paz en Nicaragua. Esa petición debía significar que cesara la agresión del ejército, armado y guiado por la CIA, en Honduras. La oración no hubo; en su lugar, hubo una palabra varias veces repetida y gritada por el Papa: ¡SILENCIO!

Tantas veces he pensado que en lo socio-político también los santos se enredan.

 

EL RESUMEN

Esta valoración positiva del proceso revolucionario nicaragüense la hago con la memoria viva de quien fue testigo presencial, y la hago con el corazón, para transmitir a los lectores el drama de un pueblo agredido por querer conquistar y defender su dignidad y autonomía frente a los poderosos y prepotentes de la Historia.

¿Todo es limpio y correcto en este proyecto y proceso? Por supuesto que no. Ningún proyecto puede responder cabalmente al reinado de Dios. Solo hay que discernir en cuánto más y en cuánto menos un proyecto responde a las exigencias del reinado de Dios, reino de amor, justicia, paz y vida. Ciertamente el proyecto sandinista responde mejor al Reinado que el proyecto liberal precedente, más, y al neo liberal del imperio del norte.

 

EL PROYECTO POLITICO SANDINISTA.

PREMISAS

–Geografía de Nicaragua.

Nicaragua es la nación más grande entre las seis de América Central. La mitad que se asoma sobre el Atlántico cuenta solamente con dos cientos mil habitantes, de varios grupos étnicos, dominando los Miskitos. En cambio, la otra mitad que mira al Pacífico tiene unos tres millones de habitantes, mestizos en gran mayoría. Su posición estratégica, desde el siglo ante pasado, ha hecho que este país fuera objeto de codicia de parte de Estados Unidos de América.

HISTORIA.

En 1821, Nicaragua, junto a los otros países de América central, se liberó de España. En 1856 sufrió la primera invasión norteamericana. En 1912 y 1927, la segunda y la tercera, siempre de parte de E.U. En la tercera invasión, un nicaragüense de nombre AUGUSTO CESAR SANDINO, desde México, donde estaba trabajando, volvió a su patria decidido a sacar al invasor. Lo logró con su ejército loco de guerrilleros campesinos, en 1933. Sin embargo, los E.U. dejaron en el País un ejército amigo que defendiera sus intereses. El General de este ejército se llamaba ANASTASIO SOMOZA GARCÍA. Pocas horas después de haber firmado la paz, en complot con el Embajador de E.U., el General asesinó al héroe Augusto César Sandino. Fue el padre de ANASTASIO SOMOZA DEBAYLE, a quien derrotaron los sandinistas en 1979.

Desde día de la victoria, Nicaragua empezó a vivir un proceso revolucionario conocido como proyecto sandinista. Tiene como meta procurar los bienes básicos a los pobres, hasta ahora abandonados y explotados.

HE AQUÍ EL PROYECTO SOCIO-POLITICO

–NUEVA IDEOLOGÍA

El proyecto sandinista busca sustraerse a toda dependencia económica, política y cultural. No a la ideología capitalista, por supuesto, pero no también al comunismo. Quiere una ideología nueva, que corresponda a un país del tercer mundo. Se puede llamar SOCIALISMO CON EL ROSTRO HUMANO, SOCIALISMO ABIERTO, no dogmático. Original y disponible a todas las mejores experiencias políticas, con tal de lograr una real igualdad en los derechos fundamentales de todos los nicaragüenses, a partir de los que menos han gozado de derechos.

Los rasgos principales de esta ideología:

  • Nacionalismo (no xenófobo)
  • Antimperialismo
  • Justicia social integral y concreta, con elementos marxistas y de la doctrina social de la Iglesia. Se caracteriza, entre otras cosas, por:
  1. a) Economía mixta
  2. b) Pluralismo político y
  3. c) Respeto a la fe religiosa

 

–NO ES COMUNISTA:

No pertenece al bloque comunista; no tiene un partido único; no tiene una economía totalmente estatizada; en ningún lugar se enseña el ateísmo.

¿Por qué se le acusa de comunismo? Porque el Capitalismo salvaje de E.U. no puede tolerar que los países empobrecidos de América Latina quieran ser independientes; así que, para destruir el mal ejemplo de Nicaragua, lanza la calumnia que mejor se vende en el mercado de los países ricos; máxime que en este terreno recibe también el apoyo (por aquello del comunismo) de muchos miembros de la Iglesia católica, que tanto poder moral tiene en nuestro Continente.

–ENTRE DOS PROYECTOS POLITICOS.

Actualmente, en Nicaragua, hay solo dos proyectos políticos: el de la Burguesía (apoyado por E.U.) y el Proyecto sandinista. Muchos Religiosos y Religiosas creemos que es nuestro deber apoyar el proyecto sandinista, por ser el menos lejano del reino de Dios, de amor, justicia, paz y vida. Los hechos respaldan nuestras razones: el analfabetismo bajó del 51% al 12% (UNESCO); la mortalidad infantil bajó del 121 por 1000 en el primer año de vida al 74 por 1000. Y esto dentro de las graves restricciones económicas que sufre el País. Baste pensar que el Frente sandinista al subir al poder, encontró en las arcas del Estado solo 3 millones de dólares, es decir: la comida para ese día para todo el País; la Industria y la Agricultura funcionaban ni al 50%.

Los campesinos nicaragüenses quienes antes de la revolución cultivaban para sí 165 000 manzanas, ahora cultivan 2 millones de manzanas; en cinco años han sido construidas 11 000 casas populares. Todo esto a pesar de los daños y los atrasos que causaba la Contra. En cinco años, la Contra ha asesinado a 12 000 nicaragüenses (lo que equivaldría a 750 000 estadunidenses, haciendo la comparación entre el número de habitantes de los dos pueblos). Con la “Contra”, pues, Nicaragua sigue afrontando otra guerra, no civil sino de agresión externa, para afrontar la cual debe gastar el 50% de sus escasos recursos.

La fuerza de este pueblo, para aguantar tantos sacrificios se fundamenta en la conciencia de sus derechos y es alentada por la solidaridad internacional, la cual sigue a pesar de la campaña de calumnias de la Administración Reagan, acogida con complacencia por otros países.

 

PARABOLA DE LA PROSTITUTA

Nicaragua, como todo país empobrecido, se parece a una mujer obligada a prostituirse por hambre. Un día la prostituta decide conquistar la libertad, para vivir una vida digna junto a sus hijos. El “padrote” entonces la somete a todo tipo de persecución y amenazas. A la prostituta le quedan solo dos caminos: volver a la humillación de la prostitución, o bien, seguir la lucha por el camino de la dignidad, cueste lo que cueste. Nicaragua ha escogido este segundo camino, por eso merece el respeto y la admiración del mundo.

CONCLUYO

Esta valoración positiva del proceso revolucionario nicaragüense la hago con la memoria viva de quien fue testigo presencial, y la hago con el corazón, para transmitir a los lectores el drama de un pueblo agredido por querer conquistar y defender su dignidad y autonomía frente a los poderosos y prepotentes de la Historia.

¿Todo es limpio y correcto en este proyecto y proceso? Por supuesto que no. Ningún proyecto puede responder cabalmente al reinado de Dios. Solo hay que discernir en cuánto más y en cuánto menos un proyecto responde a las exigencias del reinado de Dios, reino de amor, justicia, paz y vida. Ciertamente el proyecto sandinista responde mejor al Reinado que el proyecto liberal precedente, más, y al neo liberal del imperio del norte.

 

Bibliografía mínima

  • Teófilo Cabestrero, Ministros de Dios

Ministros del pueblo (en versión italiana), Managua, 1982

  • Claudio Tricella C’eri una volta tu, piccola

Nicaragua Cernusco sul Naviglio (Milano), 1996.

 

 

HASTA AQUÍ EL CONTENIDO DE LOS 5 FOLLETOS, LOS SIGUIENTES SON ARTÍCULOS QUE TRATAN DIFERENTES TEMAS POR SEPARADO

 


 

Homilía sobre la tragedia de Hogar seguro “Virgen de la Asunción”

 

Monte San Francisco, 19. 03. 2017

Homilía sobre la tragedia de Hogar seguro “Virgen de la Asunción”. Ocurrió el día 8 de marzo recién pasado. 39 adolescentes murieron en un rogo ocurrido en el Hogar. Una cadena de gravísimas responsabilidades.

Con el perdón de ustedes, esta mañana haremos una breve reflexión sobre la tragedia de Hogar seguro “Virgen de la Asunción”.

Haremos esta reflexión como cristianos conscientes y responsables.

Primero, se trata de hacer una corta lista de los responsables. Corta lista la nuestra, porque la de Dios es una lista larga que abarca todo el mundo con su estructura de injusticia y desigualdad.

  1. Responsables No. 1: Las autoridades en su cadena de mando. ¿por qué nunca quisieron percatarse de los horrores que estaban pasando en ese hogar, especialmente en los pabellones donde estaban las niñas?
  2. Responsables No. 2: Podrían ser los padres de aquellas niñas, especialmente los papás. ¿Por qué nunca se miran papás llorar en estos casos, solo las madres? ¿Cuántas niñas estaban allí porque nadie las cuidaba, o tal vez los papás las violentaban y dejaban que otros las violentaran? Y, tal vez, ¡las madres cerraban los ojos ante todo esto!
  3. Responsables No. 3: Los que trabajan en ese Hogar: los Directores, los policías y otros. ¿Dónde estaban los cuidadores cuando se dio el incendio? ¿Por qué no abrieron inmediatamente las rejas al oír los gritos desesperados de las niñas? ¿Dónde estaban aquellos que tenían las llaves?
  4. Responsable No. 4: Toda la estructura social de Guatemala. ¿Cuántos piensan y dicen que esos muchachos y muchachas son delincuentes, no se merecen nada y si se mueren ¡qué bien! ¿Cuántas veces lo hemos pensado y dicho nosotros también?
  5. Responsables No. 5: Somos todos nosotros que estamos aquí, tanto más en cuanto cristianos. Por tolerantes ante los delitos que de por sí llevan a estas desgracias. Una vez oí a una mujer, muy cristiana, por cierto, que felicitaba a otra mujer, dueña de un burdel, por tener un comercio rentable. Lo decía en serio, sin caer en la cuenta que el burdel es una fábrica de abortos, de división de matrimonios, de enfermedades venéreas y es forjador de tantos vicios. ¿Cuántas niñas de Hogar seguro tuvieron su punto de partida en los burdeles? Pero, no solo toleramos los burdeles; toleramos la corrupción familiar, la violencia intrafamiliar, toleramos que demasiados niños guatemaltecos no puedan ir a clase por extrema pobreza, y que la mayor parte de los jóvenes no puedan seguir estudiando por cuestión de pobreza, de elitismo, de racismo. Sobre todo, toleramos y fomentamos una estructura de desigualdad en grado extremo, lo hacemos con nuestro comportamiento, nuestro estilo de vida y también con nuestras palabras, nuestros comentarios complacientes ante todas las críticas y calumnias que se hacen contra los pobres. Pero, la desigualdad, la gran distancia entre ricos y pobres, es el origen de toda guerra. Todas las veces que usamos más de lo necesario, fraguamos la guerra. Desde la guerra mundial hasta la guerra que se ha dado en Hogar seguro.

Ahora, pasemos del drama sociológico al drama teológico.

Así, en voz alta, no podemos ni debemos evitar una pregunta que nos hace temblar, es la siguiente: ¿Dios y la Virgen de la Asunción qué hacían ante tanta tragedia? Es la misma pregunta que no podemos evitar ante una desgracia familiar, o cuando rezamos y nadie nos responde. Nuestra fe, nuestros grupos de oración o de amigos necesitan una respuesta contundente; so pena de que todo se desmorone en nosotros y sobre todo en nuestros jóvenes.

Dios y la Virgen quieren también que nos demos una respuesta.

He aquí tres respuestas cristianas.

1)  Dios y la Virgen lloraban con esas niñas y con todos los que han llorado, pero no pudieron hacer nada, porque a su intervención salvadora se oponían demasiadas voluntades. Dios respeta la libertad humana, lo cual limita su poder de intervención (cfr. Audiencia general del Papa emérito Benedicto XVI, 30. 1. 2013).

Al enumerar arriba algunos responsables, hemos dicho cuáles eran las voluntades opuestas a la voluntad de Dios y de la Virgen. Hemos dicho muchas veces que “todo lo que hace sufrir y morir no viene de Dios; viene del mal uso de la libertad humana”. Ante una voluntad humana que se le opone, Dios no puede proceder.

En esta tierra, donde tiene vigencia la libertad humana, Dios se ve limitado, como dijo el Papa Benedicto XVI, el 31 de enero de 2013.

Al pasar de esta tierra a la dimensión divina, después de la muerte, todo será renovado.

La oración y las cadenas de oración tienen eficacia porque contrastan, por decirlo así, por medio del amor de solidaridad, las malas voluntades que se oponen a la voluntad de Dios, sin embargo, el alcance de su eficacia solo Dios lo conoce.

Las siguientes dos respuestas son consoladoras.

2) Dios y la Virgen recogieron con ternura a estas criaturas y, como dice el último capítulo del Apocalipsis, enjugaron sus lágrimas. “No más gritos, niñas, no más llanto porque ese tiempo del mundo que les causó tanto dolor ha terminado, ha quedado otro mundo, el de Dios, donde solo amor hay y felicidad irreversible; ha llegado el tiempo de sonreír, niñas”.

3) La respuesta número 3 es la realidad de la divina providencia. Hemos dicho que Dios no puede anular las consecuencias de las malas voluntades, pero sí puede intervenir en la circunstancia dramática y crear un bien nuevo sobre la tierra, con las personas involucradas en esta tragedia y que sean personas bien dispuestas (como cuando muere un niño y su papá cambia a una vida buena). Dios no pudo evitar la muerte del niño (habría que investigar por cuáles causas malas murió el niño) pero creó un gran bien que es la conversión del papá.

¿Qué bien está creando Dios en Guatemala, en ocasión de la tragedia de Hogar seguro? Tal vez, la gracia de un salto de calidad nacional en la toma de conciencia en favor de una sociedad más justa e igualitaria. Todos nosotros, que participamos en esta Eucaristía, estamos invitados a hacer una cadena de oración y de fuertes y eficaces propósitos cristianos que el Espíritu Santo nos está inspirando. Todos seamos propiciadores de la divina providencia.


HOMILÍA FRAY MAURO IACOMELLI

DOMINGO 14 DE MAYO, V DOMINGO DE PASCUA

“LA PENA DE MUERTE ES IN-HUMANA E INÚTIL”

  1. Ante la pena de muerte, Jesús diría: “En el principio no era así”; es como decir: Dios piensa diferente (cfr. Mt.10, 6).
  2. En Ezequiel 18, 23, Dios dice: “No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva”.
  3. En Génesis 22, se narra el frustrado sacrificio del niño Isaac que Abraham quería hacer. Pero Dios lo detuvo. La enseñanza de este episodio es: Dios no quiere sacrificios humanos.

El ser humano es sagrado, contiene una chispa de la naturaleza divina, que todo ser humano es llamado a custodiar y a hacer crecer, produciendo amor, a través de las circunstancias de la vida. Por eso, el delincuente que mata se aleja mucho de Dios, pero también el que responde al asesinato con otro asesinato se aleja mucho de Dios.

En el capítulo 4 de Génesis, se narra el primer asesinato: Caín mata a su hermano Abel. Caín, después de haber escuchado las tremendas palabras de reproche de Dios, exclama: “Ahora, cualquiera que me encuentre me matará”. Y Dios le responde: “no, no será así; castigaré siete veces a aquel que mate a Caín”; y Dios puso una marca a Caín para que no lo mataran”. Nosotros podemos interpretar que Dios remarcó en Caín la marca de la dignidad divina con la cual todo ser humano nace marcado. Por eso: NO MATARÁS. En el evangelio de San Mateo, al capítulo 5, versos 43-45, Jesús dice: “Ustedes han oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo; pero yo les digo: amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores, para que así sean hijos del Padre celestial, el cual hace brillar el sol sobre malos y buenos”.

En el calvario, Jesús perdona a sus asesinos y se lleva al paraíso al que había sido ladrón y asesino.

  1. La cuestión de la pena de muerte es cosa seria y de conciencia, delante de Dios y de la humanidad.

En la Historia se ha empleado porque era una humanidad atrasada. En la medida que una sociedad progresa culturalmente, en esa medida abandona la pena de muerte. En efecto, la estadística nos convence que la pena de muerte ha venido disminuyendo siempre más y va desapareciendo, en la medida que las naciones hacen camino de humanización. Hace 25 años, 90 eran las naciones que en su legislación tenían la pena de muerte; hace 5 años se habían reducido a 15. Seguramente, dentro de pocos años, la pena de muerte desaparecerá de todas las legislaciones.

Volver a practicar la pena de muerte en Guatemala sería ir contra el avance de la Historia y de la humanidad. Sería volver 20 años atrás.

La realidad es que también nosotros los cristianos nos dejamos llevar por la corriente de los instintos más irracionales. Al desatender la razón y dejándose arrastrar por puros instintos compulsivos, el pensamiento de la pena de muerte brota en nuestra conciencia como hierba venenosa.

  1. En realidad, la pena de muerte es in-humana e inútil.

Se dice que es:

* EJEMPLAR… Es decir: para que otros aprendan, por miedo. Sin embargo, la historia, la estadística y la psicología enseñan que donde se aplica la pena de muerte no disminuye la violencia y donde no se aplica no aumenta. Son otros los factores que influyen en el aumento de la violencia. Es que aquel que transita por el camino de la violencia, nada lo detiene; se mueve en una mentalidad de muerte. Tal vez, los hijos y las hijas de ustedes, que reciben una buena formación, educados en valores fuertes y cotidianos, tendrán siempre mucho cuidado de no meterse por un camino de delitos graves. Pero, los que ya están en eso, que han ido caminando por allí porque no han tenido la posibilidad de educarse o porque han ido adquiriendo vicios graves, viven en su mundo, sin reglas y sin remordimientos. Las operaciones de reflexión y auto regulación no tienen lugar en psicologías maleadas como las de los grandes delincuentes.

* DEFENSIVA… De la entera sociedad. Mentira. La sociedad debe defenderse, pero no matando. Hay otros medios para defenderse, más eficaces y más humanos, porque dan al delincuente la posibilidad de convertirse. “Yo no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” (Ez. 18, 23).

Perseguir la conversión del delincuente debe ser una prioridad de la sociedad que quiera progresar en el camino de humanización. 30, 50 años de pena y la cadena perpetua son más eficaces, si bien empleados.

Aquí está el gran problema: que no hay voluntad de hacer lo que hay que hacer, entonces se piensa en la pena de muerte como en una panacea que todo lo soluciona.

  1. Hay muchas otras razones para desterrar de una vez la idea de la pena de muerte. Una de las más graves razones es que la pena de muerte es una tremenda evasión de todos los deberes de un Estado y de los ciudadanos. Si hay pena de muerte, todos se relajan, como si fuera todo arreglado y se deja de hacer lo que en serio hay que hacer.

Otra razón grave es que la pena de muerte hace aumentar la misma violencia en una sociedad. Alimenta la voluntad de venganza, los niños y los jóvenes crecen dentro de una sociedad sedienta de venganza y de sangre.

La pena de muerte es el arma predilecta de los dictadores, los egoístas y se aplica siempre contra los pobres. Y ¿si se ejecuta un inocente? Casos ocurridos no raramente en la historia. Jesús fue víctima de una pena de muerte aplicada a un inocente.

Y ahora, una pregunta escalofriante: si fuera uno de sus hijos a ser condenado a muerte, ¿usted seguiría sosteniendo la pena de muerte?, o bien, dirían: ¡castíguenmelo, pero no me lo maten!

  1. La verdad es que: para luchar contra la violencia, los únicos pasos civilizados son los siguientes:
  • Prevenir, con lucha contra la desigualdad, que es la raíz de todas las guerras, con leyes justas y control policial preventivo. Si queremos luchar contra la violencia, luchemos por estas cosas. Si no, damos palos de ciego.
  • Después del delito, que haya pronta investigación, pronta persecución, pronto juicio y cárcel segura. Si queremos luchar contra la violencia, luchemos por estas cosas. Si no, damos palos de ciego.

Además, hoy, a nivel mundial, se está tomando clara conciencia que la cárcel debe ser para la rehabilitación no para la destrucción del delincuente. Me ha alegrado leer en un periódico, hace pocos días, la exigencia de rehabilitación en las cárceles del País.

Ahora bien, ante esta reflexión, alguien podrá reaccionar con una sonrisa irónica. Sin embargo, insisto: este es el camino de la civilización y es también el camino del evangelio.

 

¡CUIDADO! No estoy haciendo la defensa del delincuente, ni borrando el derecho a la legítima defensa, ni que los delincuentes anden libres por la calle. Nada de eso; digo que hay que aplicar medios más eficaces, medios que conjugan la justicia con la dignidad humana. Como ustedes hacen con sus hijos: el que no los deben “mal matar”, no significa que no deben de intervenir y corregir. Deben de intervenir, pero con medios civilizados, que a la larga son más eficaces.

Acostumbro decir que ante una situación mala, el primer mandamiento es: “no empeorar las cosas”. Y bien: ante la violencia en Guatemala, la pena de muerte empeoraría mucho las cosas.

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LA ESPERANZA ESCATOLOGICA, ¿EL INFIERNO ES ETERNO?

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Querid@ Teólog@:

Reflexión de un grupo de católicos hondureños sobre la base de una síntesis del: Tratado sobre el infierno, compendio, de Hans Urs von Balthasar (teólogo muy estimado por el Papa San Juan Pablo II); y Escatología actual: La salvación actual y el problema del infierno, en Current escathology: Universal salvacion and the problem of the hell – traducción de Josep Messa-, en: Theological studies 52 (1991) 227-254.
 
Contemplar con ojos nuevos el viejo tema de la “apocatástasis”  (Restauración final y universal), como certeza del perdón final y universal. El Magisterio condenó la APOCATASTASIS, como CERTEZA, no como hipótesis. Acompañados por muchas citas bíblicas que apuntan a la salvación universal, nos haremos preguntas dramáticas a, la luz de la encíclica DIVES IN MISERICORDIA.
Los autores, después de haber recorrido la historia del tema desde los tiempos bíblicos, trazan los rasgos fundamentales de la teología católica actual, “caracterizada en este punto por un notable consenso”. Todo invita a cuestionar la capacidad de la libertad humana para rechazar a Dios de manera definitiva. La libertad humana tiene el alcance de decir sí con toda sí misma, pero no cuando dice no; como el hijo pródigo, cuyo no al padre tuvo mucho menos alcance del sí de su conversión. También: “Perdónales, porque no saben lo que hacen”. ¿La amenaza del infierno es para que el ser humano se incline cada vez más hacia el sí a Dios, y de tal modo transitar por el camino del amor? (Como se hace con los niños). Los autores concluyen haciendo ver que el universalismo (salvación universal) cristiano bien entendido no solo está en consonancia con las líneas centrales de la fe cristiana, sino que tiene hoy gran transcendencia, dadas las corrientes culturales y religiosas de nuestra época (inclusión, pedagogía positiva, alejar el castigo, etc.).
 
La teoría de la apocatástasis (restauración final y universal) es la certeza del perdón del diablo y de todos los condenados al infierno. Orígenes, un destacado Padre de la Iglesia, es el primero en afirmar que no hay infierno eterno. Las cuestiones: ¿Dios quiere depender de la elección del hombre en su plan de salvación, o bien, su libertad, que es absoluta y que solo quiere su salvación, queda supeditada a la libertad humana, creatural y por ello relativa? (Ejemplo de los padres con sus hijos). La libertad de los padres, libertad de amor, es mucho más abarcante que la libertad “egoísta” de los hijos. Las dos libertades no son simétricas. Tampoco la libertad para hacer el bien y para hacer el mal essimétrica; así como las dos justicias, la de Dios y la nuestra, no son simétricas (ver la Parábola del hijo pródigo).
Nosotros no hablamos de certeza sino de esperanza de que todos alcanzaremos  el fin último de llegar a ser partícepes de la divina naturaleza.Por lo demás, de nadie la Iglesia dice con certeza que haya ido al infierno, por tanto la hipótesis que nadie esté en el infierno eterno es legítima.
En el Nuevo Testamento, hay muchas expresiones que parecen tener a la vista una redención final universal. La Iglesia debe orar por todos los hombres y mujeres, pues Cristo se ha entregado en rescate por todos (1Tim.2, 1-6); Jesús, que tiene poder sobre toda carne (Jn. 17, 1), una vez levantado en la cruz atraerá a todos hacia sí (Jn. 12, 32). La gracia de Cristo sobrepasa a toda culpa de Adán (Rom. 5, 12-21 y 11,32; 2P. 3, 9).
A este propósito también, como para otros temas, en la Biblia hay dos grupos de citas en contraste. Hay que dejar los dos caminos: en futuro, el Espíritu Santo iluminará los cristianos y el Magisterio para que se dé la interpretación definitiva (como ocurrió con el dogma de la Inmaculada). El Espíritu Santo seguirá “haciendo nuevas las cosas”, como ocurre con el lenguaje de los padres hacia los hijos: a los niños se les habla con “doble” lenguaje, castigador y amoroso a la vez; cuando crezcan quedará sólo el lenguaje amoroso, persuasivo. Entonces, el amor habrá fugado el temor (cfr. I Juan 4, 18).
No se trata de un saber seguro sobre el juicio de Dios, ni sobre la primera forma de escribir ni sobre la segunda. Si algunos (mucho más si se trata de muchedumbres, como quiere insinuar cierto lenguaje  visionario) se condenan ¿Ha fracasado Jesucristo? En 1Ti. 2,1 se dice que hay querezar para que todos se salven; pero si no hay esperanza siquiera que se puedan salvar, ¿Para qué rezar? ¿Qué sentido tiene rezar por todos?  Dice el teólogo Martelets: “Si Dios es amor, el infierno es una anomalía”, y no cabe duda que Dios es amor infinito, libérrimo, incondicional y gratuito! Son muchos los Santos Padres que insinúan que nadie va al infierno (Orígenes, San Cipriano, San Hilario, San Ambrosio…). La realidad es que nuestra imaginación no tiene los medios para imaginar las bellezas del cielo ni los castigos eternos; y no tenemos el concepto de eternidad. Decir sí a Dios, lo abarcamos todo de Dios; el sí lo abarca todo; en cambio, cuando decimos no, abarcamos solo una parte de Dios. Pensemos en la relación entre el niño que hace caprichos  y su mamá. Lamentablemente, San Agustín creyó saber el resultado del juicio divino…y detrás, otros Santos Padres: San Gregorio Magno, San Anselmo, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino. Así se llegó hasta la absurda predestinación absoluta (a fray Mauro le dio gana de romper el libro, al leer esta teoría, cuando era estudiante de teología).
La realidad es que el verdadero amor (=querer para uno la vida integral) lleva a esperar para otros lo que uno espera para sí mismo (Ef. 5, 1; Sab.11, 24). Amar a todos conlleva la esperanza que todos se salven: El amor perfecto excluye el temor, que está amarrado al castigo (cfr. 1Jn.4, 18).
En la Sagrada Escritura, hay dobles afirmaciones: unas de un sentido y otras de sentido opuesto. “El Espíritu Santo las irá explicando con el tiempo.“Aún tengo muchas cosas que decirles pero es demasiado para ustedes por ahora, y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con su mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó, y les anunciará lo que ha de venir. El tomará de lo mío para revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío para revelárselo a ustedes” (Jn. 16,12-15; también: cfr.Mt.28,2).
Todo el mundo es pecador y nadie puede estar seguro de su estado de gracia, de si está pecando contra el amor (ni los Santos).        Por lo tanto, la esperanza cristiana se da dentro de una actitud de humildad. Con todo, se dice que la virtud de la esperanza conlleva su propia “certitudo” (=certeza…psicológica); que es solo la certeza que se apoya en la fe en el amor infinito Dios. La de alguien que tiene una fe viva y un auténtico amor a Dios y al prójimo. No se trata pues de un “saber evidente” sobre el destino definitivo y universal de la humanidad; no se trata de una seguridad matemática. Dice San Pablo: “Yo no me juzgo a mí mismo. Cierto que de nada me arguye la conciencia, mas no por eso me creo justificado, quien me juzga es el Señor”.  Sin embargo:”Yo no he venido para condenar al mundo sino para salvarlo” (Jn.12, 44-50). La esperanza cierta del perdón final tiene dos motivos: 1-El amor infinito, libérrimo, incondicional y gratuito de Dios en Cristo, el cual amor es tan fuerte que vence cualquier impedimento que se le ponga por delante. 2- El segundo se apoya en las palabras de San Pablo, al cual “le produce gran tristeza la dureza de sus hermanos los judíos…para abrirse a la gracia de Cristo”. Nos alegra mucho sentir el deseo de que todos se salven, aun los peores enemigos; del mismo modo que sentimos la “esperanza cierta” que la bondad de Dios nos salvará a los de este pequeño grupo, y no por nuestros méritos. Ver: la Representación navideña hecha por Santa Teresa del Niño Jesús, en: Tratado sobre el infierno, Compendio; de Hans Urs von Balthasar, pp.82-83. “El ángel del último juicio recuerda que ese Niño estará en el día vengador del juicio. El Niño, casi reprochándole, le dice: “Yo quiero escuchar tu súplica de que todas las almas encontrarán mi perdón”. El ángel de la venganza expone las exigencias de la justicia…a lo que Jesús responde:”Hermoso ángel, esconde tu espada. Tu oficio no es juzgar a la naturaleza que yo quería levantar y redimir. El juez del mundo soy yo mismo y mi nombre es Jesús (salvador)”. Entonces, el ángel del juicio cae de rodillas y se asombra y queda fuera de sí (perdido) por ese amor inefable”. Nos  sorprende y alegra mucho que nosotros sentimos así. Es una convicción íntima, filosófica y teológica. Es la realidad del Dios puro amor que nos persuade.
El teólogo L. Locher ha titulado su libro: El infierno pertenece a la Buena Noticia; porque Cristo nos ha salvado de él “bajando al infierno”. La solidaridad, dice el autor, es la que nos redime. La solidaridad de Jesús con los pecadores. Jesús ha deseado eficazmente lo que tantos místicos han expresado: ¡estar dispuestos a ir incluso al infierno para salvar a los demás! Nos sorprende sentir que, si fuera necesario, ¡aceptaríamos nosotros también sufrir cualquier cosa con tal que todos se salven! Y eso que estamos claros que no somos santos, ni mucho menos. Lo nuestro es un sentir de gente “de a pie”. El escritor francés Blondel dijo: “Me repugna el Cristo de Miguel Angel y prefiero en su lugar al Cristo de Fray Angélico, que en el juicio muestra sus heridas”
LA AUTO DESTRUCCION DEL MAL
“Lo mortal ha sido absorbido por la vida” (2Cor. 5, 4). Absorber en el sentido de una total desaparición, lo que antes había, ya no está más; salta a la vista que de lo negativo que hay en la muerte, se va hacia la pura positividad del vencedor (cfr. 1Cor. 15).Todo lo malo es tragado por la vida, que comienza con la resurrección de Cristo y dura para la eternidad, siendo las acciones de Jesucristo eternas por ser acciones de Dios (cfr. Ap.1, 18 y 19, 3).
 
DISCURSO SOBRE EL INFIERNO
Todos tienen el derecho de esperar. Todos tienen la obligación de creer que no es dogma de fe el que haya personas humanas en el infierno. En una Revista alemana ha sido expuesta esta tesis; y bien, han sido escritas muchas cartas injuriosas contra el autor (Hans Urs von Balthasar). La objeción fue la siguiente: “Con estas tesis se fomenta un optimismo frívolo”.Yo pienso, dice el autor (y así pensamos nosotros también), quelo más serio que existe no es la justicia vindicativa de Dios sino su amor. Según algunos, hablar del infierno es afirmar que hay allí una muchedumbre condenada eternamente. Una cosa es la posibilidad, otra cosa es la seguridad objetiva. San Agustín, tal vez por su sensibilidad maniquea, ha arrojado sobre la historia de la teología occidental unas terribles sombras; hasta callar ciertas frases bíblicas a favor de la misericordia divina victoriosa.
El que haya personas tan brutas que quieran empecinadamente estar lejos de Dios, aun después de que haya conocido con toda claridad todas las consecuencias para la eternidad ¡Tampoco es dogma de fe!
En suma, en la polémica suscitada no se tomó en cuenta la seriedad de las citas bíblicas a favor de la voluntad salvífica universal; como no se toma en cuenta que la única tesis razonablemente segura, es que ese “lugar” no lo hizo Dios ni ha sido Dios quien mandó a las personas al infierno.
Y eso a pesar del Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1033-1037; del Mensaje del CELAM del 1999 y de la catequesis de Juan Pablo II en la audiencia general del 28 de julio de ese mismo año 1999, “año del Padre”; y a pesar de la parábola del hijo pródigo, en la cual aparece con toda claridad que el infierno en que se fue encontrando el hijo no se lo había preparado el padre.
No estamos hablando de la apocatástasis de Orígenes (=restauración universal como certeza) sino de una esperanza confiada y bien fundamentada. Se trata de enfocar el alcance del amor de Dios (Lc.15) y el limitado alcance de la libertad humana para oponerse al infinito amor de Dios. La nuestra no es certeza atrevida sino esperanza confiada y bien fundamentada.
Naturalmente, la esperanza es que todos se salven y, entre ellos, yo. “El perdón desde la cruz es palabra y voluntad de misericordia, no una irresponsable amnistía” (Mons. Fessad, Arzobispo de París).
Una palabra importante, también en este tema, la tienen los Santos.
A la gran parte de ellos les resulta insoportable ver a un ser humano condenado al infierno para la eternidad. He aquí un ejemplo de oración de esperanza confiada, en la liturgia:”Señor Jesucristo, tú que extendiste tus brazos en la cruz para salvar a todos los hombres, haz que nuestras obras te sean gratas y haznos ver que tú has redimido al mundo” (en Nona del miércoles de la IV semana).
 
LA FE CRISTIANA
¿Qué es lo esencial de la fe cristiana? Credo in Deum = me arrojo ciegamente en los brazos de Dios (diferente de: credo Deum, y credo Deo). Nosotros creemos y los hermanos creen; no condenes al hermano; ¿Tienes tú el derecho de negar a tu hermano la esperanza que tú, para ti mismo, has depositado en la fe viva en tu juez? El amor verdadero no destruye el derecho pero sí lo sobrepasa (el de una madre); el juez queda juez pero misericordioso. Muchas citas bíblicas nos hacen esperar fuertemente en la conclusión finalmente positiva de nuestro juicio “final”, el cual ocurrirá así: al Maranathá no seguirá el Dies irae . El amor de Dios a cada hombre es absoluto e infalible. Todos, sin excepción, tenemos que decir “Señor, yo no soy digno”; pero ¡Es que nacemos perdonados! Es que el amor de Dios es cosa seria no cosa frívola! (cfr. Rom. 5, 6-11). Volvemos a decir que en el Nuevo Testamento hay dos series de expresiones contrapuestas referentes al juicio; no las podemos unir en una síntesis segura y definitiva. Pensemos en una pregunta: ¿Se apartará para siempre a aquel que se aparta ahora, en el tiempo? Nuestra respuesta es: “no lo sabemos!”. Un católico no puede ir más allá. Pero pensamos que podemos esperar, que la luz del amor divino pueda penetrar a través de cualquier oscuridad o apartamiento humano. No es legítimo pasar de una amonestación a una realidad fáctica. Hay una resurrección para el juicio y una para la vida (Jn. 5, 29);”serán arrojado a la cárcel hasta que paguen toda la culpa”; cárcel dura pero no eterna. Hay tantas citas que hay que tomar en cuenta: Mt. 5, 26; 11, 23; 18, 34; 21, 31; y Lc. 13, 35. ¿Es necesario que se dé el paso: desde la mera amenaza al “saber” que sí se realizará? No es necesario ni correcto. Está claro que Dios no obliga a nadie a querer la salvación, pero Dios todo lo ha confiado a Cristo y él ha vencido al mundo, y a todos sus enemigos, incluyendo la muerte, que es fruto del pecado. Dios quiere que todos se salven (1Tim.2,4 y 2P.3,9); ¿Será frustrada su Voluntad absoluta? “Atraeré a todos hacia mí” (Jn. 12,31 y Tito 2,11); ¿Ha sido frívolo e imprudente Cristo? (Rom. 11,32; 5,15-21; 11,26; Col. 1,20; Ef.1,10). El otro grupo de citas (sobre el castigo) es: Mt. 25,41; 12,32; 25, 12 y 7,23.
Negamos que la serie de amenazas quite su fuerza a las expresiones “universalistas” de salvación, y afirmamos: las expresiones  universalistas dan derecho a esperar a favor de todos. La certeza no se puede conseguir, por ahora, pero la esperanza está bien fundamentada, y no la podemos reducir solo para nuestras personas. ¿Puede nuestra negación de Dios estar a la altura del juicio de Dios “que es misericordia”? No hay simetría; como en la parábola del hijo pródigo, no había simetría entre la justicia vindicativa con la cual el hijo se juzgaba a sí mismo y la imprevisible misericordia del padre. El hijo pródigo no podía imaginar, y nosotros ¿podemos? Otra pregunta inquietante: ¿La visión, desde el Paraíso, del castigo de los familiares condenados ¿empañará o aumentará la gloria y la felicidad de los bienaventurados ¿
¿Acaso soy yo responsable de mi hermano? Si él escogió ir al infierno, a mí ¿qué? Esto significa que en mi corazón hay insensibilidad, que es falta de amor; en esta tierra, la insensibilidad para la salvación eterna de los demás es odio. En el Paraíso se supone que seremos ya en el amor perfecto, ¿entonces? En el Paraíso ¿me dará igual saber que mis familiares (hijos, padres…) están en el infierno? Y a Dios ¿le da igual? El amor todo lo espera (1Cor.13, 7). ¡Esperar en la salvación de todos es exigencia de amor!
 
 
APENDICE
En estos días, entre Papa Francisco y Oscar Luigi Scalfari (ateo), Fundador del Diario italiano LA REPUBBLICA, se ha desarrollado un diálogo de gran importancia, porque concierne al tema del pecado (al cual está relacionado el tema del infierno). El Fundador del Diario sostiene que Papa Francisco ha suprimido el concepto de pecado porque ha proclamado la libertad de conciencia (el “Fundador” Scalfari habla de forma positiva del Papa). Sin embargo, al “Fundador” le faltó hacer referencia, al respecto, a dos conceptos cristianos importantes: el concepto de libertad y el concepto de una conciencia iluminada por el conocimiento adecuado y, sobre todo, por la recta intención (cfr. Mt. 7, 12). Si hay estas dos condiciones, hay que hablar de “libertad de conciencia”; entonces, no se tratará de pecado, aunque  se dé un resultado “material” equivocado.
Se puede anotar que ésta ha sido siempre la doctrina de la Iglesia. El gran mérito de Papa Francisco, aquí como en su enseñanza en general, no ha sido tanto el de cambiar la doctrina cuanto el de impulsar, con el ejemplo y la palabra, una nueva caridad pastoral, que podríamos llamar “auténticamente evangélica”.
 Por lo demás, estamos muy de acuerdo con la conclusión del diálogo, de parte del Fundador del Diario, que él formula así: “De todos modos, se puede tender a la superación del concepto de: pecado como eje de la vida espiritual”. (cfr. casa.it del 30 de diciembre de 2013). ¿Cuánto la visión pecado céntrica ha contribuido para que pensáramos en un infierno sobrepoblado?

Written by Fray Mauro

March 19, 2014 at 2:08 pm

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CRISTO, EL SALVADOR (= salud dador y Redentor) “IN FONTE”

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Querid@ Teólogo@:
 
 
El Sacrificio es toda ofrenda interior a Dios, y cada manifestación externa de esa ofrenda: oración, limosna, ayuno, mortificación. Su finalidad: reconocer la absoluta soberanía de Dios, mediante la adoración, la acción de gracias, la alabanza, la súplica y, todavía en nuestro tiempo, la expiación. Hoy, con fundamento en la teología del Beato Duns Escoto y la actual sensibilidad religiosa, tal vez habría que apartar el significado de sacrificio como expiación, pues no hay nada que expiar, que pagar, porque el amor de Dios es gratuito, el amor infinito de Dios tiene la libertad de no tomar en cuenta  la ofensa, especialmente cuando el ofensor se lo pide con sinceridad y coherencia; Él tiene derecho de ser generoso (Cfr. Mt. 20, 8-15). La Misa es sacrificio de adoración y agradecimiento (eucaristía) no de expiación. El Cordero que quita los pecados del mundo lo hace EXPRESANDO EL AMOR DE DIOS, NO EXPIANDO (que sería pagándole a Dios el precio del pecado, con la sangre). Cristo en la cruz hace presente el amor de misericordia (=amor de entrañas) de Dios, que quema los pecados del mundo (Cfr. Is. 6, 6-7; y Lc. 15, 11-24). Per-dona, o sea, su.per-dona, como si nunca hubiese existido la ofensa;  como cuando la madre perdona a su hijo; “los hijos nacen perdonados”, acaba de decirme una madre. El ser humano solo debe hacer algún gesto para expresar su libertad de buscar el perdón (para permitir a Dios entrar en su ser y re-ordenarlo, sanarlo, salvarlo (= devolverle plenitud de vida).                                        
 
Ciertamente, Cristo ha obrado la reconciliación del ser humano con Dios de manera objetiva no solo moral, produciendo esa cantidad de amor capaz de infundir en la humanidad ànimo y energía para levantarnos y volver al Padre (cfr. Parábola del hijo pródigo). Como si alguien se hubiese acercado al hijo pródigo de la parábola, el cual estaba tan prostrado que no era capaz de nada; como si este amigo se hubiese acercado y con su interés de amor le hubiese convencido y le hubiese dado energía psicológica y moral para volver al Padre. Pero, hay una razón màs radical: Cristo, Verbo encarnado, es Mediador y Pontìfice  “IN  FONTE”(=en su fuente), o sea: EN SU ENCARNACION. Por ser el Primer pensado, el Primero en todo, por ser hombre y Dios, en el cual, por el cual y para el cual todos nosotros hemos sido creados, es nuestra salvación (=plenitud de vida) y redención “IN FONTE” (por ser él fuente). El es el manantial de vida, vida dada y vida recuperada después de haberla perdido por el pecado (=re-dención (=recuperación); vuelve a sanarse el ser humano como sucede  a la herida de un dedo, que se cicatriza espontáneamente mientras está en cuerpo vivo. El es el cuerpo vivo de la humanidad. Ciertamente él es nuestro sumo sacerdote al encarnarse, el pontÍfice máximo (el puente máximo) por su naturaleza de Verbo encarnado. Al encarnarse, de una vez  ha llenado la distancia entre Dios y el hombre, ha enlazado la humanidad con Dios, no en sentido pecado-céntrico sino amor-cèntrico.  EL, “IN  FONTE”.  lo es y lo hizo todo.
 
“ Ante los ojos de esos cristianos (judío-cristianos) se presenta la espléndida visión de Cristo, Hijo de Dios, hombre bueno, que realiza una maravillosa obra de mediación sacerdotal superior a la de Moisès, manifestando una alianza nueva y mejor, un sacerdocio también mejor, superior al de Levì , según el modelo de Melquisedek.  Ademàs, esta novedad trae consigo otras novedades: un templo nuevo, un culto nuevo, un sacrificio nuevo, una vida nueva, toda ella animada por la ley del amor” (de: SAGRADA BIBLIA, VERSIÒN OFICIAL de la Conferencia episcopal Española, 2011, pp. 2009,3). Pero todo esto ya estaba en Cristo, hace quince mil millones de años, “un segundo antes del Big Bang”; porque para Dios no hay tiempo, todo lo que él quiere ya está hecho. Quiso crear todo en Cristo, ya estuvo; quiso re-sanar todo en Cristo: ya estuvo (cfr. Ef. 1, 4-10 y Col.1, 15-20). Esta visión responde más adecuadamente a tantas preguntas de la nueva racionalidad y sensibilidad religiosa de hoy. Las nuevas generaciones encuentran en esta nueva visión a una imagen más auténtica de Dios: Dios amor, que no castiga, que no manda desgracias como castigo, que no crea ni manda la muerte, que no  crea el infierno ni manda al infierno ( Cfr. CELAM, Mensaje en el año del Padre, 1999; Juan Pablo II, Catequesis en la audiencia general del 28 de julio de 1999).

Written by Fray Mauro

March 3, 2014 at 6:49 am

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El Perdon de Asis

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Querid@ teólog@,
Historia. San Francisco de Asìs, en 1216, después de una gran lucha para no dejarse arrastrar por un deseo sexual desordenado, fue invitado por el Señor a pedir un regalo. Francisco dijo:”para mì no pido nada; solo pido que todos aquellos que entran a esta capilla (La Porciùncula, en Santa Marìa de los Angeles, Asìs, Italia), arrepentidos de sus pecados, puedan ser perdonados plenamente de todos sus pecados” (=INDULGENCIA PLENARIA).
El pecado es todo cosa nuestra; nosotros tomamos la decisión. La condición del ser humano es la siguiente: el deseo nos  arrastra y seduce; el deseo desordenado no dominado engendra el pecado; el cual, al final, engendra la muerte (Cfr. St. 1, 12-18). Leer  la parábola del Padre amoroso (ex Hijo pròdigo). Lc. 15, 11-17
Pero el ser humano busca la vida, ha sido creado para ella. Busca còmo aniquilar la muerte producida por el pecado (=des-orden por el cual las cosas ya no funcionan, la vida ya no funciona). Se da cuenta que el des-orden va contra el orden de la creación, y por ende, contra el Creador, y busca còmo compensarle al Creador, por la ofensa (…trabajando por èl , haciendo sacrificios etc. Razona asì según la justicia humana, que es simétrica, tanto cuanto, etc.) y asì re-ordenar su vida.
Sin embargo, el Creador, que es padre y madre, lo acoge al pecador con entrañas de misericordia, y no solo no le hace pagar nada sino que le hace una gran fiesta; y lo reintegra a la casa, a la gracia, gratis precisamente.
El hijo està feliz; en adelante ni se le ocurrirà pensar  dejar la casa del padre. Querrà mantener su vida completamente ordenada segùn los consejos de amor del padre, que son los Mandamientos.
Eso sì, como ser libre que es, tiene que hacer un trabajo  existencial, un trabajo consigo mismo. Tendrà  que hacer 2 cosas: expresar su libertad de querer cambiar y, la segunda cosa, ir re-ordenando su persona en todos aquellos hábitos que lo llevaron a dejar la casa del padre; para no correr el riesgo de volverse a des-ordenar, a dejar la Casa del padre y…a morirse de hambre.
A este trabajo existencial de re-ordenar sus dinamismos humanos-psicològicos-espirituales se le llama PENITENCIA (al principio, los frailes menores se llamaron LOS FRAILES DE LA PENITENCIA),  que dura toda la vida. Todos debemos vivir una vida de penitencia, asì entendida, no en el sentido de hacer sacrificios dolorosos para pagar por nuestro pecados.
El hijo derrochador de la parábola empezó este proceso cuando dijo “me levantarè..” y lo continuò quedando con fidelidad en la casa del padre.
EL PERDON DE ASIS ENTRA EN ESTA DINAMICA DE PENITENCIA. Es una ayuda muy grande y significativa para aquellos que anhelan re-ordenar su vida  y son capaces de someterse a grandes sacrificios; como por ejemplo, emprender largos viajes dolorosos y peligrosos, como son los peregrinajes a tierras lejanas.
La Iglesia, como madre, tiene el poder de administrar la gracia (el amor producido por Jesùs, en su vida y sobre todo en su pasiòn, muerte y resurrección); a la gracia de Jesùs se añade también el amor de los santos y de todas las personas buenas. Asì, la Iglesia reserva parte de estos tesoros a los peregrinos. Hasta el tiempo de San Francisco, estos tesoros estaban reservados solamente a los peregrinos  de Tierra Santa, de Santiago de Compostela y de Roma. El Perdòn de Asìs significa que estos tesoros, por intercesión de San Francisco de Asìs, en adelante, serán reservados también a los pobres que no pueden emprender esos grandes y costosos viajes. En adelante, serà suficiente visitar la capilla de la Porciùncula. No olvidemos que toda esta gracia es en vistas a provocar una vida de penitencia, en el sentido entendido arriba.
En nuestros tiempos, este perdón total se puede obtener visitando cualquiera  iglesia franciscana y parroquial. Se puede obtener una vez el dìa 1 de agosto y una vez el dìa 2 de agosto, para sì mismo(a) y para  un(a) difunto (a).   
Las otras condiciones son las siguientes:
  • Confesarse, para estar en gracia de Dios (dentro de los 8 dìas precedentes o siguientes al dìa de la visita).
  • Visitar una iglesia franciscana o una iglesia parroquial, y recitar las siguientes oraciones:
    • El PADRE NUESTRO
    • El CREDO
    • PADRE, AVE, GLORIA por el Papa
  • En el mismo dìa de la visita, participar en la Misa (en cualquier iglesia)  y comulgar sacramentalmente.  
Como es fácil notar, es una visión dentro de una nueva teología, o sea: dentrode una nueva interpretación de las verdades cristianas.
Un fuerte abrazo,
Mauro

Written by Fray Mauro

September 6, 2012 at 5:11 pm

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EL PECADO COMO DES-ORDEN

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Querid@ teólog@, el pecado es des-orden y éste causa muerte; pero Jesús, con su resurrección le gana la batalla al desorden y a su consecuencia la muerte; RE-ORDENA LA HUMANIDAD Y EL COSMOS.

Las 3 lecturas de este décimo cuarto domingo del tiempo ordinario están atravesadas por una gran enseñanza; he aquí la enseñanza: la soberbia de los poderosos causa el desorden (“vivir según la carne…”. Cfr. Rom. 8, 9) en el mundo y la muerte. En cambio, la mansedumbre de los humildes, con la persona de Jesús al frente, re-ordena (“vivir según el Espíritu…”)  y salva el mundo. Vuelvo a repetir la gran enseñanza de las 3 lecturas de este domingo. Detengámonos un poco más sobre esto. Las soberbia, el egoísmo, o sea, el pecado causan el desorden de la creación y la muerte, porque pecando, uno se aleja de Dios que es vida y felicidad. Nosotros acostumbramos pensar y decir que las enfermedades y la muerte vienen de Dios. En realidad, estamos muy equivocados. Porque Dios es Dios de vida y de amor, que no de muerte (Cfr. Sabidurìa, cap. I). El que te ama no te aporrea. Dios es un padre todo amoroso y ni siquiera puede pensar de mandar una enfermedad y la muerte a sus hijos. Recuerden la parábola del hijo pródigo. Entonces, ¿Por qué cuando visitamos a un enfermo, le decimos: “Es voluntad de Dios…le mandó una prueba, y cosas así? Preguntémonos:

  1. ¿Quién causó los 320.000 muertos del terremoto de Haití? Sólo el delirio de algún desequilibrado mental pudo decir que fue castigo de Dios…y ha habido lamentablemente desequilibrados mentales…hasta gente de Iglesia, que han dicho esta blasfemia!
  2. ¿Quién determinó la muerte de las 7 personas muertas por la bomba dejada en el bus, la semana pasada, en Guatemala? Acaso Dios?
  3. ¿Quién quiso que fueran degollados los 22 campesinos en la finca Los Cocos, en el Petén, el mes pasado? Acaso Dios?
  4. ¿Es voluntad de Dios que mueran en el mundo 30.000 niños por hambre, diariamente? Acaso Dios? Acaso somos desequilibrados mentales? Hay que buscar los verdaderos causantes, porque estas cosas son causadas por seres humanos con nombre y apellido…y en alguna lista podría estar también nuestro nombre y apellido. Decir que es Dios el causante de todas estas desgracias es evadir nuestra responsabilidad humana; es que no queremos investigar; es que no queremos afrontar la lucha por la justicia; es que no queremos descubrir nuestras culpas!

Entonces, ¿Qué dicen? Las desgracias y la muerte ¿vienen de Dios o de otra fuente? Espero que sepan contestar bien, esta vez! Para dar más fuerza a lo que estoy diciendo, me voy a apoyar en algunos pasajes de la Sagrada Escritura y en algunos textos del Magisterio.

  1. De Dios sólo viene lo bueno, la vida y la felicidad, la enfermedad y la muerte son consecuencia del pecado (Benedicto XVI a los enfermos que iban a Lourdes, el 11 de febrero de 2009).
  2. Todo lo malo, lo que hace  sufrir y produce muerte es causado por el uso desordenado de la libertad humana, y las cosas, una vez desordenadas, ya no funcionan, no producen vida (“por el pecado entró la muerte en el mundo”, de forma directa, de causa y efecto, de lógica natural, no por intervención de Dios que mandarìa la muerte por el pecado. Cfr. Rom. 5,12).
  3. El lenguaje que solemos usar los cristianos ante las desgracias y la muerte es piadoso pero perpetúa una “imagen de Dios que tanto daño nos ha hecho y tanto daño sigue haciendo: la imagen de un Dios justiciero, vengador, antojadizo, arbitrario” (CELAM, 1999). “El infierno no es castigo de Dios sino la última consecuencia de la decisión humana” (Juan Pablo II, 28. 7. 1999).

Decimos:”Dios nos lo quitó, bendito sea el nombre de Dios!”; “es que le había llegado su hora!”; “hay que aceptar la voluntad de Dios!”; “Dios sabe lo que hace; lo necesitaba junto a él”. Son expresiones piadosas pero no corresponden a la verdad y entonces se vuelven extraviantes.
Entonces, las enfermedades y la muerte no vienen de la creación de Dios ni de El sino vienen del desorden que los humanos ponemos en la creación. Así lo dice el Papa Benedicto XVI.
Un ejemplo es el cambio climático. Talamos los árboles demasiado y no hay lluvia; consumimos cosas inútiles y tiramos millones de toneladas de deshechos en el mar, en los lagos y los peces se mueren; y se mueren también los pobres pescadores porque no tienen qué pescar y qué comer. Queremos usar gases que destruyen la capa de ozono… que es como un sombrero que nos resguarda de los rayos peligrosos del sol que queman y causan el cáncer de la piel, y entonces, se deshacen los glaciales y los mares crecen y ahogan los que están cerca del mar, y así vamos teniendo problemas graves, enfermedades y muerte (Cfr. Rom. 8,1-30)..
Es que cuando se desordenan las cosas, éstas no funcionan y en lugar de vida  producen muerte…accidentes de tránsito; el pecado es desorden. Si en la casa hay vicios, gritos, violencia, traiciones, injusticias con los hijos…se vuelve un infierno. Ese infierno no lo creó Dios sino nosotros, algún miembro de la familia, de la sociedad. La situación que estamos viviendo en Guatemala,,, con tantos delitos, con las instituciones que no funcionan. Consecuencias de los pecados o sea de los desordenes que la soberbia, la codicia y el egoísmo de tantas personas, desde la conquista hasta las masacres que se han cometido los últimos 40 años. La desigualdad…la extrema pobreza, la desnutrición, la falta de medicinas, de escolarización…
Dios, lejos de mandar estas cosas, llora por tantos sufrimientos y muerte de sus hijos e hijas…Preguntan algunos, ¿Por qué no lo evita?
¡Porque respeta la libertad! No los quiere, ni los permite sino los tolera! ¿Por qué no destruye a estos malvados?..y ¿Nosotros? Se dice que “No se mueve hoja sin la voluntad de Dios”. Pues está equivocado el dicho. Lo que hay que decir es que no se mueve hoja que Dios no sepa; eso sí; pero todo lo malo se mueve y se hace contra la voluntad de Dios. Las hojas de los árboles del Petén se mueven y caen al suelo no porque Dios lo quiera sino porque los que quieren llenarse de dinero lo quieren.

¿Què hacer? 5 cosas.

  1. Aclarar, combatiendo ciertas ideas que tanto daño nos han hecho y nos siguen haciendo.
  2. Desordenemos lo menos posible, pecando lo menos posible, ¡Ojalá NUNCA! Purificándonos con una buena confesión y con una vida en gracia de Dios.
  3. Produciendo mucho amor, mucho orden, hacia aquellos que más sufren por el desorden…así colaboramos con Cristo el RE-ORDENADOR.
  4. Si son delitos perseguibles, investigar y animar a investigar para exigir justicia (que es el primer paso del amor); y, después de haber encontrado el culpable o los culpables; haberlos llevados a juicio y encarcelados, entonces:
  5. PERDONAR …y ¡Y que todos nos encontremos en el Paraíso, aun este pobre desgraciado!

Chao. Mauro

Written by Fray Mauro

August 15, 2012 at 4:54 pm

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LA MISERICORDIA DIVINA

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La misericordia, en la Sagrada Escritura, es una potencia especial del amor que prevalece sobre el pecado y la infidelidad del pueblo elegido. Sus frutos son: el perdón, la restauración de la alianza, la remisión de la culpa-deuda, gratis.

1)      Distinguir entre justicia humana y justicia divina.
2)      La primera es un acto básico de amor pero tiende a ser simétrica, estrecha, igualitaria entre la ofensa y la reparación (éste fue el punto de partida equivocado del CUR DEUS HOMO de San Anselmo); a menudo incluso, en las personas menos cultivadas, se la confunde con la venganza.
3)      La justicia divina, en cambio, es MISERICORDIA (miseri-cor-dare =  dar el corazón al miserable), la cual conlleva: comprensión, ternura y perdón hacia el débil ser humano, considerado en su esencia de ser imagen de Cristo, el HIJO PREDILECTO.
4)      En el A.T., la misericordia de Yavé es descrita con dos palabras: rahamim (= amor de entrañas, de madre) y hesed (=fiel a sí mismo, amor de padre). (Is.49, 15; Jer. 31,3; Is. 54,10).
5)      En la parábola del Padre misericordioso (mal llamada: del hijo pródigo), el hijo menor regresa pensando en la justicia humana (simétrica, igualitaria, tanto cuanto…), en cambio, el Padre actúa con la justicia divina, o sea: con misericordia, compasión, ternura y gratuidad (como una madre).
6)      Así actúa Dios con nosotros: perdona nuestras “deudas”, pecados, gratis. Cristo, imagen visible del Dios invisible, perdona a sus asesinos y se lleva al paraíso, el mismo día, al ladrón y asesino, que acaba de mostrar apenas un signo de honestidad.

NOTAS: – Cfr. La encíclica de J.P.II “Dives in misericordia”.
– La salvación es producida por la misericordia no por la justicia al estilo humano.
Nuestras obras buenas son signo de la gracia no causa, consecuencia no fuente (mèrito).
– El evangelio de Lucas es el evangelio de la misericordia. Y ésta es el tema eje de la predicación de Jesús.

Un fuerte abrazo,
Mauro

Written by Fray Mauro

August 1, 2012 at 4:42 pm

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Interpretación Actualizada de algunos conceptos sobre la Pasión y Muerte de Jesús

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Querid@ teólog@, es necesario tener conceptos nuevos, que ayuden a entender los textos de la pasión con ojos nuevos.

1) Primer concepto. “Dios mìo, Dios mìo, ¿Por què me has abandonado? Es èsta una expresión desesperada de Jesùs que se sentirìa abandonado por Dios? No. Jesùs estaba orando con el salmo 21. Jesùs, al proclamar el primer versículo, declara que se està realizando en èl lo que està escrito en ese salmo. Asì hacían los hebreos cuando querìan decir que se estaba realizando, recitaban el primer versículo.

El salmo 21 es la oración de un hombre justo y creyente que se encuentra en una situaciòn dramática, como si se sintiera acosado por los hombres y abandonado por Dios; es la situaciòn del perseguido que clama a Dios; el oprimido, en medio de su tribulación se queja pero sin dejar de tener plena confianza en que Dios lo liberarà.

2) Segundo concepto. “Para que se cumplieran las Escripturas”. ¿Por què los evangelistas se preocupan de decir una y otra vez esta frase? La respuesta es: para ser creìbles ante los hebreos. Se apoyan sobre las Escrituras, especialmente los salmos(los citan màs de 20 veces) por ser la oraciòn de la gente común. Los evangelistas no tenìan otra manera para convencer que Jesùs, muerto en la cruz, era el Mesìas esperado. Tenìan que recurrir a la autoridad de la Sagrada Escritura. En efecto, los hebreos manejaban el concepto de que el que morìa en la cruz era maldito por Dios (maldito el que pende de un madero); entonces  ¿Còmo era posible que el Mesìas pendiera del madero de la cruz? Ademàs, estaba siendo condenado por las legìtimas autoridades religiosas de Israel; y el que tenía que ser el libertador del pueblo hebreo estaba siendo vencido por los enemigos del pueblo hebreo. El único medio que tenìan los evangelistas era decir que eso estaba escrito en las Escrituras. Pero ¿QUÈ ES LO QUE ESTABA ESCRITO?  La Escritura prevé y describe aquello que suele pasar en la realidad; aquello que le ha pasado, pasa y pasarà al justo que CONFÌA en Yawè. Lo de las Escrituras no es una PLANEAION, SINO TAN SOLO UNA PREVISION.

Hay que darle vuelta a la interpretación: LAS COSAS PASARON ASÌ NO PORQUE LO DECÌAN LAS ESCRITURAS,sino: LAS ESCRITURAS LO DECÌAN  PORQUE LAS COSAS PASARÌAN ASÌ”.  Dios no planeò la muerte de Jesùs; sòlo querìa y velò que triunfara EL AMOR!

3) Tercer concepto. ¿A quièn achacamos la muerte de Jesùs? A los judíos ya los Romanos; como dice con toda claridad San Pedro en Hechos 4,10. Los responsables de toda injusticia tienen nombre y apellido humano. El Papa Juan Pablo II, en el Mensaje par la jornada mundial de la paz del año 2005 se preguntaba: ¿Què es el mal? Su respuesta fue: “El mal no es una fuerza anònma que opera en el mundo a través de mecanismos deterministas e impersonales, sino el rostro y nombre de hombres y mujeres que libremente lo acogen”. Detràs de todo sufrimiento y desgracia nunca està Dios sino seres humanos con nombre y apelido.

4) Cuarto concepto. “HAGASE PADRE, TU VOLUNTAD!”. No significaba que la voluntad del Padre era la de que Jesùs fuera crucificado, porque asì El lo había planeado, sino: “PADRE, QUEDARÈ FIEL EN EL AMOR, PORQUE ÈSTA ES TU VOLUNTAD PARA TODOS Y PARA SIEMPRE, PORQUE TÙ ERES AMOR Y NO PUEDES PEDIR OTRA COSA. Sin embargo, Tù, Padre, CREADOR DE LA VIDA, LLORAS CUANDO PARA QUEDAR FIEL EN ELAMOR UNA HIJO TUYO VIENE MATADO”!

Un fuerte abrazo,
Mauro

Written by Fray Mauro

April 11, 2012 at 4:34 pm

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